El accidentado y brillante camino de Río Breogán

Y para un día mágico, Dae Dae Grant calzaba las zapatillas que fueron regalo personal del mismísimo LeBron James. Hablamos de hace poco más de un año, en mitad del “March Madness” universitario de 2024. La universidad de Duquesne llevaba sin clasificarse a este torneo final de la NCAA desde 1977. Pues consiguieron la victoria ante Brigham Young en 1ª ronda (71-67), liderados por los 19 puntos de Grant, algo que en ese programa no conocían desde 1969. Previo al encuentro, la plantilla al completo se encontró con el regalo de unas zapatillas enviadas por la superestrella de la NBA, en uno de esos obsequios que suele realizar a institutos y universidades de su zona, cercana a la ciudad de Akron (Ohio). En este caso, no era por una cuestión geográfica (Duquesne está ubicada en Pittsburgh, estado de Pennsylvania), sino porque su antiguo compañero de instituto e hijo de su entrenador, Dru Joyce III, es en la actualidad el asistente al entrenador en esta universidad. 

Poco intuía Dae Dae Grant que, trece meses después, volvería a arrastrar multitudes en un pabellón y la admiración de un país, muy, muy alejado de su lugar de origen, tras un tercer cuarto majestuoso y un triple desde el mismísimo logo del centro de la pista, para certificar la victoria de Río Breogán (90-85) sobre Casademont Zaragoza, culminando así un parcial de 14-0 de los suyos. Tipo pintoresco este Grant que, junto a algunas de las adquisiciones en mitad de la temporada de los breoganistas, han alzado al equipo a un récord de 12 victorias y 16 derrotas, en puertas al Playoff y a Europa, en el próximo curso. 

AJUSTANDO VESTUARIO EN MITAD DEL VIAJE

Fue el pasado domingo cuando se produjo el debut del escolta Elijah Hughes (elegante jugador, buen fichaje, créannos. A la espera de su evolución en la ciudad), tras la marcha de uno de los ídolos de la plaza lucense, Darrun Hilliard, tras ver cómo el poderoso Unics Kazan ruso pagó la rescisión de contrato para que engordar sus filas de forma inmediata. Hugues sí que ya dejó empaparse en cierta admiración ante el ambiente del Pazo en el último tiempo muerto a falta de 55 segundos, tras el mencionado triple de Grant, en medio del éxtasis colectivo. Hay que decir que, si Hughes no pudo anotar, sí que 41 de los 90 puntos de Río Breogán anotados al Casademont Zaragoza, vinieron de jugadores que no iniciaron con ellos en septiembre, el arranque de esta campaña liguera

Para los gallegos ha sido como cambiarse de traje cabalgando a lomos del caballo. Así con todo, ha salido muy bien. A pesar del adiós de sus dos máximos anotadores (Charlie Moore primero con su grave lesión y la reciente y mencionada baja de Hilliard, o lo que es lo mismo 27,9 puntos de promedio entre ambos), más las de Jordan Davis, Adam Somogyi, E.J. Onu y John Egbunu, las incorporaciones han sido de lo más adecuadas. Tras la estela de jugadores que se dedican a dirigir el equipo, pudiéndose combinar con la posición base-escolta, como Arturs Kurucs, Dominik Mavra y Dae Dae Grant, han provocado un salto de calidad extraordinario en el equipo, asumiendo y aportando todo lo que se necesitaba a cada momento. El criterio de lo que se quiere desde el banquillo, acentuado tras la llegada de Luis Casimiro como recambio de Veljko Mrsic, ha sido notable y han llevado al club breoganista a sumar alegrías de forma consecutiva (8 victorias en las últimas 14 jornadas), cuando el equipo iba con 4 triunfos en las 13 jornadas previa. Confirma y se asume que, en todos los estamentos del club, se ha trabajado bien. 

“PULPO”

Endesa Basket Lover fue testigo en directo de la victoria en el duelo gallego disputado en el Coliseo coruñés el 16 de marzo y tuvimos la oportunidad de charlar brevemente con Luis Casimiro previo al enfrentamiento. Cuando le preguntamos qué les había dado a sus jugadores para disfrutar de un cambio tan apreciable, con su típica sorna manchega, se encogió de hombros y lacónico, contestó: “Pulpo”. Y si desprendemos el tono jocoso de la respuesta, hay que pensar que encierra mucho de razón. 

A los jugadores había que darles lo que ya tienen. Si estamos en Lugo, pues pulpo. Y si hablamos de baloncesto, pues inculcarles que este baloncesto del que viven, tiene en su núcleo conceptos básicos que, entre toda la maraña táctica, en su simpleza está el éxito en muchas circunstancias. Repasemos las dos primeras jugadas de Río Breogán en el partido del pasado domingo ante los maños. A los pocos segundos de ganar el salto inicial, la posición de Toni Nakic, ofreciendo un bloqueo a Grant, se remata con un simple corte hacia canasta ante otras expectativas rivales, recibiendo el balón del base e inaugurando el marcador. El segundo ataque, tras salvar un balón de banda y buscar cierta velocidad, se resolvió con un triple de Atic, que previamente había corrido y ocupado una de las esquinas, la zona más difícil a defender en una transición rápida. Ya lo ven, en la sencillez está la obra. 

