LOS ESPAÑOLES, UNO A UNO

Pasados unos días, con la vuelta de los jugadores, en Endesa Basket Lover evaluamos la actuación de cada uno de ellos. Con el resultado obtenido, es lógico pensar que sus actuaciones no han sido similares a las del año pasado. Pero hemos de reconocer que hay más de ausencias, de lo que no se ha podido hacer a nivel general, que de los errores que ellos hayan cometido. Esta es nuestra calificación.

Alberto Díaz: Su sello en este equipo sigue siendo inconfundible. Gran parte de los mejores minutos de la Selección en este campeonato, se dieron con él en pista. La presión al balón, junto a la atención a las líneas de pase junto a Rudy, con sus correspondientes robos de balón, nos hicieron respirar y sobre todo, creer, en períodos importantes. Los mejores minutos ante Letonia y Canadá, tuvieron el dibujo donde él se desenvuelve de forzar pérdidas y malos pases, para lanzarse en tromba a la canasta contraria. Sobrio en ataque sin ser muy protagonista, cuando decidía tirar (sobre todo de 3), ha sido siempre un seguro: 5 de 7 en el campeonato. NOTA: 6.

Rudy Fernández: El “capi” ha sabido estar de nuevo dando la cara, en los 18 minutos que promedió por envite. Él, junto con el mencionado Alberto Díaz y Usman Garuba, formaban el trío en pista por el que disfrutamos de los mejores minutos en defensa. En habituales quintetos con tres hombres altos, con él cambiaba esa fisonomía por tres pequeños, dando una mordiente especial atrás. Sufrió, como es lógico, en situaciones defensivas de uno contra uno, sobre todo en los dos últimos partidos, donde los rivales fueron más verticales. En ataque, algunos de sus triples (con un notable 5 de 11 a lo largo del campeonato) llegaron en momentos decisivos, para desatascar momentos críticos del equipo o para iniciar rachas positivas. NOTA: 6,5.

Darío Brizuela: Con una selección que no andaba sobrada de talento ofensivo, por la facilidad de anotación que él tiene, debía haber sido uno de los puntales. Y aunque los números digan que, en sus 15 minutos de promedio ha estado bien con 7,6 puntos y un buen 48% en tiros de campo (40% en triples), la sensación en muchos aficionados era el de la demanda de más protagonismo ofensivo en un jugador que sí puede decidir. Es alguien impredecible y cierto que el juego de los españoles, en los últimos cuartos ante Letonia y Canadá, resultó bastante predecible. Por lo que parecía un acto involuntario de los que estuvimos delante de la tele, de empujar para que Darío fuese más protagonista.  NOTA: 6.

Víctor Claver: Primero, fue una sorpresa la buena imagen que dio en la preparación, tras una temporada cargada de continuadas lesiones y falta de continuidad. Y en el campeonato, su papel de veterano lo ha cumplido a la perfección, asumiendo que en el vestuario es decisivo y un ejemplo en el paso de los jóvenes por el Equipo Nacional. Como alero alto en el equipo, que esa parecía la característica de los quintetos en pista para este torneo, la falta de minutos de Joel Parra hizo que el papel de Claver se revalorizara. Y en defensa ha estado bien, siempre bien colocado, para ayudar en todo de forma permanente y dar solidez, sobre todo en las defensas zonales. En ataque, asumiendo su rol bastante secundario, empezó con una excelsa racha de 3 de 3 en triples ante Costa de Marfil, para luego ir apagándose un poco (3 de 9) en el resto del torneo. NOTA: 5,5. 

Santi Aldama: Por ser debutante en la Selección, ha tenido que pasar este “sarampión” del novato en este tipo de competiciones que, tan cortas y exigentes, necesitan de una aclimatación especial. Claro que, por su status actual, aunque fuese nuevo, las pretensiones y esperanzas sobre él, eran muy altas. Y no una racha de tiro y acierto tan formidable como la que tuvo en el tercer cuarto ante Canadá (para la historia quedará su enorme mate con rectificado), pero sí algo más de lo que dio en el resto del torneo. Bien frente a Brasil, en una lucha interior que tuvimos muy enconada (8 de 9 en tiros libres aquel día), es cierto que el día de Letonia disfrutó de tan solo 8 minutos, cuando siempre superó los 20. Pero el complejo e hiriente ataque letón necesitaba de los mejores argumentos defensivos y él es donde más lagunas ha tenido. De su colocación en pista y la tarea de, como hombre alto, cambiar de asignación en los pares cuando se demandaba, es donde más necesita adaptarse y acostumbrarse a los sistemas de Scariolo. 1 de 7 en triples en los cuatro primeros encuentros, muestran su irregularidad en el tiro exterior. Claro, luego llegó la explosión ante Canadá (20 puntos, 8 de 12 en tiros de campo y 4 de 7 en triples) y todas las esperanzas en él de cara a un futuro. NOTA: 6.

