Desgranando jornadas, oteando en el horizonte el fin de liga regular de Liga Endesa, mientras hacemos cuentas en un pelotón de arriba cada vez más igualado y apretado, pedimos desde Endesa Basket Lover un momento de templanza y valorar, como quien nos da en una cucharilla una exquisitez culinaria, degustar un grupo de jugadores que son estrellas por su calidad y, por mor de militar en equipos no tan punteros o porque deben compartir protagonismo con las estrellas ya asentadas o por el mero hecho de no haber tenido suficientes jornadas por disfrutarles, están aún por debajo del radar del aficionado medio para catalogarles con su talento. Aquí va nuestra primera lista de ellos, que son para ponerles en perspectiva de su gran calidad.
AMINE NOUA. 2,02 Ala-pívot. Coviran Granada
Asociamos a los granadinos con el sufrimiento y la agonía a cada jornada, con las esperanzas en sus aficionados de vencer y poder salir del atolladero de los puestos de descenso. Sin embargo, entre tal hostilidad, apreciar las evoluciones de su estrella, Amine Noua, es un gesto de verdadera delicia. Es el máximo anotador del equipo (15,7 puntos, sin entrar a valorar al recién incorporado, Sam Griffin, cuyo promedio de 20 puntos viene dado por 3 partidos tan solo), máximo reboteador (6,3 por envite) y quien más minutos disputa en los suyos (algo más de 28). ¿Qué nos llama la atención de este jugador? Su elegancia. A diferencia de su temporada hace 3 cursos en Andorra, donde era considerado alero, en su posición de “4” de la mano de Pablo Pin, ha mostrado una cantidad de recursos ofensivos muy notables como para ponerle el apelativo de “Mr. Spin”. Teórico hombre alto, su dominio de balón le hacía ser diferencial en poste bajo, porque si suele ser más rápido que su adversario, lo inicia a base de pivotes y reversos hasta que caen en el engaño de decantarse por cierto lado y, ¡zas!, atacar por el contrario. Es el auténtico mariscal del tiro en suspensiones cortas tras pivotar sobre su eje, lanzando suaves tiros con todo el repertorio: por extensión, bombeados, contra tabla… una gozada ver tales evoluciones en alguien que supo ser gregario de lujo en la mayor élite europea el pasado año (Fenerbahçe) y líder en un club más modesto.

DAE DAE GRANT. 1,88 Base. Río Breogán
Uno de los jugadores más recientes de nuestra liga, llegó tras la lesión de otras de las estrellas, Charlie Moore. Cierto es que la casi simultánea llegada de Dominik Mavra le ayudó y complementó en tareas de dirección. Y es que Dae Dae (pronunciado “Dei Dei”) Grant nos tenía que mostrar todo su repertorio, incluso teniendo al brazo ejecutor a su lado, el anotador Darrun Hilliard: rápido, rapidísimo. Su primer paso de uno contra uno es electrizante y no menos su parada para lanzar en suspensión tras superar a su par p aprovechar un bloqueo. Sabe dónde está la ventaja y cuándo (fundamental) aprovecharlo para lanzar a canasta.
Además, se ve a un tipo con mucha hambre por hacerse un sitio en Europa, por vivir del baloncesto muchos años. No hay más que verle su dedicación defensiva, su intensidad y concentración, como para que no le pillen en fuera de juego en ninguna de las acciones. En esta su primera campaña en el baloncesto europeo tras su paso por la universidad de Duquesne, los aficionados vemos en él un anotador y, a la vez, un jugador de equipo, con unos pases (con ambas manos, oigan. ¡Y qué facilidad!) a los pívots y continuaciones de los bloqueos, de mucho repertorio y mucho valor. 12,5 puntos de media con un 42,1% en triples. Un joven para seguir y, por el momento, disfrutar desde ya, puesto que su brillante futuro hace más impredecible sus fronteras.
