Joventut campeón de Europa (I): A new kid in town

Treinta años no son nada. En el Palau Olimpic, vacío, silencioso, se puede echar un vistazo desde el parquet, recreándose. Es un lugar especial. En la sala de trofeos existe uno en particular, pequeño, esbelto, cuya tonalidad dorada ilumina hasta el más recóndito esquinazo del recinto, por lo que representa. Porque si alguien se topara con Zeljko Obradovic paseando por las calles de Badalona, el vuelco al corazón sería abrupto. La mirada petrificada sería rota por una sonrisa de agradecimiento y una congoja que llegaría al nudo en la garganta. En los más jóvenes, aunque solo sea por lo que sus mayores les contaron. En los veteranos, por lo vivido y lo disfrutado. Y sintiendo que, efectivamente, treinta años no son nada. 

En Endesa Basket Lover hemos querido recuperar la historia de aquella Liga Europea que conquistó el Joventut Badalona en 1994, de toda la temporada al completo, con sus luces y sombras. De la comunión entre un entrenador y una ciudad que coincidieron en la manera de entender que, un simple juego, puede marcar una vida para siempre. Para ello, hay que embadurnarse en él y disfrutarlo. Seis capítulos componen este viaje. Que lo disfruten. 

Capítulo 1: “A NEW KID IN TOWN”

Mike Smith frente a Fassoulas en la final de Liga Europea

Zeljko es un hombre que vive 24 horas al día para el baloncesto. Los jugadores del Joventut tendrán que trabajar muy duro con él” declaraba el pívot Zoran Savic. “Recuerdo que el año pasado cuando era el segundo entrenador de la selección yugoslava, preferíamos que las sesiones preparatorias las dirigiera Dusan Ivkovic, el primero, que no era tan exigente. Estoy seguro que los jugadores encontrarán en Obradovic un gran trabajador”. 

31 de mayo de 1993. Zeljko Obradovic, en reunión en Madrid con Francesc Cairó, presidente del Joventut Badalona, ultima los detalles y llega a un acuerdo como nuevo entrenador del club. Madrugador fichaje que los verdinegros no querían demorar mucho más tras la marcha de Lolo Sainz como seleccionador nacional. A sus 33 años y solo 2 de experiencia dirigiendo un equipo, eso sí, ya campeón de Europa, se le proyectaba como el entrenador más prometedor del continente. La mediación de su buen amigo Zoran Savic, jugador del F.C. Barcelona en aquellos días, fue fundamental. 

Todo comenzó tras rechazar Bozidar Maljkovic la oferta de los badaloneses una semana antes. Boza optó por seguir entrenando en Limoges, al que acababa de proclamar campeón de Europa un mes antes. Escocido quizás por el rechazo el año anterior del sector más continuista de la directiva verdinegra y la voluntad de los jugadores, que decidieron que Lolo siguiese en el cargo. 

Pedro Martínez era el siguiente nombre de la lista, quien más atraía. Un hombre de la casa con un extraordinario trabajo en sus ya tres años en el TDK Manresa. Pero ahí se adelantó el por aquel entonces director deportivo del club, Ángel Palmi, para recordarles que aún le restaban tres años de su contrato. Zeljko Obradovic era una oportunidad inicialmente distante, con la que se trabajó con premura. El baloncesto en Badalona, el ambiente que emanaba, siempre se asemejó al aroma yugoslavo a ojos del continente europeo. De hecho, años atrás, “Moka” Slavnic encandiló a Badalona y revolucionó la liga que ganaron en 1978. Zeljko parecía la pieza perfecta. “A todos mis amigos se lo había dicho en muchas ocasiones. Si tuviera que elegir un club europeo donde pudiera trabajar con la máxima pasión fuera de Yugoslavia, tendría que dudar entre dos: la Knorr Bolonia y Joventut Badalona”. Con la rúbrica en su nuevo contrato por una temporada con opción a una segunda y 30 millones de pesetas (unos 180.000 euros), Obradovic se ponía manos a la obra. 

