LA MALDICIÓN COPERA DE JOE ARLAUCKAS

He conocido a Joe Arlauckas comentando para televisión dos ediciones de la Copa del Rey. Su voz como narrador-showman en los partidos de Euroliga versión inglesa, es de lo más característica. Su intensidad, sus gritos, la pasión con lo que lo vive siempre lo traslada al castellano cuando se le reclama por alguna televisión nacional, como sucedió con TVE en 2016. Como sucedió en esta última edición valenciana.

Y lo que más me asombra es que se contagie de entusiasmo en Copa del Rey que siempre le ha sido tan ingrata como esquiva. “Big Joe” ha jugado durante diez temporadas en el baloncesto español en diez ediciones diferentes de Copa del Rey. Es alucinante que el tipo poseedor de una liga ACB, una Liga Europea, una Copa Saporta (antigua Recopa de Europa), tener ese maravilloso diploma de 62 puntos en un partido en la mayor competición internacional, en el momento de la Copa del Rey, por unas circunstancias o por otras, siempre lo ha maltratado. Y créannos que de las formas más cruentas, a veces. Ser testigo de hitos históricos en rivales, cambiarte por los colores de tu verdugo a ver si así… ni con esas. Una locura a modo de mal fario que siempre lo persiguió.

“ENTONCES, ¿ESTO NO SE HA ACABADO?”

Reconoce Arlauckas que no entendía nada sobre qué era eso de la Copa del Rey y su concepto de torneo a mitad de temporada. “Si esto era el torneo del KO, yo tenía mentalidad como de torneo final NCAA” recuerda. “Pues muy bien, te eliminan… y eso significa que hemos terminado, ¿no? Y resulta que había que seguir jugando. No me entraba en la cabeza”. El caso es que su primera edición de Copa del Rey como fase final resultó ser bien temprana, un 15 de noviembre de 1988. Primeros meses en España como jugador del Caja de Rondamalagueño con el que apenas había disputado seis jornadas de liga. Su fase final era Galicia y en el Pazo orensano, Joe fue capaz de anotar nada menos que 36 puntos inservibles. ¿Saben por qué? Delante tuvo la mayor anotación individual en la historia de la competición. El estadounidense Leon Wood, ex olímpico con la selección USA en Los Angeles’84 se fue hasta los 44 puntos para un resultado sideral (115-110) con prórroga incluida (marca anotadora que posteriormente igualó Mark Davis). 

Aquel Caja de Ronda era un proyecto en ciernes que finalmente cuajaría, exactamente, la temporada siguiente. En la 89/90, en mitad de un arranque de liga con 9 victorias consecutivas (a partir de la segunda jornada), capaces de derrotar al Real Madrid, al Joventut en Badalona y al Barça en su Palau, llegando a ser líderes de la competición, en las eliminatorias previas de Copa -que, por aquel entonces, las había-, en una mala tarde de octubre en su Ciudad Jardín, sucumbieron lastimosamente todas sus aspiraciones ante el DYC Lugo (actual Breogán), con un sonrojante 57-78 que no pudieron levantar en el encuentro de vuelta (82-83) una semana después, llegando a quedar relegados de la fase final en Las Palmas de Gran Canaria a favor de los lucenses. 

TAUGRÉS, UN EQUIPO QUE EMPEZABA A CREER EN COPAS

Arlauckas firma por el Taugrés Baskonia en el verano de 1990. Y dirigidos por el estadounidense Herb Brown, la directiva (o sea, Josean Querejeta) comienza un ambicioso proyecto coincidiendo con la inauguración de su nuevo recinto, el Araba Arena (actual Buesa Arena, dos remodelaciones antes). A los habituales Pablo Laso y Alberto Ortega se les añaden fichajes del relumbrón como Chicho Sibilio -tras su salida del F.C. Barcelona-, Ramón Rivas y el estadounidense Scott Roth. Y sí, llegaron a la fase final de Zaragoza’91, pero otro mal día, esta vez ante los barcelonistas en cuartos de final (98-79), posteriores campeones del torneo, les dejó con el breve viaje de una sola jornada. De poco valieron 20 puntos y ser el máximo anotador del equipo.

Misma suerte al año siguiente, en la histórica edición de Granada’92 donde Estudiantes se proclamó campeón. Esta vez el verdugo en cuartos de final fue el CAI Zaragoza (que llegó a la final), con un escolta ex Celtics, Gerald Paddio, temporero por los maños aquel curso y que disputó esta edición de Copa, endosándoles 35 puntos, mientras que “Big Joe” llegó a los 33. Esta dinámica no duraría mucho más, pues en el  siguiente capítulo un año después, otra vez en Galicia como en su debut copero, le esperaba la gloria… individual. 

