VERANO DEL 79: LA IRRUPCIÓN DE UNA GRAN GENERACIÓN (Capítulo 01)

¿El pasado Eurobasket 2022 pudo ser el mejor de la historia? Sí, perfectamente pudo serlo. Repleto de estrellas, nadie quiso perderse la cita y entre tanto star system, aparece la Selección Española con la que apenas nadie contaba… y se proclama campeona. Fue un milagro tras otro, en eliminatorias imposibles ante Lituania, Alemania, Francia… una maravillosa travesía que jamás olvidaremos.

 Para el evento que empezará en menos de un mes, eso, que partimos como vigentes campeones, que aún nos recorre por la espalda cierto latigazo de alegría de recordarlo. De hecho, exactamente hoy comienza la concentración de nuestro Equipo Nacional. A nivel global, conjuntamente con el resto de selecciones, vemos que el escenario se repite y, afortunadamente, volverán a estar todos los que son. Entre estrellas a nivel mundial (3 de los 10 mejores jugadores del mundo estarán), jugadores asentados en la NBA y el elenco de lo más selecto de Euroliga, la gama de atractivos es maravillosa y se busca candidato que alce el título en Riga.  

Magic Johnson junto al español Lomas en el torneo de Mannheim de 1977
Magic Johnson junto al español Lomas en el torneo de Mannheim de 1977

La Selección Española masculina, aupados por los éxitos en diversas categorías inferiores, espera el camino hacia el Eurobasket con el entusiasmo de la primera sesión de fotos. Con un plantel a caballo entre jugadores consagrados y la apuesta -por obligación, porque les necesitamos- por jóvenes que vienen apretando fuerte, la nueva reválida de Sergio Scariolo crea cierta incertidumbre y con más motivo, a este combinado toca apoyarle con toda la fuerza. Nuestro seleccionador ha dado el impulso a Eli John Ndiaye, Sergio de Larrea y Mario Saint-Supery entre su pre lista de 15 nombres, sin poder contar con Hugo González que, si no fuese por su inminente futuro NBA, también estaría. En un puñado de años llegarán más y, metiendo en la dinámica de la élite a estos chicos, nos acordemos de tal experiencia vivida cuando les toque el turno para decidir, a no mucho tardar. 

TIEMPO PARA RENOVAR

El baloncesto español y, la Selección Española en particular, han tenido a lo largo de su historia situaciones similares. Etapas que se acaban, a veces de forma abrupta, debiendo con tal traspié avanzar al siguiente escalón. Sí, en Endesa Basket Lover creemos conveniente que habrá que recordar nuevamente el Eurobasket del 2001, donde los Felipe Reyes y Pau Gasol se unieron a los que ya vivieron (es que no nos atrevemos a decir “disfrutaron”) los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, como inicio de tantas y tantas cosas. Siendo unos virtuosos y contando con un chaval de 21 que dominó la ACB con una suficiencia casi insultante, entraba en las quinielas que pudiésemos lograr medalla de bronce en aquella cita turca. Y navegando en la historia, podemos ver que se dieron otros casos. 

Ser sextos en un Eurobasket como rezan los libros, ni suena a éxito ni a confirmación de nada. Pero lo fue, créannos. El primer y acertado paso hacia lo que estalló y conmocionó el país como nunca antes -ni después- con un balón y un cesto de por medio. El Eurobasket de Italia de 1979 trajo, de la mano del seleccionador Antonio Díaz Miguel, la obra y gracia de contar con hasta cinco debutantes con edades comprendidas entre 20 y 21 años. Benditos sean los que habían de borrar los desdichados años anteriores. 

Epi y Llorente, decepcionados tras perder la final en el Eurojunior de Roseto
Epi y Llorente, decepcionados tras perder la final en el Eurojunior de Roseto

La histórica plata de Barcelona’73 dio lugar a un más que brillante quinto puesto en el Mundial posterior en Puerto Rico y una cuarta plaza en el Eurobasket en Belgrado’75, parecían ya quedar muy lejanos. En solo 4 años se perdió toda la credibilidad. La retirada de Clifford Luyk en 1978 puso el punto y final a unos aciagos años en cadena, donde en un Preolímpico con mucha mala suerte en Hamilton (Canadá), nos quedamos fuera de disputar unos Juegos Olímpicos, los de Montreal’76, que fue continuado al siguiente año por un horroroso Eurobasket en Lieja y Oostende (9ª posición) y, por vergüenza torera, declinando la invitación a jugar el Mundial de Filipinas de 1978 trasel mencionado papelón, por lo que pasamos aquel verano en blanco.

