SURNE BILBAO, LA MUESTRA DEL BUEN TRABAJO

Era un pase bombeado claro, para un hombre interior con muchas tablas y recursos bajo el aro. Pierre Pelos tenía la posición ganada en la zona, fijando a un defensor más pequeño, que lo marcaba por delante. Era recibir y anotar. Y eso hizo… o eso pensaba. Desde no se sabe dónde apareció Melvin Pantzar, para taponar la bandeja con un salto prodigioso, de alguien quince centímetros más alto que él. Tras el alarde defensivo, contragolpe de los bilbaínos que finalizó con un triple ‘según Jaworski’ que hizo enloquecer los graderíos de Miribilla, pisoteando así las aspiraciones de Dreamland Gran Canaria. Valoración en un pequeño texto, incluso en una frase de lo que está siendo la temporada 25/26 de Surne Bilbao. Esto… y todo lo que le rodea. Pasen y vean. Les gustará este modelo.

UN PROYECTO BIEN ASENTADO

Hace dos temporadas en las que Surne Bilbao no empalmaba cuatro victorias consecutivas. Afrontaban la 9ª jornada con 3 de ellas y 5 derrotas, en 12ª posición. Hemos acabado la primera vuelta y han estado a un paso de meterse en Copa del Rey, con un récord de 9-8. O sea, 6 victorias y 3 derrotas, entrelazando las 4 ya comentadas. Balance: vencer en Girona y Granada, no dando opciones en casa -el fortín Miribilla- ante UCAM Murcia y La Laguna Tenerife. Derrotas en Lugo (100-99), ante el Barça en un duelo igualado (66-71) y frente a Valencia Basket (72-116), ese día que no entraban, del 7 de 32 en triples (en contraste con el 16 de 34 rival).


Y es que en Surne Bilbao todo gira en torno a los triples y su acierto. Digamos que se focaliza en ello como núcleo y, como los átomos, el resto de elementos giran alrededor de ello. Partiendo de una buena defensa, la circulación de balón y todos los complementos ofensivos vienen dados porque este equipo sabe anotar de tres. Amenaza con ello y ejecuta. A veces saca rédito al partido haciendo otras cosas. Y todo está tan bien ensamblado que muchas veces ni sabemos si hacen esas “otras cosas” porque amenazan de tres o, debido a este acierto desde esas “otras cosas”, pueden anotar de tres con tal fiereza. Mostremos en Endesa Basket Lover cierta lectura del por qué no es solo un plantel con buenos tiradores

UNA ESTRUCTURA CON PERFILES PARA ENCARAR EL TRIPLE

De su juego rápido a su preponderancia y apuesta por el triple, vive y se siente cómodo el club bilbaíno bajo los designios de Jaume Ponsarnau. Para su proyecto necesita de tiradores y, la dirección deportiva quizás le haya proporcionado el mayor elenco de ellos desde que el entrenador catalán está en el puesto de entrenador. La adquisición de Justin Jaworski y Margiris Normantas como tiradores, estaba encaminado a ello. Y miren que han creado dudas, puesto que a la irregularidad de Jaworski se unía la falta de foco de Normantas. 

Fíjense lo que dependen de Jaworski. Su porcentaje de triples en las victorias es de un 48,2% (27 de 56) mientras que en las derrotas, baja hasta un más que discreto 29,4% (156 de 51). Más dudas ha creado el lituano. Las primeras 15 jornadas las saldó con un 18,9% (10 de 53) que puede provocar hasta lividez. Sin embargo, la tranquilidad que transmite el club le ha dado confianza como para tener una actuación estelar ante La Laguna Tenerife hace 10 días (6 de 8) y rematarlo en Granada (3 de 6). Esto ha significado que, entre estos dos escoltas en los tres últimos encuentros, se hayan erigido en la pareja del 63,3% (tremendo su 19 de 30 conjunto). Y en esas están, como en Granada cuando la situación es crítica, venciendo en la prórroga (84-88). 

 

Pero es que no son los únicos. Ya contamos con la participación del base Harald Frey en su segundo año o el añadido de un “hacelotodo” como Marcus Hilliard en sus penúltimas gotas de calidad en el baloncesto europeo, sino que una baza muy importante para que todo en el sistema encajara, es que los ala-pívots fuesen también piezas fundamentales en la amenaza del triple. Y por ello las dos adquisiciones para esa posición, Martin Krampelj como Luke Petrasek se han encumbrado como hombres estelares dentro de un grupo donde todos asumen que la fortaleza está en eso, en el grupo. Sin ellos ni su 46,9% del primero y el 38,8% del segundo (ambos de notable para sobresaliente), el poder ofensivo de los “hombres de negro” sería posible. Ellos han sido el gran hallazgo, sobre todo el estadounidense de pasaporte polaco, cuya facilidad para soltar su zurda incluso estando bien defendido, punteado y exigiendo a su lanzamiento, no pierde efectividad. 