Willy Hernangómez: Otra vez fue el mejor de la Selección y uno de los mejores interiores. Y miren que lo ha tenido más difícil en este campeonato. Ser decisivo en poste bajo le hace ser un guía en nuestra ruta y un baluarte fundamental para nuestro juego. Los pivotes en la zona, la porfía en los segundos esfuerzos por el rebote ofensivo, hacía de su trabajo algo muy loable. Cuando los sistemas funcionaban y podía recibir pases bombeados desde el lado contrario en los ataques estáticos, era una clase magistral de cómo ganar la posición antes de atrapar el balón. Cierto que ha sufrido mucho más respecto al del pasado año, porque había más ojos sobre él, tenía de menos espacios para maniobrar y no ha contado con un base que pudiera ponerle el balón de manera milimétrica donde pudiera recibir. Tampoco hemos podido disfrutar apenas de sus continuaciones en pick&roll, porque no contábamos con un base con características como para dominar esa jugada y sobre todo proporcionarle buenos balones. Por ello, sus virtudes no han estado suficientemente explotadas. En defensa, cierto que es de los jugadores a quien más critican los aficionados y hemos de decir que ha mejorado en sus últimos años en su posicionamiento en pista. Eso sí, sigue sufriendo en la defensa de los bloqueos y continuaciones, pasándolas canutas ante Letonia, que supo aprovechar muy bien esa circunstancia. Máximo anotador del equipo (18,2 puntos en 22 minutos de juego), con buenos porcentajes (58,5% en tiros de campo) y máximo reboteador (5,6), sigue siendo decisivo en nuestro equipo. NOTA: 7,5.

Usman Garuba: Usman es un jugador asombroso. Puede equivocarse en un lance defensivo, estar mal colocado y provocar que alguien quede solo bajo el aro… que aparece desde ninguna parte para colocar el tapón del partido. Él es así. Sigue en su progresión con la Selección, dándonos muy buenos momentos. Nos gustó su particular conexión con Juan Núñez, porque tiene la virtud de jugar por encima del aro con mucha facilidad y atrapar todo tipo de balones. Sigue ganando confianza y galones. Ha jugado los mismos minutos que el Eurobasket pasado (casi 17), mejorando ostensiblemente la anotación (8,2 por 4,7), entre otras razones, porque tiene mejor toque cerca de aro, pues las situaciones en tiros eran parejas (70,8% por 51,7%). Muy importante ser la pieza interior principal en defensa en el plantel de Scariolo. Claro que le falta aún mucho de colocación en pista, tanto en ataque como en defensa, pero sigue su particular evolución. ¿Su lunar? Volviendo a las comparaciones del año pasado, es más complicado explicar cómo de un 78,6% en tiros libres en el Eurobasket, haya pasado en este Mundial a un 53,8% (7 de 13). NOTA: 6,5.

Alex Abrines: Ha sido nuestro mejor tirador. El drama es que ha sido nuestro único tirador con consistencia. No hablamos de buenos porcentajes, que otros lo han conseguido, sino que de los que han promediado al menos 3 triples intentados por partido, junto a Brizuela, ha sido el único que ha igualado o superado el 40%. Aun así, su importancia se define en que, siendo nuestro especialista en tiro, ha sido el sexto máximo anotador del equipo (6,2 puntos). Como dejó entrever en sus declaraciones, no ha estado del todo cómodo oficiando como escolta, por la obligación de generar. Jugando como “3” en los últimos años, le ha costado. NOTA: 6. 

Sergio Llull: Es una pena su aportación, porque ha tirado del carro moral como el resto de veteranos y ha sido todo voluntad. Pero las cosas no le salían. Los números hablan por sí solos: 15 minutos y 3,2 puntos de promedio, con un 7 de 30 en tiros de campo y un -duro de digerir- 1 de 16 en triples. El día de Letonia, en una apuesta por la veteranía, fue cuando tuvo más protagonismo, con un 2 de 9 en tiros. Tampoco fue el día. NOTA: 4.

Juan Núñez: Para la difícil papeleta que tenía el base, a sus 19 años, ha conseguido salir airoso. Al menos, nos ha mostrado lo que puede ser en un futuro. De su personalidad ya conocíamos, que no se achantaría ante su primer campeonato de tal dimensión, también. Que jugaría con su naturalidad habitual (como lo ha hecho) y que su imaginación en el pase -algunos han sido maravillosos- ayudaría al equipo y encandilaría al aficionado. Lo que le ha faltado es continuidad, como es normal. Ha mejorado el tiro exterior (de momento, en estático), algo muy importante para el problema que tenía y ha reducido el número de pérdidas de balón, solo 2 por encuentro, para las 5,2 asistencias que ha repartido, líder del equipo. 19 minutos, siendo los más partidos titular y con 5 puntos de promedio, es para destacar en su debut. En defensa, puñetero el primer día, pero el segundo ante Brasil con mucha más voluntad e intentando aprender y acoplarse el resto de jornadas. Ha de leer mejor las situaciones defensivas del pick&roll y un poco todo a nivel general. Y es que, hay que reiterar lo de los 19 años. Pues claro que le faltan tablas. Y eso se notó el día de Canadá, donde en la segunda mitad subiendo el balón, a base de físico y mucho choque cuerpo a cuerpo, Nick Alexander-Walker lo sacó del partido y cuando queríamos jugar, nos habían consumido 4-5 segundos de más. Aun con todo, nos gustó. NOTA: 6.

