ARRIBA, ARRIBA… ¿HASTA DÓNDE?

Todavía estamos por sacudirnos el enorme espectáculo que vivimos el pasado sábado en el Martín Carpena. Aquí lo anunciamos, con previa del partido y los enormes poderes tanto de Unicaja como de Valencia Basket que, no obstante, se jugaban el primer puesto en la clasificación. En la atmósfera dejábamos volar la pregunta que reiteramos: ¿hasta dónde pueden llegar? No hablamos ya de la inminente Copa del Rey, torneo del KO donde cualquiera puede ganar. Nos referimos ya a finales de junio, al título de Liga Endesa. ¿Pueden llegar -ambos- a la final? ¿A ser -alguno- campeones?

Desde los años de bonanza económica de principios de siglo, cuando Unicaja y Tau Cerámica dirimieron por 2 veces la final ACB (años 2002 y 2006) o el histórico año con el título de TDK Manresa en 1998, ganando la final, quizás no veíamos una temporada tan irregular a F.C. Barcelona y Real Madrid, con el contrapunto de 2 equipos de los “contenders” de tan alto calado. Muchos números se han hecho a lo largo de la primera vuelta, donde se leía “desde… los 3 equipos de Euroliga no estaban clasificados entre los 4 primeros de la competición”. 

Con Real Madrid como 2º clasificado y Barça 8º, es para repasar que en los años en los que ninguno de los dos llegó a la final, siempre estaban en este final de primera vuelta (jornada 17), con el liderazgo de liga regular, sea uno u otro. Tan solo el “año de locura manresana” de 1998, nos hizo ver algo parecido al panorama actual, 3º (con 13 victorias y 4 derrotas los blancos, exactamente igual récord que en la actualidad) y los azulgranas 7º (con una victoria más que en la actualidad, por aquel entonces, 10 triunfos para 7 derrotas), intentando superar la enorme crisis en su arranque inicial que valió la destitución de Manel Comas en su corta experiencia culé). 

O sea que, estamos buscando temporadas en las que ninguno de los dos, llegaron a la final. Y ¿por qué? Simple elucubración desde Endesa Basket Lover, para buscar un marco de  máxima aspiración en los dos equipos protagonistas de este reportaje. Un panorama que, como ya ven en los números y los que nos afeitamos las canas para que no aparezcan, vivimos en escenarios semejantes. Ahí queda la pregunta. ¿Una final entre los dos? ¿Uno de ellos podrá jugar la final? ¿Ser campeón?. Ordenemos nuestras teorías sobre esta posibilidad de finales de junio. 

FONDO DE ARMARIO Y LA EXPERIENCIA DE UNICAJA

Irreductibles, irreverentes, casi indestructibles. Lo de Unicaja la pasada temporada fue un sueño. Cohesionados, talentosos y profundos, el paso por la liga regular acabando como líderes, con 28 triunfos y 6 derrotas (igualados con el Real Madrid) era como la continuación de un sueño que se originó en Badalona año y medio antes. Parecían destinados a tocar la gloria, teniéndolo todo. Pero llegaron las semifinales y UCAM Murcia, que con un estudio y una preparación más que metódica, puso en el catálogo cómo atacar a los hombres de Ibon Navarro. Fundidos de físico y, sobre todo, de ideas, la afición -toda una maravilla- aplaudió a los suyos agradeciéndoles tocar el cielo durante tantas jornadas, con el amargor de no haberles visto ganar en casa en toda la ronda semifinal. “Tendremos que usar esta dolorosa derrota para alimentar el hambre y que el equipo vuelva a trabajar desde que empecemos. Y aspire a hacerlo, si no mejor, como este año” explicaba Ibon Navarro. Todo se les hizo demasiado largo. ¿Aprendieron de aquella vivencia?