NADA DE ESTO SIRVE SI NO HAY VERTICALIDAD

Y esto es un hecho. La mayor exigencia que tienen sus dos bases y por ello, la confianza ha sido plena en ellos al inicio de la temporada, es que sean verticales. Veloces en las transiciones y sobre todo con mordiente para atacar el aro en ataque estático. Tanto Melvin Pantzar sobre todo, como Harald Frey son jugadores que, aprovechando bloqueos son capaces de forzar el camino hacia canasta e iniciar así con su pase abierto, la posibilidad de una circulación de balón en desventaja rival y comenzar la sucesión de triples en la que se ven encima de una alfombra mágica en las últimas semanas. Un 57% de sus canastas vienen desde asistencias. El balón pasa por muchas manos y muchas de sus acciones tienen el prefacio de la ventaja que dos especialistas -precisa y exactamente en esto- como sus bases, sean capaces de con su velocidad y contundencia (que, aun siendo pequeños, son ambos muy poderosos entrando a canasta) a alterar defensas con cambios de asignación, ayudas o una simple finta defensiva que ya descoloca el organigrama del contrario. 

Verticalidad también en las continuaciones de los pívots. Ya sabemos de las lindezas y carencias de su hombre alto más contrastado: Tryggvi Hlinason. Tosco, pero imponente… y se deja ver. En él sí que cuenta la contundencia de continuar, ganar una posición y recibir de espaldas al aro para lograr canastas en su porfía a base de choque y choque. Pero faltaba un complemento, alguien que fuese diametralmente opuesto. La perfección en el puzzle era un tipo que jugase más arriba, que se fuese por velocidad,extremadamente rápido como hombre alto. La irrupción de alguien como Bassala Bagayoko no solo ha impresionado a los propios bilbaínos, sino a la liga entera. 

Tras su gravísima lesión, su poso y saber jugar está dando todo aquello por lo que el cuerpo técnico rezaba al destino que le proporcionase. Y como de dinero se va con lo justo, pues a seguir rezando para acertar con lo que se puede conseguir. De pleno, oigan. Acertaron de pleno. Bagayoko es muy activo buscando continuaciones de bloqueo y la espalda de sus rivales para recibir pases, sean picados o bombeados. Tiene ya la experiencia y la tranquilidad como para desenvolverse en la zona. Claro, por todo esto son el tercer equipo de Liga Endesa que más faltas provoca de toda la competición (20,7 por partido), traduciendo así la impotencia de los rivales cuando no llegan a las posiciones a las que nuestros protagonistas sí saben jugar. 

Y POR ENCIMA DE TODO, CARÁCTER

Un ex jugador, parándose hace unas semanas en el control de estudio (ese habitáculo en las tripas de una televisión, lleno de monitores y botones donde se realizan retransmisiones), viniendo de comentar otro partido, se quedó absorto en una de las pantallas y tras ver un par de jugadas de Surne Bilbao, le salió un “son duros como la madre que los parió”. Es que no encontramos mejor definición. Son entregados defensores que parecen disfrutar del esfuerzo, de apretar los dientes. La sincronización defensiva que poseen es más que notable para estar uno a la ayuda del otro. Que Bagayoko aún lo pase mal -por su falta de peso- en la defensa de pívots natos en el uno contra uno, es un ejemplo de lo alerta que deben estar -y están- todos para ayudar, para asumir que llegan a las esquinas, a fortalecer la zona que poca vida florece por parte del rival cuando es Hlinason quien la custodia. 

Los jugadores nuevos este curso han asumido que por aquí pasa el éxito y, no solamente son los sacrificados 24 segundos a los que retan al adversario a cada posesión, sino que son notabilísimos reboteadores defensivos, “mordiendo” por cada rechace en su aro, hasta el punto que están entre la élite de la competición, capturando el 71% de los tiros que no entran en su canasta. La movilidad de sus ala-pívots (a quienes ensalzamos una vez más) para saltar donde proceda, proteger el lado “no balón”, más la dureza en los choques de sus pequeños “hércules”, que son los bases y escoltas que posee, para no ceder espacio cuando les retan a un dos contra dos, es de admirar. Y el público de Miribilla lo sabe. Y aún siguen gritando su “DE-FENSA, DE-FENSA” que hicieron ilustre en La Casilla para solicitar un esfuerzo defensivo más a los Davalillos, Lockhart y Kopickis de… ni se sabe cuándo. 

Y así se escribe este equipo. No, no se han clasificado para la Copa (¡ay, si les hubiesen dado algunas semanitas más!), pero que en la actualidad están en “el punto”, como equipo divertido, atrayente en sus acciones y en su esfuerzo, sincronizado como le gusta a Jaume Ponsarnau, que desde la banda llama a la calma y al trabajo bien hecho. Y ahí están los resultados. 

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