SEKOU DOUMBOUYA. 2,06 Ala-pívot. MoraBanc Andorra
Oficialmente lo dan como alero. Ya hemos comprobado que no, que su posición natural es la de ala-pívot. 24 años contemplan a un jugador con mucha carrera transcurrida (y el desencanto de la NBA incluido) y, lo bueno, es la que tiene por recorrer. Volvamos a la elegancia para ensalzar jugadores. ¿Por qué insistimos en que ala-pívot es lo idóneo en él? Porque sus pasos -casi de claqué- en poste bajo, su juego de pies, son espectaculares. Hubiese sido un virtuoso en la década de los 80, jugando en la zona. Digamos que un “hermano pequeño” si nos atenemos a la similitud de sus gestos, con el mítico pívot ex barcelonista Marcelous Starks: pivotes, uso perfecto del cuerpo en protección de tiros, lanzamientos cortos con una suavidad en el toque inusitada en muy poquito espacio… una maravilla.
Pero como estamos en el siglo XXI, la polivalencia manda. Y Doumbouya (11 puntos en 20 minutos de promedio, 52,3% en tiros de 2 y un nada desdeñable 37,9% en tiros de 3) sabe salir y tirar con acierto desde el exterior, sabe fintar y entrar a canasta, marcando los pasos con una elegancia inusitada y sabe continuar bloqueos hacia el aro siendo oportunista siempre. ¿Su lunar? Su juventud le hace no tener clara aún su selección de tiro, obcecándose en situaciones muy complicadas a veces, pero échenle unos años (por favor, en Liga Endesa) y disfrutaremos de los pocos buenos juego de pies cerca del aro que existen en nuestra competición hoy día y de la elegancia técnica. Que eso se cotiza y se disfruta. Enorme el ojo de la gerencia andorrana para “echarle el guante”.
JUANI MARCOS. 1,90 Base. Bàsquet Girona
Otra perla de 24 años que, respecto al año pasado, ha acrecentado prestaciones de una manera fantástica. Canterano del Barça, no había más que ver hace 2 campañas cómo evolucionaba sobre las pistas de LEB Oro, jugando para Força Lleida y darse cuenta que su techo estaba muchísimo más alto. Mala suerte y lesiones dieron quebraderos de cabeza a su equipo y a su progresión, zancadilleando su camino natural. Pero ahora, con el mejor baloncesto de Bàsquet Girona, Marcos está más que asentado y siendo de los mejores bases de la competición. El argentino es de los buenos, buenos directores, con una vista panorámica a todo lo que sucede, extraordinaria. Y comenzamos hablando de ello desde su defensa, porque pocos jugadores son tan innatamente brillantes como él. Siendo aguerrido e intenso, tiene la templanza (repetimos, con 24 años) de saber anticipar el peligro de los ataques, dar cierta distancia para verlo todo claro y saber dónde tiene que olvidarse de su par e ir a las ayudas para, en muchos casos, robar balones o dificultar pases.
Sus asistencias (4,2 en 20 minutos de promedio) son magníficas y, aunque sea base de la vieja escuela, sus poderosas piernas le hacen tener un valiosísimo uno contra uno y acabar en bandejas por -otra gran virtud- el equilibrio que demuestra en el aire ante obstáculos rivales. Su facilidad para sortearlos es sorprendente. Si luego tiene amenaza de tiro exterior, lo cumple todo. O casi, porque para acabar de hacer su dibujo, nos encanta que siempre está amenazando a su defensor, atacándole, sea con arrancarse, con entrar a canasta, con tirar, con… lo que sea. Es un martirio que no permite ni un resoplido de descanso. Todo lo bueno que pueden enseñar los entrenadores de formación en técnica y táctica individual, Juani Marcos lo agarra en su ramillete de virtudes. Un lujo para nuestra competición y, si hacen el ejercicio de seguirlo solo a él por un rato, se darán cuenta de todas las cosas que es capaz de hacer.



















