Son los dos líderes -y destacados- de la Liga Endesa (13 victorias y 3 derrotas). Unicaja y Valencia Basket representan hoy día el mejor duelo que, en este momento, podemos ver en nuestra competición. Entre dudas e irregularidades de otros que les secundan en la parte alta de la clasificación, estos dos equipos van como un tiro. Son los más espectaculares, los más agresivos, los más convencidos de sus éxitos… los más en casi todo.

Son confecciones de plantillas muy bien ideadas, muy trabajadas. Y saben jugar sobre la estructura que tienen montada a nivel humano. Los peligros de Kendrick Perry, Tyson Carter o Kameron Taylor pueden condicionar a cualquier rival (32,5 puntos entre los tres). Que sean ellos los anotadores bajo el aro arrancándose en unos contra unos de los que dejan estela, van acompañados por amenaza exterior de sus interiores, sean Kravish o el propio Osetkowski (aunque, este último, lleve un desafortunado 8 de 32 en triples en el Carpena esta temporada). Ibon Navarro sabe que, para ello, es conveniente dar ritmo a las transiciones, a buscar en los primeros segundos el resquicio donde poder entrar y hacer daño. Si no, toca su notable movimiento de balón apurando posesión a ritmo de los acordes de la charanga. Que Yankuba Sima se haya asentado como uno de sus mayores peligros continuando bloqueo o el plus de solidez en rebote de Tyson Pérez, con la suma a la callada aportación de Killiam Tillie (7,1 puntos en 13 minutos de promedio), hacen moldear una fortaleza que no parece tener desconchones.
Valencia Basket ideó los trazos de esta nueva aventura liderada por Pedro Martínez, con dos ideas muy claras: rapidez y decisión por el virtuosismo e inspiración de Jean Montero, máximo anotador taronja (14,2 puntos) marcando la hoja de ruta diseñada desde el banquillo y, con la adquisición de Semi Ojeleye en la posición de alero, tener una tercera figura en el quinteto que, bien podría pasar por un interior, para añadir músculo en el rebote y potencia en las transiciones rápidas, ganando posiciones cercanas a canasta.
Entre ambos coleccionan una sola derrota en sus 10 partidos disputados en las últimas 5 jornadas (Valencia Basket en Las Palmas). Su estado de forma, la inspiración de individualidades con talentos casi infinitos y la organización defensiva (un escaso 1,07 los locales un 1,06 los visitantes, son el pírrico premio que conceden a los adversarios de puntos en cada una de sus posesiones), engranajes casi perfectos en ayudas y rotaciones, convierten el show que veremos en el Martín Carpena este próximo sábado, a partir de las 20:45, en EL PARTIDO más atrayente que podamos ver en nuestras pistas. Con intensidad física llegando hasta el límite, dejar el recado para un futuro de dos más que probables -si nos regimos por la clasificación actual- semifinalistas ligueros, tiñen este enfrentamiento de algo digno de verse. Aseguramos que no les decepcionará.

