Jordi Villacampa, el líder nacional de aquella Penya

QUEBRADEROS DE CABEZA FINANCIEROS

La Penya acababa de ceder el título liguero a manos del Real Madrid de Sabonis. Como todos los escarceos de Jesús Gil en el universo ACB, tan excesivos en promesas y dinero como escasos en cumplirlas, el patrocinio de Marbella finalizó sin encontrar un nuevo mecenas, con lo que lucían una banda negra desnuda sobre el pecho de las camisetas verdes. Por cuestiones económicas, no se pudo organizar un partido de presentación en pretemporada ante su afición, intentando con este presupuesto diezmado, la difícil tarea de recortar las pérdidas del ejercicio anterior.

 La mejor noticia, la confirmación que el bloque de jugadores apenas se tocaba. Aquel plantel, muy similar al que llegó a la final de la primera Liga Europea un año antes (la del infausto triple de Djordjevic, ya saben), buscaba sustituto para el único recambio importante: el segundo extranjero. Harold Pressley se despidió y los ojos se plantaron en un tipo elegante, un alero de fino tiro, con muchas menos pretensiones económicas que su antecesor, claro, que respondía al nombre de Tony Dawson, por lo que se aspiraba a competir a todos los niveles.  

COMIENZA LA LIGA

La ACB presentó la flamante incorporación en el Real Madrid de Joe Arlauckas, procedente del Taugrés, para unirse a Arvydas Sabonis. El F.C. Barcelona, tras decir adiós a Audie Norris y encontrar un jugador de corte más defensivo, Tony Massenburg, buscaba y buscaba en todos los mercados quién debía ser la estrella del equipo. El rosario de nombres contrastados que barajaron fue de aúpa: Dino Radja, Alexander Volkov… hasta el mismísmo Tom Chambers. Y dieron paso al ex Celtic Fred Roberts, un sobrio ala-pívot de raza blanca, 2.08 de estatura, que encajaba en el concepto de ‘hacer equipo’ que pretendía Aíto. Nacho Azofra abandonó Estudiantes para recalar en Sevilla, mientras que mucho más discretamente, Velimir Perasovic buscaba nuevas aspiraciones deportivas en Taugrés, abandonando al Breogán lucense, donde se coronó como máximo anotador de la competición.

Con el mítico pívot Moses Malone inaugurando el nuevo pabellón Fontajau en Girona y la visita de Hakeem Olajuwon a Barcelona, se daba el pistoletazo de salida en el Príncipe Felipe en el ya famoso partido de presentación. Dos combinados a modo de All Stars de nuestra liga, unidos a las estrellas NBA Alonzo Mourning, Tim Hardaway, Clarence Weatherspoon, Oliver Miller, Doug Christie y Harold Miner, algo impensable en estos días, hicieron las delicias de todos para abrir el telón. 

Mientras, Obradovic trabajando en calurosos pabellones durante la pretemporada, utilizaba más rotaciones en sus partidos, dando mayor protagonismo al banquillo de lo que Lolo Sáinz contemplaba en el periplo anterior. Badalona se ilusionaba. 

Con una victoria local por 77-73 ante Pamesa Valencia, el Joventut de Badalona inició su travesía liguera con los problemas de lesiones de dos de sus puntales importantes. A la baja de Corny Thompson por problemas en uno de los gemelos, se unía también la de Jordi Villacampa por una rotura de escafoides en su mano derecha, con lo que debían ser los hermanos Jofresa y Ferrán Martínez quienes respondían el protagonismo ofensivo que se les exigía. Aunque el calendario inicial estaba cargado de partidos, al menos ganaban. 61-66 en Ferrol al OAR entre semana recibían al Taugrés, al que también derrotaron (82-73) marcando así un 3-0 inicial en la clasificación. Eso sí, en este último enfrentamiento se montó una de las mayores polémicas de aquella temporada. 