Asumir las virtudes de los jugadores que posee Luis Casimiro, es la mejor receta para su buen juego. La libertad de creación en tipos como Grant o Dominik Mavra, aprovechando bloqueos en la parte central y que ellos decidan, dando preponderancia al territorio marcado como la bombilla o poste alto, sea porque ellos salen ventajosos de los bloqueos (la bendita amenaza desde la media distancia) o porque las continuaciones reciben ahí -para que luego decidan qué hacer- es una preponderancia en el juego lucense, que le está dando muy buenas credenciales. Porque desde esa zona se arranca Jordan Sakho hacia el aro, porque desde esa zona Dragan Apic o Eric Vila pasan -y muy bien- a las esquinas, donde sobre todo el alero bosnio Edin Atic y el ala-pívot Toni Nakic, han sido los más beneficiados de recibir balones desde esas continuaciones cortas en los pívots y anotar triples. Vean este cuadro para que lo entiendan:

La diferencia en Toni Nakic, aunque haya bajado algo su sobresaliente 50% de sus días con Mrsic, es que ha incrementado su número de intentos triples de 2,7 a 3,8 desde que llegó Casimiro al banquillo. 

UNA MEJORÍA MÁS QUE APRECIABLE

Un ejemplo: hace unas fechas, en la publicación digital GIGANTES DEL BASKET, publicaron un interesante artículo sobre los jugadores que, estadísticamente, más habían mejorado en este curso de Liga Endesa 24/25. Y nos llamó la atención de “y… ¿no está Jordan Sakho?” Y, efectivamente, a nivel numérico no ha tenido una variación tan notable (7,3 puntos de media en contraste a los 5,8 del pasado curso, en un minuto más de juego este año, añadiendo 5,3 rebotes en comparación a los 4,8 del 2024, manteniendo unos porcentajes de tiro notablemente parejos, con 59,7% por 57,7%). El caso es que, la aportación de Sakho y su salto de calidad ha sido mucho mayor de lo que los números dicen. En algo se debe notar. Lo analizamos. 

Una de las apuestas de Luis Casimiro es la defensa en los bloqueos y continuaciones rivales. De ser muy agresivas, de saltar al jugador con balón, a ser posible dos contra unos o provocar la presión de los altos que posteriormente, han de recuperar posición en la zona. Es una actividad más profusa y un orden en los cambios de asignaciones para no dejar a nadie suelto, que habrán trabajado muchísimo. Jordan Sakho, aunque aún sigue con su errática costumbre en ocasiones de cometer faltas prescindibles -ha mejorado, eso sí-, es el jugador más dominante en la zona como último eslabón a tal entramado. Intimidar a los pequeños cuando salta a 8 metros del aro en defensa desde las ayudas y provocar, como rezan las estadísticas que, con 37,1 puntos sea Río Breogán el equipo que menos puntos encaja en la zona de toda la Liga Endesa. Por algo será. Además, en ataque, está encontrando posiciones (y fijándolas hasta que recibe, más importante todavía) como para recibir y anotar con solidez. Su calidad en soltar tiros cortos con ambas manos le dan un marchamo de cierta referencia interior del equipo. Y eso, hace unos cuantos meses, era impensable. 

La cotización del croata Toni Nakic se ha incrementado, porque la amenaza en su juego tan abierto (46,1% en triples), ha dado a la creación de Moore en su momento, de Grant, Aranitovic y Hilliard (en su momento), una amplitud de espacios y una diversidad en el juego, verdaderamente rica. Elijah Hughes no es tan creador como su antecesor para anotar, pero sí es muy buen tirador de los de recibir balón y levantarse. Y defensivamente hablando, como es lógico, no conocía el pasado domingo los sistemas, pero sí tiene muy grabado a fuego el arrebato de marcar y defender un espacio. El pasado domingo no fueron pocas las ocasiones en las que, perdido por instantes tras un cambio de asignación y movilidad de toda la defensa, iba automáticamente a tapar línea de pase al tipo de la esquina. Todo ello por una razón muy peculiar: este chico se formó en el baloncesto universitario en Syracuse, bajo las órdenes de un entrenador, Jim Boeheim, que ha defendido durante casi 40 años, solo y exclusivamente en defensa zonal. Eso sí, para que diera resultado, sus zonas eran de una movilidad y complejidad para atacarlas, importante. Y Hughes tiene interiorizado el juego sobre espacios y líneas de pase. Tendrá que acostumbrarse a un ritmo y unos mandatos típicamente europeos bajo los designios de Luis Casimiro, en este caso. Pero que es buen jugador, no nos cabe ninguna duda. 

En global, miren este cuadro para que vean la mejora colectiva en ataque y la optimización de recursos y jugadores:

Eso sí, el equipo debe tener máxima concentración para la movilidad que se le exige, pero ahí están los resultados a estas alturas de temporada. Pueden apreciar que están al nivel (casi) de algunas de las mejores temporadas de su historia, la 21/22 liderados por Dzanan Musa y la 22/23, con aquel plantel de Ethan Happ y Justuz Hollatz

No contemplamos la temporada 19/20, puesto que con el parón del confinamiento a nivel mundial, no se llegó a disputar la jornada 28.

Con lo difícil que ir “parcheando” a lo largo del curso las desgracias, sean en forma de lesionas o despedidas en medio del curso, que Río Breogán no tenga apuros a fin de curso y jueguen así de atractivo, mirando en sus pretensiones más hacia arriba que hacia abajo, es loable para un club que, si su afición es de 10, el que no tengan mucho que sufrir y sí mucho que disfrutar, justifica una trayectoria, un espectáculo. El del Pazo, el breoganista. El propio.

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