SEMI OJELEYE, CORAZÓN DE LEÓN

En los primeros días de marzo de 2019, el entrenador Brad Stevens tenía muchos problemas en su cabeza, pues sus Boston Celtics no carburaban. Y menos aquel día en el que a los 55 segundos del inicio del tercer cuarto, se vio en la obligación de volver a pedir un tiempo muerto, pues el marcador indicada un sonrojante 43-71. En el TD Garden, nada menos. Semi Ojeleye, tipo de pocas palabras, se levantó de su asiento y gritó a sus compañeros un “wake the fuck up” (algo así como un “despierten de una p… vez”), tan sonoro como elocuente. “Estábamos empezando el tercer cuarto y todos tenían cara de derrotados”. El pasado fin de semana, en el Palau Blaugrana, en la derrota de Valencia Basket ante el F.C. Barcelona (102-99), no hizo falta ningún exabrupto de tal calibre, porque los taronjas dieron clara muestras de su poderío. Tras su parón a causa de la tragedia por la DANA, mostrar que es élite a pesar del marcador final, consolidado en la cuarta plaza de la Liga Endesa con tan solo 2 derrotas en 7 jornadas, hace vislumbrar la peligrosidad de este nuevo proyecto valenciano. 

Y es que, golpe de efecto de los azulgranas y recuperaban. Nuevo parcial en los locales, intentando olvidar su desatino dos días antes ante París Basketball… y nuevamente los hombres entrenados por Pedro Martínez volvían a la carga e igualar la contienda, como para convertir el encuentro en una auténtica delicia (por nivel de juego, por jugadores, el partido en general fue un fantástico delirio). Y Semi Ojeleye parecía ser un claro encargado de dar la intensidad y el convencimiento entre sus compañeros, que tenían claro cuál era el escenario y su reválida. 19 puntos en 24 minutos, con el infortunio que tuvo que ser sentado por 5 faltas personales, pero regalando un “double pump” en un mate, de subir el balón, bajarlo y volver a subirlo para estamparlo en el aro que, ante la amenaza del tapón por detrás, que aún adorna la mejor jugada de la jornada en el top de acb.com.

La evolución del baloncesto tiene estos caprichos. ¿Recuerdan cuando, a finales de los 80 se pensó que en la figura del alero, el “3” en pista, debía situar a jugadores altos, polivalentes y rápidos, que tuvieran estampa de interiores, ayudaran en la zona en defensa y rebotes, jugasen al poste y, si además, tiraban desde fuera con acierto, mucho mejor? La fiebre por los Pep Cargol, Santi Abad o Manel Bosch, siguiendo las directrices que marcaba Andrés Jiménez, fue heredada por chicos como Carlos Jiménez, el más fino acabado de este intento. Con la búsqueda de espacios y mayor acierto en el tiro exterior de la segunda década del siglo XXI, ese tipo de jugador suplantó al ala-pívot convencional en el “4”, porque era el artífice de abrir el campo (los Garbajosa y Smodis que tan decisivos se convirtieron en sus planteles). Y ahora con Semi Ojeleye, vemos en la posición de “3” nuevamente al más fuerte del lugar, al tipo contundente que ayude en todo, de mil opciones interiores y exteriores en ataque, que sea el espíritu y el “corazón de león” en todo el engranaje que, con tanta efectividad y frescura, está ejerciendo Pedro Martínez con tanto acierto, bajo sus mandatos de viejas pócimas. 

Y en Endesa Basket Lover nos gusta ensalzar la figura de Semi Ojeleye, porque en realidad, con su conversión, bien que se lo ha ganado. Tuvimos la suerte de encontrarnos delante de él previo a su temporada rookie, por los pasillos entre pabellones en las ligas de verano NBA en 2017. Un chico con potencial por su físico, corpulencia y rapidez, sobre un juego de ala-pívot que ejecutó con solvencia en su periplo universitario en Southern Methodist. Y nos pareció extremadamente bajo para su posición. Elección número 37 en la segunda ronda por Boston Celtics, el 6-6 oficial (equivalente a un 1,98 de estatura) se acercaba más al 2,01 oficial que le dan en ACB y, aún así, nos parecía generoso. Y suponíamos, como así fue, que debía migrar a la posición de alero por su parquedad de centímetros. Y miren que el infortunio de Gordon Hayward con su gravísima lesión en su primer partido con los Celtics, quiso que nuestro protagonista tuviese muchas más oportunidades de jugar en su año rookie. 

Un primer año convincente con ese espíritu que encandiló al exigente aficionado bostoniano. A partir de ahí, más sinsabores que otra cosa. Falta de liderazgo en “los arrogantes verdes”, hasta que Jaylen Brown y Jayson Tatum se auparon para conducir al plantel, en un estilo de juego de muchos triples, extremadamente abierto, de amenazas más a ocho metros que a siete y medio. Y Ojeleye, ni estaba cómodo ni sabía cómo encajar ahí. 

Su venida a Europa y, tras un año en Bolonia, a nuestra Liga Endesa, ha sido una bendición que tenemos que agradecer a la gerencia de Valencia Basket. Un jugador así… pues claro que fue renovado por dos temporadas más el pasado verano. Su conversión y metamorfosis es digna de alabar, de entender el trabajo que hay tras todo esto. Es uno de los “3” más atractivos hoy día en Europa, donde día a día aprende y entiende dónde acaba el marcaje individual defensivo y dónde empieza el “salvalotodo” colectivo hacia sus compañeros. Dónde debe arrancarse para penetrar a canasta (porque está forzando 3 faltas por encuentro y 4,7 tiros libres por encuentro, en comparación a los 3,5 del pasado curso. Y ojo al acierto, que son 30 anotados de los 33 intentados) y porque está en camino de igualar su notabilísimo 43,9% en triples del pasado curso. Y si no lo consigue, digamos que es un estado evolutivo natural del juego. ¿Por qué? Porque este año hace más cosas, ha de decidir más el tiro tras el bote generando y gestionando estas situaciones cuando tiene el balón en las manos, más que el encorsetado “3+D” que tenía en NBA, que ni entendía ese marchamo, ni le gustaba compartirlo. 

Pues ya lo ven. Que tenemos con él un tipo entregado, poderoso y, ahora sí, intenso (que algunos aficionados célticos se quejaban que, siendo el más musculado, no jugaba con intensidad. Qué sabrán…), que pone el termómetro en la pista sin necesidad del “wake the fuck up” hacia sus compañeros. Un corazón de león que sabe su camino y lo continúa a cada partido. 

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