Pues en meses lo sabremos. La estructura es la misma, sino más reforzada, sobre todo en juego interior. El plus de anotación interior de Balcerowski, Tillie y el de rebote de Tyson Pérez, hacen que sigan pisando el acelerador en liga regular, nadie relativice en el esfuerzo, asumiendo el maratón que suponen 34 jornadas y un Playoff (y la exigencia europea) y que no se puede dar pasos atrás. Cuenta la vivencia y la lección. ¿Cuánto aprendieron los jugadores del club malagueño de quedarse en dos años consecutivos, a 2 y 1 partido respectivamente, de jugar la gran final? Pues esa es la gran incógnita. 

Para empezar, decir que Ibon Navarro utiliza a sus hombres como un bloque, cuyo eslabón más débil, es terriblemente fuerte. Estamos hablando que, de los 14 jugadores utilizados en esta campaña, el que más juega, Kendrick Perry, está en 21 minutos y 5 segundos y el que menos, Olek Balcerowski, casi 12 (11 y 53 exactamente). Que su máximo anotador es Tyson Carter con 12,2 puntos, que luego hay una horquilla de 7 compañeros comprendidos entre los 12 y 6 puntos de media y solo 2 jugadores tienen un +/- negativo. Y por buscar más protagonismo, esta es la lista de sus máximos anotadores en cada uno de los 17 partidos de liga regular: Tyson Carter (6 veces), Kendrick Perry (4 veces), Dylan Osetkowski (4), Tyler Kalinoski, David Kravish, Killiam Tillie y Kameron Taylor (empatado con Perry). Hasta 7 nombres salen a relucir, lo que muestra la peligrosidad en tantas aristas. 

Valencia Basket, por su parte, cuenta también con calidad, tanto física como técnica (quizás sea la plantilla más atlética de toda la Liga Endesa) y profundidad de banquillo, como un equipo de Euroliga. Pedro Martínez, entre el plantel que había y sus deseos y exigencias de adquisición este verano, cuenta con uno de los elencos más potentes en la historia del club taronja. Su fisonomía en el juego de rapidez, partiendo de la base de una gran defensa y triples en transiciones lo más rápidas posibles, les conceden una peligrosidad que pocos pueden alcanzar. La apuesta por un “3” titular con cuerpo de “4”, en la figura de Semi Ojeleye, pieza del ajedrez que les hace ser los líderes del rebote ofensivo (14,9 por envite), les convierten machacones en las posesiones de 2 y 3 tiros con bastante más frecuencia de la deseada por los rivales.

 Pongamos la lupa en los 13 jugadores que han disputado 10 partidos o más (admitimos a Amida Brimah, que se incorporó tarde al equipo, con 9 actuaciones). De los 22 minutos y medio de Jean Montero, el jugador con más tiempo de permanencia en cancha, a los 11 de Sergio De Larrea se abre el abanico de todos los componentes taronjas. Y de los 14,4 puntos del propio Montero, como su máximo anotador, arrastra hasta 10 jugadores más que anotan más de 6 puntos de promedio. ¿Rating negativo en la estadística +/- (o sea, que la anotación de su equipo con él en pista, sea inferior a la del rival)? Directamente, ninguno. ¿De sus líderes anotadores? Pues también tiene donde elegir. A saber: Jean Montero (en 5 ocasiones) como Semi Ojeleye y Matt Costello (2), Brancou Badio (2), Nate Sestina (2), Chris Jones (2) y Xabi López Arostegui, empatado con Montero en una ocasión. 

Si en Unicaja está más equilibrado esta máxima anotación entre el juego interior-exterior, en Valencia quien posee el protagonismo de cara al aro, son los exteriores. Y personalizando, quedémonos en uno de los más flamantes fichajes taronjas:  Nate Sestina. Íbamos a obviar su pobre arranque en el lanzamiento triple, pero no lo hagamos, porque nos da pie a una comparación muy interesante. Si restamos sus 5 primeras jornadas de aclimatación, en las que su porcentaje se quedó en un 5 de 18 (27,8%), desde entonces, 12 jornadas nada menos, se mueve en un mareante 36 de 66 (54,5%).

