No pretendemos en Endesa Basket Lover ser irrespetuosos. Sin embargo, sí que nos gusta la comparación de un juego de niños, ingenioso, divertido e intuitivo, incluso plácido -hasta el extremo en ocasiones- en las que, cada vez que BAXI Manresa, en esta campaña 24/25, se enfrenta a uno de los grandes de la competición en su Nou Congost, no ya es que ganen, tiren de épica como para definirles “matagigantes”, sino que los adversarios son apabullados. Con intensidad, ritmo frenético y al final, la placidez y alegrías entre sus aficionados, da como para pensar que todo parezca un juego infantil, como que para los jugadores manresanos, los balones sean canicas que dominan a su antojo.
Y no hay más que ver números. ¿Gigantes a los que se han enfrentado? Vean, por favor, estos rivales y hasta qué extremo se ven arrastrados en los partidos:
Desfile de algunos de los equipos más potentes en la liga, que se han pasado por el Bages. Todos tienen en común que, desarbolados, llegan a mirar el marcador y ven que tienen en su zurrón 20 puntos de desventaja por remontar. A veces, esa cantidad llega a duplicarse.
¿POR QUÉ ESOS PARCIALES? ¿POR QUÉ “JUGAR A LAS CANICAS”?
Vayamos con ciertos datos. De los 4 equipos mencionados en el cuadro que han visitado la cancha manresana en las 10 jornadas disputadas (valencianos, gran canarios, malagueños y azulgranas), de 160 minutos de juego acumulados entre todos, ¿saben cuánto tiempo han podido disfrutar por delante en el marcador? Exactamente, 10 minutos y 14 segundos. Unicaja tan solo pudo liderarlo en 54 segundos. Valencia Basket, ni uno solo. Ni una tregua, oigan.

Aunque sean un discreto equipo en el lanzamiento triple (penúltimos en porcentaje, con un 30,8%, aunque solo haya 5 equipos de toda la Liga Endesa que superen sus 27,6 intentos por encuentro), cierto es que el ritmo al que llevan sus partidos y el mayor número de posesiones, multiplica las transiciones rápidas y llevan los partidos al paroxismo colectivo, tanto en el parquet como en las gradas: 41 puntos en contragolpes por 22 rivales, entre los 4 grandes del cuadro inicial.
CAPACIDAD ATLÉTICA Y MUCHA DEFENSA
Se entiende viendo el perfil de jugadores con los que cuenta Diego Ocampo: tremendamente atléticos, como en el pasado curso y es probable que, analizando todos sus pares, salgan victoriosos en velocidad en casi todas las posiciones. Todo empieza por un base como Dani Pérez, con una concepción en su cabeza del juego rápido asombrosa, de sacar a la mayor prontitud posible el primer pase de contragolpe. Y a partir de ahí, atletas exteriores como la gran promesa Mario Saint-Supery, Retin Obasohan desde la posición base-escolta, Mousa Sagnia como alero, Derrick Alston Jr. de ala-pívot y Amida Brimah desde el pívot, antes de su marcha a Valencia hace escasas fechas, en la actualidad Bodian Massa, son capaces de ejecutar rupturas rápidas como pocos equipos en la Liga Endesa, garantizada la habilidad para saber jugar por encima del aro en tales situaciones. Y si esa circunstancia no saliera a la primera intentona, son el segundo equipo más reboteador en ataque (13,7), sin que obliguen a cargarlo mucho. Simplemente, que suelen tener un mayor número de hombres en las inmediaciones del aro cuando corren transiciones. Así de claro, así de aplastante.
Porque lo que los números no filtran, es el afán y el empeño que ponen en balones divididos cuando parece que están en terreno de nadie, en asomar sus manos por encima cuando hay rebotes complicados, en tocar el balón en trayectorias de pases… es una sucesión de momentos que, todos ellos traducidos, significan “querer ganar más que el otro”. Bueno, sí, lo podemos numerizar. Sus rivales se quedan en un más que pobre 46% en tiros de campo, anotando una media de 103 puntos por cada 100 posesiones. Para que lo entiendan, excepto Río Breogán (99,7 por cada 100 posesiones), ningún otro equipo tiene un ratio de anotación más bajo en ese aspecto. Esa es la tortura de enfrentarse a BAXI Manresa.
En la actualidad, son equipo “copero” con 6 victorias y 4 derrotas tan solo, con el Nou Congost imbatido, una racha de 4 victorias en las últimas 5 jornadas, culminada este fin de semana con uno de esos partidos “que hay que ganar”, en el coliseo del Leyma Coruña (74-89).
Ya lo ven, sus aspiraciones siguen intactas. Tras 10 jornadas de competición, ver el arsenal de equipos que se han pasado por su recinto y la increíble solvencia con la que les han superado, como un juego fácil, como el dominio de unas canicas en las manos de un niño, nos hace transportarnos a un entusiasmo infantil cuando les vemos jugar. Porque corren y ganan. Y de qué forma.




