El renovado cuerpo técnico verdinegro para esa campaña 93/94

EL TIEMPO MUERTO

Con el encuentro ya sentenciado con el reseñado marcador final, Zeljko Obradovic corrió a la mesa de anotadores, solicitando tiempo muerto a falta de un segundo. Sin dar instrucciones, aplaudió a sus jugadores, inicialmente sorprendidos, que se felicitaban entre ellos y lo compartían con los 8.700 aficionados que se congregaron esa tarde en el Palau Olimpic, rendidos de pie ante su nuevo entrenador, devolviéndole tal ovación. Al otro lado de la pista, Manel Comas, entrenador del Taugrés, rojo de ira, con gestos de negación, exigió a sus jugadores a que ni se acercaran a hacer el corrillo, viendo aquel indignante número para él, en un lugar que otrora fue su casa. Para Obradovic era un lance más del juego.  “Sólo tiene incidentes quien quiere tenerlos. Yo me limito a hacer mi trabajo. El tiempo muerto ha sido un deseo del público que vive para el Joventut y yo he de respetar su deseo”. Para el entrenador baskonista, sin morderse la lengua, pues nunca lo ha hecho en su larga trayectoria deportiva, lanzó puñales en rueda de prensa con un “lamento que el Joventut haya pasado de tener en el banquillo a un señor, para contar con un ex presidiario”, en referencia a un incidente que tuvo Obradovic en su país tiempo atrás, tras atropellar con su vehículo a un peatón, cuya condena le sentenció a estar semanas en presidio. “Al Taugrés no le dolió el tiempo muerto en sí, sino que no toleraré jamás que con gestos y mofas se rían ni humillen a unos jugadores que han peleado durante 40 minutos. Es que no se lo permito ni a Obradovic ni a nadie”. La directiva del club con Francesc Cairó a la cabeza, lo intentó zanjar con un “estamos muy satisfechos con el trabajo de Obradovic. La afición del Joventut está con él y todos le apoyamos plenamente”. 

Pero tal escándalo, fue llover sobre mojado, pues hizo lo mismo en un encuentro de pretemporada frente a Estudiantes, con lo que Miguel Ángel Martín, el entrenador colegial, negó a darle la mano al final del choque. “Obradovic no tiene educación deportiva. No sabe estar y su comienzo en España, al menos por lo visto hasta la fecha, está fuera de lugar. No es una rabieta de entrenador. Simplemente, los jugadores no tienen por qué soportar más humillación que la derrota en sí”. Y también sucedió en la semifinal de la Lliga Catalana frente al TDK Manresa. Pedro Martínez, su entrenador, no entró a valorar el detalle más que un “en situaciones similares, no haría nada que pudiera herir la susceptibilidad del rival”. 

Zeljko Obradovic posando con el trofeo conquistado en 1994
Zeljko Obradovic posando con el trofeo conquistado en 1994

El colectivo de entrenadores de la ACB se adelantó a dar opiniones sobre el suceso, con lo que lo dieron más repercusión aún. Desde Javier Imbroda, “está en la legalidad. Pero no es una actitud que ayude a fomentar una buena relación”, pasando por Gustavo Aranzana, “mi opinión, es que el gesto es inadmisible, incalificable y de una bajeza tremenda”, acabando con Edu Torres, entrenador de  Festina Andorra, “cuando me han sucedido estas cosas, siempre he hecho lo mismo: he apretado los puños, he cerrado los dientes y me he ido al vestuario sin decir una palabra”

Y rematando tal rosario, Tim Shea, entrenador de Coren Orense, desde el prisma de entrenador extranjero y elocuente como siempre, soltó a los medios de comunicación un “lo que ha hecho Obradovic, me parece una gilipollez. Tiene que darse cuenta que no estamos en nuestro país, que aquí nos han acogido y debemos ser lo más respetuosos posible”. Desde las ondas de COPE, más hierro al fuego: “Si esto es lo que nos tienen que enseñar, mejor que no vengan”. Días después, en una entrevista a la publicación semanal “Gigantes del basket”, Zeljko Obradovic hablaba de estar muy sorprendido por las declaraciones de algunos entrenadores. “No entiendo que hablen mal personas que no me conocen, con las que no he tenido ningún contacto. A quien debo rendir cuentas de mi trabajo es a mi club, a sus directivos y a la afición”. Tomás Jofresa, como representante de los jugadores verdinegros, con posterioridad, fue rotundo: “Zeljko puede hacer lo que crea oportuno y para nosotros, sus decisiones van a misa. Afortunadamente, nuestro entrenador da todo por nosotros”. 

PRÓXIMO CAPÍTULO Nº 2: La dolorosa travesía europea

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