Juancho Hernangómez: Juancho ha sido de los jugadores con quien más ganas nos hemos quedado de su aportación. En importancia, por su enorme talento, debía haber sido el lugarteniente de su hermano Willy, en una posición, la de ala-pívot, en la que le dejaba mucho espacio a maniobrar. Además, es el mejor tirador puro que tenemos. Sin embargo, no lo ha sido, aun siendo el tercer máximo anotador de la plantilla (10,6 puntos). Brillando el día de trámite ante Irán, con 21 puntos, en el resto de partidos promedió 8 puntos y un 11 de 33 en tiros de campo, con un 3 de 14 en triples. Demasiado pobre. Buenas conexiones con su hermano en cortes a canasta, pero de forma intermitente. Y tampoco ha sido demasiado importante en defensa. Tras su periplo NBA de escasos minutos, su protagonismo en un equipo de Euroliga como Panathinaikos, nos da la seguridad que le supondrá mucha mejoría en el entendimiento del baloncesto de élite europeo y, por supuesto, de cara al futuro de la selección. Su evaluación va en proporción de lo que esperábamos de él, a lo que finalmente dio. NOTA: 4,5. 

Joel Parra: No vamos a calificar a un jugador que tan solo ha disputado 29 minutos, repartidos casi en su totalidad en los enfrentamientos ante Costa de Marfil e Irán. Eso sí, a pesar de ser el jugador que permaneció más en el banquillo, la unión y apoyo al grupo fue muy apreciada. NOTA: sin calificar. 

Sergio Scariolo: Tanto cuando los resultados son buenos como cuando no, la actuación del seleccionador debe ir a la par. Lo que ocurre es que lo de Sergio era de 10 cuando hemos obrado milagros de ser campeones. Parecía estar por encima de cualquier éxito previsto inicialmente. En esta ocasión, siendo eliminados en la fase de octavos de final, no podemos desmerecer su trabajo, advirtiendo, eso sí, que ha sido el año que más difícil lo ha tenido. Cambiando sistemas sobre la marcha tras la decisión de Ricky Rubio, ha sido el combinado con menos talento de los que ha manejado en el Equipo Nacional. Realmente, íbamos con lo justito. Con la implicación de todos, se han conseguido buenas cosas, pero nos faltaba dirección en pista, talento ofensivo y se mostraban carencias en defensa. Entre los jóvenes debutantes y el coste que supone a los habituales NBA el adquirir el ritmo FIBA y ese peldaño más que es la exigencia de Sergio Scariolo (de ahí los éxitos anteriores), quizás el horizonte al que podíamos mirar es el resultado final. ¿Qué una carambola pudiera habernos metido en cuartos? Pues con otros rivales, quizás. Pero aquí vimos que salimos derrotados por dos equipos que se mostraron superiores, como lo han hecho en su continuación del campeonato. Tomó decisiones importantes, con el acierto correspondiente como para romper encuentros ( casi). El uso más frecuente de la zona vino dado por las carencias en la defensa individual y del 2×2. A lo ya comentado, hemos de ser conscientes que los tres veteranos no pueden ser capaces ya de aguantar en uno contra uno a rivales jóvenes con piernas frescas. Hay que refugiarse en conceptos de ayudas, rotaciones y un maremágnum del que hay que estar muy familiarizado para hacerlo de forma automatizada. Y no ha sido así. ¿Que Santi Aldama pudo jugar más el decisivo día de Letonia? Pues sí, pero Sergio echó mano de la veteranía ese día. ¿Que pudo suceder lo mismo con Juancho en la segunda parte del día de Canadá? Entendemos hasta lógico el enfado del seleccionador ante las dos absurdas faltas consecutivas del pequeño de los Hernangómez en el inicio del tercer cuarto y que su relevo, Aldama, tuviese los mejores minutos con el equipo en los siguientes minutos. No somos de poner nota a los entrenadores, porque no sabemos -aunque lo intuimos- de la frustración del equipo técnico por todo aquello que no salía. Eso sí, señorial en rueda de prensa, agradeciendo el compromiso y la competitividad de todos y cada uno de sus hombres, poniendo a Canadá -ya en semifinales- en un brete de un triple que casi llegó a entrar. 

 

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