“LA CONFIANZA”, SEGUROS Y REASEGUROS

Era un recurso del oscarizado director José Luis Garci en las películas de sus inicios. Eso de la ficticia compañía “La Confianza, Seguros y Reaseguros”, iniciaba con Alfredo Landa y sus jefes visionando un spot publicitario en una sala cinematográfica, en la magnífica película “Las verdes praderas” (1979), como en la trama que guionizó, “Los nuevos españoles” (1974), siendo la empresa protagonista o, simplemente mencionada en “El crack 2” (1983). Y un poco de Garci y algo de cinematográfico sí tuvo el reciente debut de Chus Mateo al frente de la Selección Española en estas ventanas FIBA de noviembre de 2025, como inicio a la carrera clasificatoria de cara a la Copa del Mundo del 2027. 

Cinematográfico por la expectación que ha creado el nuevo inquilino en el banquillo español, tras la travesía del entrenador más laureado de la historia de nuestro baloncesto, Sergio Scariolo, iniciado en 2009 (con el nexo de 2 años de Juan Antonio Orenga entre 2012 y 2014) hasta este verano. Con Sergio, nunca fue prohibitivo pensar en lo más alto, independientemente de nuestras expectativas. Sus éxitos ahí están y siempre lo avalaron. Y por otro lado, un poco de Garci sí ha tenido el bueno de Chus, pues como el director de cine, apostó ciegamente por estos seguros y reaseguros de “La Confianza”, dando plenos poderes a un grupo de jugadores españoles que, en la actualidad, parecen estar en la cúspide de sus carreras, veteranos ya algunos, pero que esta Liga Endesa 25/26 les ha encumbrado más de lo que pudiéramos imaginar.

Las temporadas (mencionadas en Endesa Basket Lover) de hombres como Santi Yusta, Francis Alonso o Pep Busquets, están siendo sobresalientes. Que el primero de ellos sea, en la actualidad, máximo anotador de la Liga Endesa, terreno casi en “vado permanente” a superestrellas de otros tiempos o extranjeros de relumbrón, llama la atención hasta el punto del respingo. Añadan al grupo habitual los ya recuperados Jaime Fernández o Fran Guerra, junto con ilustres debutantes como Lluis Costa, que dan un empaque a este combinado muy a lugar con la tarea a afrontar. Crear confianza donde en septiembre, hubo dudas.

El pasaje al Mundial es caro. Extremadamente caro. Con el desplome vivido en el último Eurobasket, a sabiendas de nuestras ausencias y limitaciones y con una cita mundialista por conseguir, debemos buscar de nuevo nuestro “lugar en el mundo”. Fíjense en esta cita y esta fecha: Filipinas en septiembre de 1978. Esa fue la última vez en la que nos ausentamos de un Campeonato del Mundo. Conseguimos afianzarnos en la élite mundial en Colombia’82, nos desencantamos en nuestro Mundial, en nuestro momento del boom en España’86, continuamos nuestra caída en picado en Argentina’90 al igual que nos ilusionamos en Toronto’94, sacando pecho ante el Dream Team II, para en una tarde de colapso, sufrir un doloroso “chinazo” que nos volvía a relegar al infierno. Emergimos de entre las catacumbas en Atenas’98 y lucimos zapatos nuevos con Gasol&Cía en Indianapolis’02, aunque aún eran demasiado jóvenes. Por ello bastaban tan solo cuatro años más y vencer (impensable anteriormente) en Japón’06. Teodosic y su triple imposible nos apartó de semifinales en Turquia’10 y nos hizo recordar, que sin Pau, el techo era más bajo. Que aún nos preguntamos por el descalabro de España’14, que parecía el último canto de tantas cosas, olvidado con la proeza de un nuevo oro en China’19, fíjense cómo cambian los tiempos. Y como en esas andamos, en cambios, bastante hicimos en Filipinas hace 3 veranos llegando a cuartos. 

Ya ven si hemos vivido desde entonces. Es demasiada carga no participar en un Mundial. Por ello había que asegurar y aceptar todos aquellos figurantes que tienen su confianza por las nubes. Y hacer grupo, muchos de ellos a sabiendas de cómo es este y comenzar a ganar. Dos a cero en el primer parcial con un notable alto en la primera gran asignatura, la selección de Georgia, verdugo en el último Eurobasket, puesto que se desmarcaron como superiores -a todos los niveles- respecto a nuestros representantes. Si pasamos con un aceptable el debut ante Dinamarca (64-74) dejándoles algunas facilidades en defensa, la tarea en el Santiago Martín lagunero ante los georgianos (90-61), da lugar al optimismo o, al menos, creer que tenemos mucha mejor selección de lo que nuestros malos recuerdos recientes vaticinaban. 

VETERANOS, EL PILAR DE CASI TODO 

Si Santi Yusta ahora cree que puede ser una estrella y arrastrar a todos los demás, pues habrá que seguirle cual profeta. 17 puntos ante los georgianos en 25 minutos, entradas a canasta de mucha calidad, sabiendo que en su media distancia es casi infalible, porque lo lleva mostrando durante este curso. 27 puntos en total, nuestro máximo anotador y asumiendo que ya son muchas ventanas y convocatorias a sus espaldas, no ha diluido el talento mostrado en Casademont Zaragoza ante la convocatoria internacional. Y eso es un gran punto a favor. Que el carro crea movimiento cuando se le empuja, se lidera y en eso está.