El F.C. Barcelona de Aíto García Reneses (tras las tormentas y el despido de Boza Maljkovic un año antes, era Quim Costa quien se hizo con las riendas… oficialmente. Realmente era Aíto el entrenador y con esta treta consiguió abstenerse de las ruedas de prensa) estaba irregular y para primeros de marzo, Taugrés le arrebató cualquier atisbo de recuperación, venciendo -al fin- en cuartos de final (78-74) y Arlauckas anotando 29 puntos. Fue aquel conjunto baskonista que también tuvo bandazos, sobre todo por la legión de americanos que desfilaron aquel curso (recordemos que fue el primer año en el que se permitió un tercer entranjero). Si Arlauckas empezó el curso con Randolph Keys y Scooter Barry (hijo de Rick Barry), Tom Copa y Roland Gray (que fueron quienes disputaron la Copa) más Matt Steingenga, el portorriqueño James Carter y hasta el búlgaro Georgi Glouchkov firmaron su rúbrica en el conjunto alavés esa 92/93 buscando un rumbo que apenas divisaron. Pero, miren, Baskonia estaba por primera vez en semifinales (en el actual formato de Final Eight). 

Y tocó el Real Madrid en semifinales. Y Arlauckas se salió. Actuación sublime con 32 puntos… pero excepto la ayuda de Marcelo Nicola, nadie más estuvo a la altura (89-70). Con los blancos liderados por Sabonis, muy sólidos, siendo relegado a jugar el partido por el tercer y cuarto puesto (que aún existía), donde nuestro protagonista, obviando la resignación imperante, volvió a anotar 32 puntos (y 11 rebotes) lo que le sirvió, a pesar de no jugar la final tan siquiera, de ser nombrado el MVP de la competición. No era para menos. 

ACIAGA TRAVESÍA BLANCA POR LA COPA DEL REY

Si no puedes con tu enemigo, únete a él. Joe Arlauckas firma en el verano del 93 por el Real Madrid, haciendo pareja interior con Arvydas Sabonis. Inabordables (al menos en liga) para el resto, las aspiraciones para ganar la Copa se multiplicaban. Pues ni con esas. Sevilla fue testigo de cómo el F.C. Barcelona les eliminó en semifinales (81-75) siendo él, máximo anotador del partido (24 puntos). Más hiriente aún el que a la siguiente temporada, en Granada y su edición de 1995 esta vez, fue precisamente su anterior equipo, Taugrés, quienes volvieron a derrotarles en semifinales (86-79). ¿La causa?  Velimir Perasovic que estuvo sublime (34 puntos), ante los 21 de Arlauckas. Lo que Joe había ayudado a madurar, aquel club vitoriano que ya el año anterior jugó -y perdió- la final, este año no se les escaparía el primer cetro de Copa. O sea, era cambiar de bando para verte superado por tu anterior institución. De locos. 

Y como la maldición anteriormente descrita, en las cinco ocasiones en las que disputó la Copa como madridista, apareció para apartarle de forma brusca del éxito en forma de título. En la edición murciana de 1996, otra vez fue el F.C. Barcelona quienes les apartaron en semifinales (80-72) siendo, de nuevo, el mejor de la confrontación y máximo anotador, con 27 puntos. Pero no había forma. La edición de 1997, en León, también será remarcada como histórica, pues una jornada de cuartos de final entre madridistas y azulgranas, guarda su rinconcito dentro del hito de lo sublime. 

Era el Real Madrid de los fichados Alberto Herreros y, sobre todo, el mayor talento joven europeo: Dejan Bodiroga. Eran los azulgranas los de Aleksandar Djordjevic, tras su poco fructífera aventura NBA en Portland. Todos los ingredientes para ser un partidazo… en cuartos de final. Y lo fue, lo fue. Dos prórrogas, 50 minutos de juego y Joe Arlauckas que niega con el dedo a Esteller con un enorme tapón a su entrada, para culminarlo con un gran mate, que levantó a todo el pabellón, alzando el liderazgo en los primeros minutos de la segunda mitad. 37 puntos de nuestro protagonista, desatado líder blanco que vio cómo Djordjevic anotó 18 puntos entre el último minuto del partido y las dos prórrogas, para un total de 30, con un triple desde la esquina que acabó sentenciando el definitivo 115-110. Pocas veces se puede sentir más amargura… en una edición en la que acabó ganando el Joventut al Cáceres en la final. 

Y lo más triste fue que en su última edición, ya sin Zeljko Obradovic en el banquillo blanco, con montones de problemas con el nuevo inquilino del banquillo, Miguel Ángel Martín, el Real Madrid cayó derrotado por el entonces discreto, pero anfitrión, Fórum Valladolid en cuartos de final. Con una temporada con más quebrantos que otra cosa, donde Arlauckas se despide con 8 puntos en poco más de 21 minutos, algo ilógico, ya fue el divorcio más que declarado con su entrenador y, lo que era peor, el de la afición con el plantel, por la deriva tomada. Y aquí tocó su fin.

Curiosa historia de un icono noventero en el baloncesto español, creando inicialmente un ambiente de campeón en tierras alavesas, para desembarcar antes del éxito en el vigente campeón y claro favorito en ediciones siguientes que, una tras otra tras otra, acabó en la orilla sin premio. Sus actuaciones, colosales, le llevaron al reconocimiento y admiración del aficionado hasta el día de hoy (testigos somos de cómo se le miraba hoy día en Valencia, en esta última edición de Copa), que por su carácter disfrutón, transmitió su característico entusiasmo a través de los comentarios televisivos en este torneo. La Copa del Rey y su esquivo trofeo, que nunca dio pie a levantar con sus manos.