Se hablaba en los primeros días de octubre que Jilson Bango era alguien que atraía al organigrama de Valencia Basket. Las noticias van y vienen, pueden cristalizarse o no, quedarse en rumores veraces o infundados. No estamos en Endesa Basket Lover para estar al quite sobre la rumorología, no. Nuestra labor es exponer lo mejor de una competición, la Liga Endesa, que entre mil y un atractivos a mostrar cual bandeja de canapés en agradecido catering, posee toda una variedad a elegir.
Aun así, el rumor lo pudimos leer en diversos medios y pensamos “pues sí, nos cuadra”. Porque Pedro Martínez tiene un notabilísimo plantel cargado de múltiples posibilidades para el juego, pero que la virtud principal de Jilson Bango, no es una de ellas: que continúa y muy bien, los bloqueos.


Y eso gusta mucho en Zaragoza, de la progresión de alguien novato en nuestra Liga Endesa, tan dura, tan competida, tan exigente para quien viene de fuera. ¿Y en qué se traduce esa progresión?
Virtudes muy atractivas en el baloncesto de hoy
Jilson Bango es un pívot rápido. En todas sus acciones, desplaza sus 208 centímetros con una rapidez poco usual en el baloncesto. Verlo en defensa salir hasta más allá de la línea de 3 puntos a desbaratar un pick&roll bien ejecutado, recuperar hacia canasta como para evitar pases a velocidad de vértigo extendiendo sus brazos, que parecen la vallas de un paso a nivel prohibiendo el paso, llegar al tapón que todos veían imposible, es una rúbrica en su juego atrás que muestra día a día.
Y en ataque es uno de los productos más finos y mejor acabados para ejecutar el dos contra dos, en la mayor parte de los casos, el tan consabido pick&roll. Sus cortes hacia canasta tras el bloqueo tienen una sapiencia (de un aprendizaje machacón más que evidente) que abruma a los rivales. Empezando por la rapidez más que aludida en este artículo, unamos unas manos prodigiosas capaz de atrapar fuertes pases y una coordinación como para, tras ello, marcar los dos pasos y acabar con fáciles canastas. Que esa es la madre del cordero, que parezca fácil una tarea que no lo es.
Bueno, sí lo es si sabes marcar tu camino y vas creando una línea de pase permanente como para que, durante todo el recorrido, el portador del balón tenga la opción de poderte pasar. Sí lo es cuando sabes encontrar la espalda a tu rival, esas décimas de nula visión, para saltar inmediatamente hacia canasta en el momento sorpresa. Sí lo es si al defensor o la improvisaba ayuda, nunca logra ponerse en el camino entre el balón y él -y miren que lo intentan-, porque ya se encarga Bango de que eso no sea así, de que “se le vea” siempre. Decimos que es un maestro… y todavía en ciernes, porque todo lo hace bien, aunque con mayor experiencia pueda mejorar todo este catálogo de virtudes.
Marca muy, pero que muy bien los dos -larguísimos- pasos cuando entra a canasta, hasta el punto que, aún en pañales en este aspecto, se atreve a encarar en un contra uno a diferentes rivales con el balón controlado. Necesita trabajo de dominio de balón, pero todo se andará, porque por físico y velocidad, puede ser una daga ante cualquier defensa.
Casi siempre suplente de Bojan Dubljevic, es curioso cómo Porfi Fisac, ante Baskonia y repitiéndolo frente a Bilbao Basket, encontró la pócima de la victoria haciendo compartir pista al montenegrino con Bango, cuando por regla general era su sustituto. Uno, más estático, jugador de poste bajo, de sentenciar con sus pases, su juego de pies y, si tocaba juego exterior, con su exhibición de lanzamientos triples (5 de 6) ante los vitorianos. El otro, jugador de buscar y crear espacios, de arrancarse hasta el aro y montar el circo con los bases que deciden desbordar con bloqueo y continuación, que hay maestros como Bell Haynes, Spissu e incluso Slaughter. Ambos complementarios, ambos efectivos, como para lograr 3 triunfos en las 4 jornadas comentadas, incluidos equipos Euroliga, como los Baskonia (86-85).
Explosivo, activo, con todo el dinamismo de un hombre pequeño trasladada en la figura de un pívot. Espectacular, con enorme poder de atracción para su entrenador, para unos rivales que provocan rumores y, sobre todo, para su afición. Así es Jilson Bango, una colección de notables aprendizajes que hacen más bello este juego.


