 Como por carga emocional, Alberto Díaz hizo exactamente lo mismo. Ha habido 7 jugadores de esta lista de convocados que han acudido a la Selección en escasas situaciones. Si el base malagueño es capaz de poner este umbral de intensidad, con más de 50 internacionalidades a sus espaldas, los demás se aplican el mismo cuento. Y hacerlo hasta disfrutar y contagiarlo. Los dos caños en un mismo contragolpe de Oriol Paulí son la mayor definición de lo que estamos hablando. Jaime Fernández jugó solamente ante Dinamarca, pero sus 15 puntos (máxima anotación hispana ese día) fueron como la alfombra para la decoración del salón posterior, muchos de ellos en los primeros minutos y dirigiendo un camino de fluida anotación. Porque sabe hacerlo y claramente es uno de nuestros máximos puntales ofensivos.

Miquel Salvó, otro veterano, en esa difusa posición del “4”, ha cumplido y ha sabido optimizar sus recursos. Y que Francis Alonso, otro jugador que en Río Breogán se siente arrollador, haya intentado 8 triples en los 2 encuentros, con un 37,5% de promedio, muestra una facilidad anotadora que ya nos es familiar y, en conjunto, hace que este puñado de veteranos ofrezcan respuestas a lo que se nos viene encima. Esa sensación de seguridad quizás sea lo más importante. 

CÁRDENAS Y ALMANSA, LOS CABECILLAS DE LA FUTURA REVOLUCIÓN 

Jóvenes asomando la cabeza. Es mala suerte y una verdadera pena la grave lesión de Great Osobor, viendo cercenada su evolución en la caída de un rival sobre su rodilla. Era sangre joven y obligada para dar paso a lo que hay por detrás. Dos tipos que nos han llamado poderosamente la atención entre los jóvenes, que sepan jugar con solvencia: Álvaro Cárdenas e Izan Almansa. 

Álvaro Cárdenas (del que hablaremos próximamente en Endesa Basket Lover) son de ese tipo de bases con poso que, en sus primeras internacionalidades, muestran que hay madera de veteranía-talento-recursos. Como ese aroma que dio José Antonio Montero en sus primeras actuaciones, donde se destila categoría. Extraordinario defensor, con unas capacidades físicas que muchos no tienen, verlo sortear los bloqueos es una auténtica delicia. Entre su maduración, asume cuándo tiene que ser agresivo y entrar a canasta y cómo es fiable cuando toca tiro exterior. Como el resto, irá progresando en la evolución del cinco contra cinco, pero nos gustó muchísimo su estadística +/- ante Georgia, con un +27. Transmite seguridad.

Izan Almansa es, por falta de minutos en el Real Madrid, el hombre a quien le pudiera faltar más rodaje, aunque no diríamos eso por la cantidad de eventos en los que participa. Algo tímido y morador de las esquinas de cara a lanzamientos exteriores ante Dinamarca, se le vio mucho más suelto ante Georgia (12 puntos y 9 rebotes en 28 minutos de juego). Izan es lo que vimos en “La hamburguesa”: tipo rápido que sabe correr y muy bien las transiciones, que tiene grandes manos para atrapar pases a la velocidad a la que él se ejercita, que sabe estar terriblemente cómodo en las cercanías del aro y que nos mostró un arma infalible si -como va camino de ello- parece que acabará dominando: los ganchos. Se marcó uno desde una distancia más que considerable, que nos hizo encogernos de nostalgia a los no-tan-jóvenes (bueno, y a los que sí lo son, algo extraño en ellos, pero preciosista) y con eso nos cautivó. Tiene que seguir trabajando en los tiros cortos en la zona que sean más exigentes, con oposición, porque ese será su diferencia entre ser un jugador atractivo y una verdadera estrella. Que no haya jugadores así en España, no solo conlleva la responsabilidad de mimarlo  entre los cuerpos técnicos de su club y la Federación, sino también en la suya por asumir en su esfuerzo que él es “el cromo que nos falta”. 

CHUS MATEO Y SU DEBUT

No ha sido fácil el debut con el temor -más que justificado- que podía dar Georgia, que sin sus componentes NBA, sí tenía a Toko Shengelia (debido a su insistencia por jugar siempre con su selección). Falta todavía muchísimo conocimiento y trabajo que se realizará convocatoria tras convocatoria, pero su puesta en escena sí nos gustó. Buenas defensas, poniendo la vista en una máxima como era proteger el aro al margen de la presión al balón, que nos pareció muy interesante. Habrá que ver cómo acopla Chus Mateo eso en hombres fundamentales en los esquemas del Equipo Nacional -Santi Aldama- que, siendo hombres altos, suelen moverse más por el exterior. 

Y en el ataque se vio una exquisita diversidad, conveniencia de atacar el aro para optimizar ventajas (Jaime Fernández, Álvaro Cárdenas o portentos físicos como Pep Busquets), cómo se buscaba la amplitud de elección jugando con el poste alto (Fran Guerra, vales oro ahí) y, como principal atractivo, la velocidad impuesta gracias a la defensa. Ese cordón umbilical que une la atracción del aficionado con la practicidad máxima en el juego, siempre ha sido un sello muy nuestro. 

Pues ya lo ven. Había que salir airosos, con un 2-0 a ser posible (conseguido), intentando sacudirnos los temores que nos generó el anterior Eurobasket (también conseguido) con un grupo de jugadores que, por sus actuaciones recientes en sus clubs, nos inspirasen confianza. “La Confianza” garciniana. Claro.