Y aquí nos presentamos: últimos días primaverales de 1979. Esta vez, el Eurobasket se disputa a partir del 19 de junio, pero con el deber de clasificarnos en un preeuropeo anterior. El naufragio en Oostende nos relegó a lo que entonces llamaban 2ª División entre los países continentales, con lo que había que pasar por aquella “taquilla”. Eso sí, se llevaba un puñado de veranos trabajando de una manera muy correcta en nuestro baloncesto.

Un Eurobasket junior en Santiago de Compostela en 1977 vio a nuestros jóvenes alcanzar la medalla de bronce. Unas semanas antes, en el afamado torneo alemán Albert Schweitzer de Mannheim, estos chavales que jugaban a un ritmo de vértigo, liderados por Ignacio Pinedo en el banquillo, plantaron cara Estados Unidos en la final. La perdieron, sí: 137-110 (imaginen cómo fue el partido). Pero, oigan, qué imagen y que impresión dio ver aquel choque. Los José Luis Llorente, “Indio” Díaz, Juan Antonio San Epifanio, “Tato” Abadía, Juanma López Iturriaga o Fernandito Romay se ganaron el respeto de los rivales americanos, liderados por el mismísimo Earvin “Magic” Johnson, el base muchos años NBA, Darnell Valentine y el ex Granada y Manresa, Jeff Lamp. ¡Que Llorente llevaba 21 puntos al descanso!

Selección de plata en Roseto. De pie: Gaztañaga, Práxedes, Arcega, Romay, "Indio" Díaz, Epi y López Iturriaga. Agachados: Mardones, Pera, Alocén, Llorente y Goenechea
Selección de plata en Roseto. De pie: Gaztañaga, Práxedes, Arcega, Romay, “Indio” Díaz, Epi y López Iturriaga. Agachados: Mardones, Pera, Alocén, Llorente y Goenechea

Esta generación era “un poco más” en todo: más rápidos, más atléticos, más altos. Y fue en el verano de 1978, cuando nuestra Selección Española junior logró una sonada medalla de plata en la ciudad italiana de Roseto. Y donde se colgaba plata, se empezó a escribir en oro. Detengámonos en este Europeo junior. Se perdió la final ante la Unión Soviética por un apretadísimo 104-100, dando una clara demostración de intenciones. Ellos, con Valdemaras Homicius, Viktor Bereznhoi, Heino Enden, Alexander Belostenny o Nikolai Derugin. Los nuestros, con Llorente, “Indio” Díaz, Fernando Arcega, Joseba Gaztañaga, Alberto Alocén, Joan Pera, Iturriaga y, por supuesto, Epi. 34 puntos en la finalísima que abanderaba esta “generación de Roseto” como siempre fue conocida. 

El éxito pasaba por derrotar a Yugoslavia en semifinales (87-86) con 38 puntos de Juan Antonio San Epifanio, dejando a los Petranovic, Popovic o Ivan Sunara sin la ansiada final ante sus archienemigos soviéticos. Una generación que se codea con los mejores, antecesores de una Selección absoluta que descansaba aquel verano, mientras Díaz Miguel decía adiós a aquellos que tanto la sustentaron, como el mencionado Luyk, Gonzalo Sagi Vela, Cristóbal Rodríguez, Jesús Iradier o Carmelo Cabrera. 

