RETRATO Nº 120: Kristaps Porzingis, el gigante que todo hacía

Desde Endesa Basket Lover queremos vuestros recuerdos. Que forméis parte de la historia también. Momentos que marcaron vuestras y nuestras vidas, imágenes que sirvieron para inmortalizarlas. Y eso es lo que queremos, enmarcar todos esos retratos, que forman parte un poquito de nuestras vidas. Cada semana os mostraremos una instantánea para que nos cuentes dónde y cómo lo viviste. Seguro que sirvieron para enamorarte aún más de este deporte. Cuáles eran tus expectativas a partir de ese momento, qué supuso para ti aquel día, cómo lo recuerdas. Siempre hay historias alrededor de estos retratos, algunas incluso que ayudan a acrecentar su épica. Siéntete partícipe y háblanos de tu experiencia. Endesa Basket Lover servirá como tablón y escaparate. Estamos deseando escucharte. 

RETRATO Nº 120: Kristaps Porzingis, el gigante que todo hacía

por Antonio Rodríguez

Liga Endesa 13/14 J.29: Cajasol 71-82 Tuenti Móvil Estudiantes (26.04.14) 

Fue de aquellas soleadas mañanas de abril donde tocaba salir y tomar el aperitivo y, si te encontrabas en los bares alrededor de la plaza de Goya, podías oír los ecos procedentes del Palacio de los Deportes. Y mejor aún, entre sorbo y sorbo, ver por la tele un chaval de 18 años que se erige en el máximo anotador de un partido frente al Real Madrid, absoluto desconocido con la camiseta azul del Cajasol sevillano. 20 puntos y una falta lógica de experiencia, que le forzó a cometer su quinta falta personal cuando restaban 6 minutos y un encuentro igualado por jugar, aún abierto gracias a su omnipresencia. Daba igual, ya había puesto la pica en el mejor escenario posible, donde los focos de TVE se posaron aquella mañana para emitirlo por todo el país. 

Aún 2,12 de estatura (que seguiría creciendo), tan extremadamente delgado como extremadamente bueno. Es que hacía de todo. Hoy, Kristaps Porzingis es uno de los componentes de los máximos candidatos a lograr el título, Boston Celtics, tras una carrera cargada de éxitos y sinsabores -muchos, a causa de sus lesiones- en la NBA, arrancando su novena en la mejor liga del mundo. Y es que, asombrados, nos dimos cuenta hace 9 años que teníamos delante un tesoro. Y la pena que no le dimos en su momento la suficiente repercusión, porque el crío bien lo merecía. Rebotes ofensivos, suspensiones desde media distancia, desbordar rivales más bajos que él por velocidad gracias a su bote, tapones en los focos del pabellón… aquello era una apoteosis descubierta por Juan Llaneza, director deportivo de los sevillanos. Si 10 años antes, vimos en ACB cómo un chaval llegado desde el este, Andrei Fetissov, era capaz de hacer mil cosas con su destartalado, espigado y esquelético cuerpo en Valladolid, ahora el turno era de este Porzingis. Pero más alto. Pero más centrado. Más jugador, en definitiva. 

Había que sacar pecho con él cuando en casa, fue uno de los reyes del Eurobasket sub18 disputado en su país en el verano del 2013. Era el rey de las zonas, aunque en el triple se quedó en un pírrico 18%. Por entonces, ya estaba en la capital hispalense e incluso había disputado algunos partidos ACB. El premio a la constancia en el club cajista, venía desde 3 años atrás, cuando con poco más de 2 metros y 14 años, sus brazos llegaban al cielo, pero su extremada delgadez y una anemia diagnosticada, suponían un rechazo para interés de todos. Menos en Sevilla. Y su evolución -y crecimiento- fue paulatina, de día a día, con la paciencia de los buenos clubes de cantera y con la adquisición en 2012, del mejor entrenador posible para el chaval. Bien sabían que con Aíto García Reneses, este hacelotodo tendría sus oportunidades. 

Llegó en 2014 el famoso Playoff de cuartos ante Valencia Basket, claro candidato al título aquel año. Donde aquella colección de jóvenes, con Joan Sastre y Willy Hernangómez a la cabeza, fueron acompañados por todo aquel terreno reclutado que Juan Llaneza descubría por sus viajes por Europa en busca de talento. Tomas Satoransky, Nikola Radicevic, Beqa Burjanadze, Ondrej Balvin y el mencionado Porzingis, todos unos pipiolos, forzando en tres encuentros a los taronja a vencer “con la piel de los dientes” en una Fonteta que no se quitó el susto del cuerpo en ningún momento. Aquella revolución de los jóvenes, de los modestos, caló hondo en nuestra competición, porque no hay más que ver el futuro de todos ellos. 

La marcha de Kristaps a la NBA hizo que llegara al Rookies All Star tras haber sido hasta en tres ocasiones el novato del mes en los New York Knicks, con 14,3 puntos, 7,3 rebotes y 1,8 tapones de media, por delante del también rookie Nikola Jokic. ¿Y saben qué sucedía entre las gradas del Madison Square Garden en aquellos meses? Que una de las camisetas más solicitadas en los aficionados de los Knicks, era la verde de Cajasol de Porzingis. Toda una sensación como no habían tenido desde Mark Jackson en un rookie. 

Hoy no deja de ser curioso ver que “nuestro” querido letón, el pívot que se arranca a veces en ruedas de prensa a hablar con acento sevillano para sombro de periodistas yanquis, haya recuperado los colores verdes que lució en España para defenderlos en los míticos Boston Celtics. Y hay que disfrutarle como se hizo entonces. Que, observando la fotografía, ya intuíamos entonces que su límite era el cielo. 

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