VALENCIA BASKET, DE ETIQUETA PARA LA OCASIÓN

Y tocaba todo tipo de reconocimientos y homenajes en la inauguración del Roig Arena en Liga Endesa, puesto que el calendario, además, se había encargado de señalar la cita de día grande con un partidazo frente al Barça. Ex jugadores legendarios, entre otros un Rafa Martínez, actual componente del staff técnico azulgrana y que, en días de vino y rosas en La Fonteta, consiguió para Valencia Basket tumbar a su actual club en siete décimas, con un tirple que pasará a la posteridad. 

El Roig Arena es el nuevo recinto… para todo lo que haya que venir. Paso a paso. De momento, para una realidad brillante y vestirse de etiqueta en tal ocasión, porque no es tan solo su impresionable nueva casa es lo que luce, sino también el equipo. El HOY de Valencia Basket, tiene mucho que decir. El 93-81 ante el Barça es una muestra más que corrobora y certifica un 3-0 en el cómputo de victorias a lo largo de la semana, si lo acompañamos de dos meritorias victorias en Euroliga. Los hombres entrenados por Pedro Martínez, a estas alturas de competición, están mucho más entonados en este arranque que otros del grupo de los favoritos. Su trabajo, iniciado y establecido como base la pasada campaña, y una mayor apuesta por un sello particular, está dando el brillo que ilumina el Roig Arena y que tanto impacta en el transeúnte.

Y es cierto, la identidad con una manera de jugar está más lacrada en estas primeras jornadas de la temporada 25/26, si cabe. Declarar al descanso su entrenador que, en la primera parte ante el Barça se olvidaron un poco de lo que debía ser su rumbo, es una muestra de intenciones. ¿Y cuál es ese estilo que les identifica y que está convenciendo a sus aficionados que ser testigos de las actuaciones de Valencia Basket sí vale la pena? Veamos: 

 

  • El ritmo de juego. Se ha entrenado a conciencia que las transiciones rápidas son un paso más en el avance de un buen ataque. No hablamos de forzar contragolpes de manera… eso, forzada, o aquello que Mike D’Antoni decía de los 7 primeros segundos con los míticos Phoenix Suns de principios de siglo, sino más bien una identidad. Asumir del enorme rédito que se puede sacar no dando respiro en los primeros segundos, a la expectativa de cómo se ha de colocar la defensa rival a toda prisa y detectar -porque se ha entrenado y estudiado- la brecha donde atacar, es una imposición y la llamémosle “queja” de Pedro Martínez tras la primera mitad ante los azulgranas, como que sus jugadores se habían olvidado de ello. Eso debe ser una constante.

La importancia del primer pase, cruzar media pista a velocidad de vértigo, forzar a un hombre grande con buenas manos a correr, siendo casi el primero, como está siendo Jaime Pradilla y la absoluta obligatoriedad de ocupar, al menos, una de las esquinas para amenazar desde ahí (como vimos a Josep Puerto de manera destacada), se ha convertido en los primeros capítulos del libro que afanosamente están escribiendo. Estos dos jugadores, cargados de juventud y potencia, fueron protagonistas desde los primeros minutos. 

  • Un segundo aspecto de su ataque, la amenaza de sus hombres pequeños a solventar desde el centro, a ir hacia canasta. En su juego perimetral (y aún sin contar con una de sus estrellas, el dominicano Jean Montero), no solamente hay que contar con anotadores (las recientes adquisiciones Omari Moore, Kameron Taylor y Darius Thompson), sino que tienen que amenazar desde el centro. Que sepan desbordar en el uno contra uno en incluso en bloqueo y continuación. Que esa franja que surca toda la zona sea amplia, tanto a lo ancho como a lo largo, que uno de ellos (unimos a Sergio De Larrea y Brancou Badio), desde más allá de 10 metros del aro con un arranque o el acompañamiento de un bloqueo, sean virtuosos en crear peligro de forma permanente, sin respiro. Vimos -como ejemplo- un puñado de pases de De Larrea a la continuación de un bloqueo sobrepasando los dos defensores -y no entre los defensores como es lo habitual-, que fueron orfebrería pura. Campo de virtuosos, escritorio de tipos inteligentes. 

  • Y por aportar un tercer aspecto para enriquecer la ofensiva taronja, hablar de los buenos tiradores con los que cuenta entre sus hombres altos. Ayudan y suman a los habituales de posición de perímetro. Sobre el segundo punto de este análisis, la amenaza constante que supone solventar desde la parte central del campo, dos tipos como Reuvers o Costello, alternativa al triple desde otro punto del campo, condicionan a la defensa rival y, tras lo visto el pasado domingo, resquebrajó cualquier rotación que Joan Peñarroya imponía en sus hombres. Les obligaban a elegir de manera constante a los azulgranas y lo que más lejos estaba de su alcance era que dos pívots como los mencionados, abiertos, fuesen bien defendidos a sus triples. Ahí ya no llegaban. Desde el foco de la zona, estos tiros desde las esquinas o cualquier otro punto, eran como las ramificaciones de fuegos artificiales. Es fácil contemplarlos, muy difícil detenerlos.   

Ya lo ven. Valencia Basket ruge desde el principio. Quizás el Roig Arena exigía ver un mayúsculo espectáculo desde el día uno y lo están logrando. En ese rincón de Valencia se ve baloncesto del bueno, bien iluminado hasta la gloria, hasta los títulos. Ellos así lo esperan. Los aficionados, digamos que nos sentaremos a disfrutar del camino.

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