… Y TIEMPO PARA SOÑAR CON LO QUE VENÍA DETRÁS

Mannheim, siempre Mannheim, como termómetro a nuestras posibilidades. Antes de abordar el Europeo del 79 que aquí nos ocupa, hay que pararse en la Semana Santa de aquel año, porque el torneo Albert Schweitzer pide paso. Y tras la “generación de Roseto”, otro grupo venía detrás, derribando más puertas. A la cita de 1979, llegaron Jordi Freixanet, José Luis Subías, Juanmi Alonso, Carles Farfán, Fede Ramiro,  Paco Dosaula y dos, llamémosles especímenes, que en nuestro baloncesto jamás, pero jamás, vimos algo semejante. Desde Madrid y Carmona, se presentaron Fernando Martín y Andrés Jiménez. Dos atletas, con todas las letras, de más de dos metros. Ágiles, explosivos, fuertes… parecían de otra pasta. Como pudimos ver más adelante, con ellos sí que se podía competir con cualquiera. Entrenados por Aíto García Reneses, una nueva medalla de plata volvió a caer en nuestra mochila. Nadie soñaba con tal éxito, aunque con la perspectiva que nos da el tiempo, sí podemos entenderlo. 

Tapón de Fernando Romay
Tapón de Fernando Romay

En este torneo se iba barriendo a los rivales: 95-70 a Austria, 71-57 a Inglaterra y a los anfitriones alemanes (76-69), para acabar la primera fase. A Turquía (con el apoyo incondicional que siempre tienen en esa ciudad, particularmente obrera y con una legión de inmigrantes turcos, entregados totalmente al baloncesto y a sus colores), 105-59 fue el resultado final, en puertas de tener que enfrentarnos a la URSS y a USA. 

Es verdad que los soviéticos trajeron chavales muy jóvenes, sobre todo 16 y 17 años (muchos de los nuestros, también) e, incluso, se permitieron el lujo de contar con un crío de 14 añitos que decían que iba a ser una estrella: Valery Tikhonenko. Nuestros pívots corrían (esa era la gran diferencia) y con la maestría el base Fede Ramiro (con 16 añitos entonces), en velocidad, les matamos. Pero les “matamos” como nunca antes se había hecho antes: 101-61 fue el resultado final, muy impactante y esperanzador. Aunque el siguiente y último partido de fase era ante Estados Unidos. Un más que improbable triunfo, nos daría el paso a la final. 

Los estadounidenses eran manos rápidas y defensas presionantes como en Europa no estábamos acostumbrados. Pehl, Tucker, Bouchie, Warren y el base Bradford, eran un salto físico superior al resto. El cuento fue muy diferente al del día anterior. Estados Unidos siempre dominaba el marcador, pero en rentas cortas. El generoso derroche de energías y pelea del base del Barça, José Antonio Orbea, en la presión a toda cancha de los últimos minutos, dejó sin argumentos -alucinante, por cierto- a un tipo tan habilidoso como Bradford. La agresiva defensa zonal en línea exterior que tanto gustaba a Aíto García Reneses, se convirtió con éxito en una presión a toda pista. Y ahí se remontó y sirvió para acabar venciendo de una manera épica, 82-79, porque les aguantamos bajo tableros. El éxito ya estaba logrado y el pase a la final también.

Concentración de diferentes seleccionados, donde vemos algunos de Mannheim'79 (Andrés Jiménez y Fernando Martín, Juanmi Alonso, Freixanet o Paco Dosaula) junto a otros como Marrero, Tarín, Sacedo, Palacios o Pou
Concentración de diferentes seleccionados, donde vemos algunos de Mannheim’79 (Andrés Jiménez y Fernando Martín, Juanmi Alonso, Freixanet o Paco Dosaula) junto a otros como Marrero, Tarín, Sacedo, Palacios o Pou

Hubiese sido precioso haber contado un oro ante Yugoslavia, pero no pudo ser. Una mala salida, con un parcial de 21-6 de arranque, nos sentenció. Yugoslavia tenía mucho oficio. Futuras estrellas como Zoran Cutura y el base posteriormente olímpico Nebojsa Zorkic, manejaron el partido al tempo convenido por ellos. Y aunque España se acercó a menos de 10 puntos, nunca nos dejaron opción. Eso sí, para la historia quedaron los 39 puntos en la final del base del Real Madrid, Fede Ramiro, elegido el MVP del torneo. 

Antonio Díaz Miguel, para afrontar el Preeuropeo griego en este verano de 1979, convocó hasta 7 jugadores con 20 años. Epi, López Iturriaga, Joaquín Costa, Romay…tendrían su primera oportunidad en las hostiles tierras griegas, buscando un pase que les diera oportunidad de jugar el Eurobasket de Turín. Era renovarse o morir.

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