Pues resulta que Bàsquet Girona va 3-0 compartiendo liderazgo con el Real Madrid y UCAM Murcia. Eso ya todos los sabemos. Y que entre ellos, la apuesta catalana es la velocidad, tal cual, señalando en el catálogo con el dedo al que contaba con las suficientes cualidades físicas para ello. ¿Qué algunos no conocían la liga? El lenguaje del salto para Yves Pons le parece algo universal, no necesita de instrucciones para el entendimiento de la competición. Sabe cuándo hay que correr para luego saltar allí arriba, donde cuelgan las luces, donde los tapones son bloqueos de voleibol.

Quino Colom es eso, un MAESTRO que ha logrado con veteranía, todo aquello que se ha ido labrando a lo largo de los años. Porque lo que tenía claro en su juego de ataque estático es “el pan y la sal” en el baloncesto moderno: el pick&roll. Sin aparición de focos, él lo pulía con los años hasta que en Bilbao Basket, en la temporada 14/15, lo bordó. El deporte tiene casualidades y, como consecuencia de ello, tiene oportunidades. Y la de nuestro protagonista se apareció ante la lesión de un reputado base estadounidense, Curtis Jerrells, en la otra punta de Europa, nada menos que en Kazan -que tiene bemoles la cosa-. Con estructura de equipo y sistemas hechos justo para arrancar la competición, en tan remoto lugar de Rusia, buscan alguien de las características de Jerrells. Específicamente eso: un base que domine el pick&roll como él lo hacía. Y alguien avispado, pensó que para el Unics Kazan, si se regían con tal norma, Quino Colom pudiera ser ideal.
Y con ello, triunfó durante cinco temporadas, sea en la citada Rusia o Turquía, con contratos que aquí muy pocos podían pagar. Porque Quino lo valía. 13,7 puntos y 6,1 asistencias en su primer año allí. 12,6 puntos y 5,9 mareantes asistencias en el segundo, eran los números de una forma de jugar que, exactamente era lo que querían de su director de juego para mover al resto cual marionetas. Porque pocos, sin tirar de físicos privilegiados -que nunca tuvo- lograban encontrar líneas de pase a la continuación de sus compañeros, como él. Es una habilidad innata que ahora, en esta 23/24 que, a punto de cumplir 35 años, sigue brindando a todos nosotros.
12,7 puntos y 7 asistencias de promedio en los tres partidos ligueros. Nadie da más asistencias que él en toda la competición. Y, por supuesto, nadie hace jugar a un equipo como este sello distintivo con el que Bàsquet Girona se ha desmarcado, sobre todo en las tres victorias consecutivas sin conocer la derrota. Si él no corre, hace correr. Si hay colapso en el cinco contra cinco, él encontrará el desajuste para los demás. A Quino hay que disfrutarlo, que vivirlo. Y como están arriba en la competición, hay que asomarse y señalarlo como uno de los grandes encantos. Como un MAESTRO.

















