ESPAÑA CON RICKY RUBIO, A SEGUIR TRABAJANDO

Darío Brizuela compartía en la pista instrucciones con Ricky Rubio. Y en el escolta vasco se vislumbraba la fascinación de quien tiene delante al ídolo de póster. Rubio posee la palabra del que arenga e instruye con sabiduría y atención extrema en quien escucha. Y ello resume un estado de ánimo en la Selección Española en la actualidad. Las referencias al base de Masnou son tan numerosas como las miradas hacia él. Su búsqueda de la satisfacción en una pista de baloncesto, deseo unísono en todos, pasa por unos compañeros en quienes se apoya, ensanchando lazos de lo que vendrá más adelante. Esa breve conversación, hace sonreír al aficionado español. 

Sin embargo, en Zaragoza en la tarde de ayer, vimos a una selección, Letonia, superior a la española. Más conocedora entre todos sus componentes, con una gran calidad ofensiva y con la sensación de una porción de trabajo ya dominada que tiene que recorrer nuestro Equipo Nacional para llegar al Preolímpico valenciano con todas las garantías. Sergio Scariolo se levantó las más veces del banquillo advirtiendo y recriminando acciones defensivas. Y siendo honestos, la defensa no fue mala, excepto en ciertas jugadas en las que, el último pase, el último desajuste en un puñado de posesiones, fue forzado y aprovechado por los letones, portadores de una suficiencia en ataque que -por qué no decirlo- encandiló al aficionado al baloncesto, aunque fuésemos españoles y rivales desde el sofá en este caso. Qué bien juegan los puñeteros.

Vale que no está Artur Zagars, al que deseamos una pronta recuperación de su rodilla, pero siguen siendo unos maestros en el pick&roll, en el que ejecutan con toda la paciencia inteligentes artimañas, complementado con sus tiradores (10 de 22 en triples, destacando Lomazs, con 4 de 5, bastante hiriente si lo comparamos con nuestro 7 de 24). Y mueven y mueve y esperan hasta un pase final, donde alguien encuentra el desmarque para recibir abierto. Kristers Zoriks como base y Andrej Grazulis como finalizador, son dos joyas para encandilar, inteligentísimos dentro de los esquemas de Luca Banchi

España notó más las ausencias en el plantel que los letones (básicamente, Davis Bertans y Kristaps Porzingis), porque sin los interiores Willy Hernangómez, Usman Garuba y Santi Aldama, era muy complicado unir a los exteriores e interiores en una misma jugada con clara amenaza por ambos. Con Sebas Saiz y Yankuba Sima como únicos “5” natos sin mucho protagonismo en el ataque, fue Jaime Pradilla (14 puntos) quien pudo finalizar en ocasiones continuando bloqueos o tras recibir acabando un buen 2 contra 2. Digamos que sin los mencionados, queda algo cercenado el juego ofensivo habitual en nuestros representantes. Si tampoco tuvimos el día en tiro exterior, añadan una chinita más en el camino. 

¿Y Ricky Rubio? Pues lógicamente, le falta “balón”. Posee la visión y el pase de siempre, pero con el rodaje justito todavía, aún no ha encontrado la capacidad anotadora habitual en él. Ricky es un jugador que permanentemente amenaza con anotar, sea una entrada, sea levantándose en suspensión y eso genera muchas atenciones en la defensa contraria. Si todavía no cuenta con ello, es un jugador más predecible, que cimenta su juego más en el pase y cuando lo da, el rival ya lo está esperando y su eficiencia es más complicada. Por eso vimos de algunas pérdidas que, en otras circunstancias, no se producen. 

Pues a esperar el viaje a Bratislava toca, en el siguiente enfrentamiento ante la República Eslovaca el domingo a las 17:30, para ver el segundo examen del Equipo, del que aún le falta camino por recorrer. Poco a poco. 

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