EL TERMÓMETRO FRENTE A LOS GRANDES

Presentados sus poderes, aclarar que, a la hora de la verdad cuando tienen a los grandes delante, estas plantillas tienen muy claro quién es el “go to guy”, el jugador que decide en los momentos calientes. Unicaja tiene claro que el balón es para Kendrick Perry o Tyson Carter, hombres que, por veteranía, son los más capacitados para controlar posesiones decisivas. Porque saben hacer una lectura perfecta asumiendo de su superioridad en el uno contra uno y desde dónde pueden resquebrajar las defensas. Por eso, ellos son dos grandes a la hora de forzar faltas de tiro o encontrar el finalizador que mejor disposición tenga. La veteranía cuenta y mucho en Unicaja, tanto para ellos dos, como para el resto de no fallar en una situación favorable.

Por su parte, Valencia Basket tiene en el sorprendente Jean Montero (por su juventud. Tan solo 21 años) la confianza absoluta en Pedro Martínez para saber ejecutar. Y puede dudar, como lo hizo en la última posesión ante Dreamland Gran Canaria, pero es terriblemente resolutivo, como lo fue para dar la asistencia al triple definitorio de Matt Costello ante el Real Madrid. Chris Jones, también viviendo sus mejores días en Valencia, puede ser tal catalizador de jugadas en situaciones “clutch”. 

Podemos poner la lupa en muchos puntos, pero vamos a pararnos aquí, en los momentos más calientes ante los grandes. Escojamos las actuaciones de estos 2 equipos ante los mejores rivales (o sea, los clasificados para Copa del Rey) y de esos, los encuentros igualados (con un +/- 5 puntos de diferencia cuando restaban 5 minutos para la finalización del mismo) y comprobar si son capaces de resolver y cómo. Lo esquematizamos en los siguientes cuadros: 

Podemos comprobar que Unicaja, de los 4 partidos en los que se ha manejado en esos 5 puntos arriba o abajo a falta de 5 minutos, ha ganado todos, los cuatro, sea al Barça, en Badalona, a La Laguna Tenerife o Valencia Basket recientemente. La fe de sus aficionados en verles ganar tales finales, está más que justificada. El dominio en anotar triples decisivos y forzar faltas para provocar tiros libres (el tiro más seguro en situaciones de tensión y cansancio) les otorga un plus. Porque su acierto es increíble. La suma da un escalofriante total de 24 de 26 (92,3%). Saben cómo ganar estos encuentros. Vamos con Valencia Basket.

 

Con Valencia Basket, hemos cambiado ligeramente el guion. No en todos estos partidos había la diferencia de +/- 5 puntos cuando restasen 5 minutos, sin embargo, yendo en mayores desventajas, sí supieron igualar los encuentros (el Palau y en Las Palmas) e incluso ganarlos, como ante el Real Madrid, lo que muestra enorme dureza mental y acierto final. Su 25 de 42 (59,5%) en tiros de campo en los últimos 5 minutos de encuentros igualados, posan toda la fe en ellos. Cierto es que ni fuerzan tantos tiros libres como Unicaja (2,6 a diferencia de los 6 de promedio malagueño), ni su porcentaje tampoco es tan sobresaliente (76,4%). Pero, a golpe de triple, anotar un promedio de 15,8 puntos en los 5 últimos minutos de este tipo de partidos, es una auténtica barbaridad. 

Pues estos son datos: cuentan con gran perímetro, que pueden anotar dentro y fuera. Con interiores que hacen lo mismo, referentes ofensivos y mucho acierto a la hora de la verdad. La que les irá llegando en Copa, en la recta final de competiciones europeas, en el mes de junio dirimiéndose el título de Liga Endesa. Sin complejos y, por lo que hemos visto, sin la más mínima flaqueza de ver superior a ningún rival. Unicaja y Valencia Basket inspiran una seguridad que merma al rival, de mucho trabajo atrás (de la defensa ya iremos hablando) y un más que esquematizado ataque. Puede que sea su temporada de gloria. Arriba, arriba, ¿hasta dónde?

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