1.- Espectacular.
Partido con mayúsculas el que se jugó en el Palacio de los Deportes, donde a la vigésimo octava, terminó la inmaculada trayectoria liguera del Madrid. Que haya sido el Valencia el encargado de cortar la racha no deja de ser lógico, pues su trayectoria este curso ha sido también ejemplar. Sólo con ver el resultado, con los dos equipos por encima de los cien puntos, se puede uno imaginar el espectáculo. El Valencia arrancó como un formula 1 y durante 35 minutos fue una apisonadora ofensiva donde la lista de buenas actuaciones individuales cubrió a todos y cada uno de sus jugadores. El Madrid, por su parte, mucho más cansado física y sicológicamente después de la paliza que se tuvo que dar para doblegar al Olympiacos, estuvo bastante ciclotímico, se desquició por momentos y la pagó con los árbitros, pero nunca bajó los brazos. Aunque en algún momento pareció que se iba a llevar una paliza, siguió porfiando hasta el final y tuvo como recompensa no la victoria, que estaba imposible, sino al menos salvar el basket average. Con el Valencia en estado de máxima alerta y tensión ante su gran final del jueves y el Madrid en fase de descompresión, ganó el que tenía mejor su sistema nervios y los toronjas se dieron un subidón de autoestima y confianza que nunca viene mal.

2.- Remontadas.
Las que se vieron en Vitoria (llegó a perder por 15 puntos) y Murcia (tuvo que conjugar 13) en dos partidos cruciales donde el Laboral Kutxa afianza sus opciones de playoff y pelea incluso por terminar quinto y el UCAM evitó sofocos futuros con su victoria ante el Bruixa d´Or, que mucho tiene que remar para no terminar en puesto de descenso. Da la sensación que el Baskonia va a llegar a las eliminatorias por el título en la mejor disposición del año, con sus jugadores sanos, lo que le convierte en ese rival que nadie quiere tener enfrente. En Murcia, por su parte, respiran tranquilos con un colchón de tres partidos y la permanencia más cerca que nunca. Para ninguno de los dos equipos ha sido un año fácil (hasta en la fallida búsqueda de un revulsivo, llamese Mickael o Odom, coinciden ambos equipos) aunque ya se sabe, no hay mal que cien años dure.

3.- Homenaje.
El que dio la afición verdinegra a su mítico equipo campeón de la Euroliga de 1994, lleno de nombres que son historia de la Penya, En aquella plantilla lucían entre otros los hermanos Jofresa, Jordi Villacampa, Ferrán o Juanan Morales, productos inequívocos y de referencia de un vivero que parecía inagotable. Completados con Smith y sobre todo Corney Thompson, un maestro curtido en mil batallas y autor de un triple definitivo en la final. El Joventut era un equipo preparado para asaltar cualquier empresa, por grande que fuese. Visto desde la perspectiva actual, es inevitable la nostalgia, pues ahora mismo resulta difícil de imaginar casos parecidos. Las diferencias entre una élite económicamente capaz de pescar en cualquier sitio y el resto de los equipos ha ido aumentando progresivamente, lo que impide que apuestas llamémosle más románticas se puedan colar en la aristocracia del baloncesto europeo. Es más, estos equipos tienen muy difícil asentarse pues a la que les sale un talento, en poco tiempo se ven obligado a venderlo para poder sobrevivir. Pero lo que ya no puede quitarle nadie al Joventut es que hace 20 años en Tel Aviv fueron coronados como reyes de Europa. Eso queda para siempre y justifica que de vez en cuando se siga celebrando


