JAYLEN HANDS, UNA ESPERANZA MÁS EN PALENCIA

Llega a la competición cuando Zunder Palencia se encuentra esperanzado en mitad de la escalada del barranco. No se mira hacia abajo en la capital palentina, sino que siguen aferrados a una cuerda fruncida por tantos y tantos equipos en la historia de nuestra competición que, como novatos, intentaron desesperadamente mantenerse en la máxima categoría, la Liga Endesa. Cual lista de reyes godos, en la ciudad se recitan de carrerilla al Oximesa, Pamesa Valencia, Caja San Fernando, Caixa Ourense, Salamanca, Cáceres… aquellos que lograron la tan anhelada permanencia como primerizos. 

Son 4 victorias, a dos -según cuentas- de la salvación, porque el conglomerado de clubs con 6 triunfos, ese sí que se recita entre charleta de aperitivo en la ciudad. Eso, sin contar que alguno que esté más arriba se vea envuelto en dinámicas perdedoras, tan peligrosas a estas alturas de competición. Para afrontar las 12 jornadas que restan, Jaylen Hands llega a la vida de los púrpura, a dar el impulso necesario al latido de la urbe, pues eso hoy día es su querido Zunder

Clase alta en California, procedente de San Diego, para la ESPN era el tercer mejor base del país en high school en 2017, previo a dar su salto a UCLA, donde permaneció dos temporadas. Y aunque su número de asistencias fue notable (6,1 en su última temporada), en Endesa Basket Lover compartimos la misma percepción que su último entrenador en Peristeri, el mítico Vassilis Spanoulis: Jaylen Hands no es base. Al menos, en el concepto que tenemos en Europa. Entonces, ¿cómo es Jaylen Hands?

Pues un escolta -con cuerpo de base-  con una facilidad anotadora excelsa. Tiene unos fundamentos extraordinarios y una clarividencia para buscarse espacio par el tiro, pasmosa. En Peristeri (club en el que disputó esta campaña 15 partidos, entre liga y Europa, hasta mediados de diciembre), era revulsivo desde el banquillo, hombre de rotación para suplir a los titulares Joe Ragland y Terry Williams. Y así oficiaba como “microondas”: anotar 15 puntos en Champions League (y 12 en liga) en tan solo 21 minutos de juego, son muchos puntos. Tenía clara su misión: reactivar los partidos. 

Aunque sea un buen tirador de 3 puntos (36,1% esta temporada), lo que más nos gusta es el dominio que tiene de las suspensiones de 2 puntos a media distancia. Un talento así, capaz de levantarse en la situación más impredecible, es para valorar. Y anotar, por supuesto. No es hombre de gran verticalidad, de los que vayan hasta el aro en busca de la falta (poco más de dos tiros libres promediaba este curso por partido), sino que aprovecha su talento para intuir dónde -y sobre todo, cuándo- ser indefendible. Encontrar esa marca, impulsarse y ejercitar una suave mecánica de tiro digna de elegidos anotadores. Les encantará ver cómo los defensores miran hacia arriba con impotencia, algún aventurado intentará puntear esas inmaculadas suspensiones a 4-5 metros. 

Lógicamente, su rol cambiará en Zunder Palencia, porque disfrutará de más de los 21 minutos en tierras atenienses. Será más líder y con más responsabilidad. Aún le falta aprender de la importancia de cada posesión en el baloncesto europeo y sobre todo en Liga Endesa, eso es algo sagrado. A Spanoulis lo hemos visto desesperarse desde la banda con un “¿por qué te juegas ese tiro?” frivolidad para el mito poco permitido que hacía relegarlo nuevamente en el banquillo. Luis Guil tendrá la obligatoriedad de buscarle sistemas para facilitarle la vida y que el jugador entienda eso. 

¿En defensa? Le pone voluntad, al menos por obligación, teniendo que tirar de disciplina, porque lo de Peristeri, un plantel plagado de buenos exteriores y discretos interiores, eran como el Coyote: tenías que matarles una veintena de veces por capítulo, aun siendo un equipo inferior, porque viéndose 20 abajo, competían y volvían, una y otra vez. Para eso hay que tirar de sacrificio.

O sea que, en Palencia llega la elegancia hecha baloncesto, anotación y talento, que suena como agua de manantial en el Municipal de Deportes, porque esa puede ser la diferencia para encontrar la salvación. Que la soga para ascender puestos sea menos áspera, que tienen a toda una ciudad empujando desde abajo. 

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