ALEJANDRO MARTÍNEZ ELEVA A JAPÓN A LA ÉLITE

Hoy Estados Unidos disputará el cruce de cuartos de final de la Copa del Mundo sub 19. Es estar en la élite mundial, aunque para ellos, casi siempre campeones, no signifique nada. Para quien sí tiene mucho significada es para su contrincante: Japón.

“En Japón, todos los directivos y aficionados del país están muy contentos con esta clasificación, porque  en su  historia nunca se había metido entre los ocho primeros en ningún Mundial en baloncesto masculino, en cualquier categoría. Y es muy importante para vender el baloncesto, para venderlo bien”. Estas son las palabras de su seleccionador, el tinerfeño Alejandro Martínez, que ha alzado a la élite a esta nación tras batir a los anfitriones, Hungría (63-53), en los octavos de final.

A pesar de los nervios y como resultado, el poco acierto en el tiro (21 de 63 en tiros de campo, un 33,3%), siempre dominaron durante todo encuentro a los europeos, segundos de su grupo, por detrás de Turquía y por delante de Argentina, el rival de España en cuartos. Y viéndoles jugar, su baloncesto tiene el sello inconfundible de Alejandro Martínez, el mismo que presentaba cada fin de semana con el Iberostar Canarias hace una década en Liga Endesa: circulación de balón muy amplia para hacer el campo lo más ancho posible, ocupación de las esquinas, jugar con los postes y frecuente uso de línea de fondo. Lo que veíamos en Nico Richotti, Luke Sikma o Blagota Sekulic, personificado ahora en un grupo de adolescentes nipones. Por supuesto que la calidad no es semejante, que cometen más errores. Sin embargo, el bosquejo del juego es el mismo, embaucador, atrayente. Es de los baloncestos más sensatos, coherentes y con más criterio que hemos visto en esta Copa del Mundo de Brenecen estos días.

Yuto Kawashima, el joven con más proyección en Japón.

“El salto y los resultados que estamos dando son a base de compartir el balón, a circularlo bien, a tener un spacing mejor. Y por ahí, espero que lleguen resultados” recalca Alejandro, actual encargado de todas las categorías masculinas de formación de la Federación Japonesa de baloncesto. “Desde los 13 a los 18 años y si se clasifican para el Mundial, como en este caso, hasta los 19”. Su hoja de ruta era “implantar un estilo de baloncesto distinto a lo que tenían y asemejarlo al español y por extensión, al europeo”. El pasado verano, en Málaga, disputando este mismo torneo en categoría sub 17 -recordemos, donde España perdió la final frente a Estados Unidos-, nos lo encontramos al frente de esta selección japonesa para nuestra sorpresa y ya tuvimos ocasión de charlar con él. “Llevo vinculado a la federación japonesa desde el 1 de febrero de 2022 y tengo contrato hasta 31 enero de 2024. Buscaban perfil de entrenador español para categorías inferiores”. Y es que, entre los rectores del país del sol naciente veían con desespero una corriente que invade el planeta, que sin la estructura ni los físicos apropiados, acaba siendo mal entendida: el enorme influjo de la NBA. Curiosamente hablamos la pasada semana con el vallisoletano Hugo López, actual entrenador en China, donde detecta los mismos síntomas, trasladados a los jugadores de la selección absoluta, que en los últimos años han cosechado resultados paupérrimos. 

“Sí, son errores similares” asevera Alejandro Martínez: “Mucho individualismo, mucho uno contra cinco, que es lo que veo a los chavales en los colegios, aunque denoto algo más de orden, menos locuras que lo que pueda ver en China. A los entrenadores les falta más trabajo, sobre todo táctica individual. De técnica individual van bien, driblan bien, tiran bien, pero luego… Somos de esa serie de países que hacen muchas coreografías fantásticas de bote, pero se olvidan del fundamento del pase. Y eso, a la hora del juego, se nota. Técnica y timing de pase, necesitan trabajar mucho en ello. Eso son cosas que estoy tratando de mejorar, porque creo que tienen habilidad para hacerlas mejor. Compartir el balón y dar un extra pass… Pero no caer en el extra pass innecesario. Saber cuándo hacerlo. A veces, en entrenamientos, abusamos, lo hacemos muy bonito, remontamos línea de fondo, pasamos a la esquina, luego un pase de 45 grados y ese jugador vuelve a atacar la canasta, para volver a sacarla de manera frontal, otra vez a la esquina… y se nos acaba el tiempo de posesión. Les falta saber hasta dónde se puede usar eso”.

Alejandro Martínez, el espíritu de este éxito nipón.

La cuestión es que la papeleta que tiene el tinerfeño no es nada fácil, puesto que las concentraciones no pueden ser prolongadas, como estamos acostumbrados en los veranos en Europa. ”Mira, ahora tenemos la concentración con la selección sub 16, de cara al Campeonato de Asia. Y tenemos solo tres días con una primera preselección, del 10 al 12 de julio. Un día sesión por la tarde, dos sesiones de mañana y tarde y al día siguiente, otra por la tarde para reducir el número de jugadores de 40 a 22 y luego a 15. Ya en agosto, habrá otras cuatro sesiones en tres días para ya ir a Doha. Piensa que en Japón, el curso escolar es de enero a diciembre, con vacaciones en marzo. En verano, los jugadores tienen colegio. No se pueden hacer, como aquí, concentraciones de tres semanas. Hay que pedir permisos, algo que allí es más complicado de concebir”. 

Por ello, las prioridades importan y mucho, porque no hay tiempo para trabajar en todo lo que se requiere. “Defensivamente, nos faltan muchas cosas. Hemos decidido para este Mundial hacer cambios automáticos en todos los bloqueos y hacer buenas rotaciones para que no haya un exceso de pequeños contra jugadores grandes. Has de priorizar y de momento, nos está yendo bien”. 

En Málaga el año pasado, se presentaron para la selección sub 17 con un estadounidense que, aunque su calidad técnica no destacaba, al menos ayudaba con su físico. “Sí, el chaval se llama Shawn Marion Williams, idea de su padre en honor a su jugador favorito” nos comentaba hace doce meses. Ahora, cuentan con Akira Jacobs en la posición de ala-pívot y un base llamado Lawrence Rudolph. “Akira es un jugador muy importante para nosotros. Ha sido reclutado para la universidad de Hawaii e irá en la concentración con la absoluta. Al ser casi todos jugadores tan pequeños, nos falta la figura que asegure el rebote defensivo, que es clave para no permitir que nos desangren en nuestro tablero”. El otro, Rudolph, es un chico que nació y se ha criado toda la vida en San Diego. “Lo llamamos Lolo. Lo descubrimos en noviembre, habla japonés perfectamente porque su madre es de allí y cada dos años va a visitar a su familia. Tiene los defectos del junior college en USA, demasiado individualista y le falta por aprender. Pero sus piernas en el exterior, nos vienen muy bien”. Lo más curioso es que estos chicos se ponen en contacto con la federación nipona gracias a las redes sociales.

Lawrence Rudolph, baloncesto USA desde el perímetro.

Que todos se vayan acoplando al mismo ritmo, es una asignatura pendiente. “Mira a Yuto Wakashima -el mejor jugador japonés y quizás el de más proyección – que llevan trabajando con él desde la sub 16 y conmigo, esta es la cuarta concentración a la que asiste. Ya conoce todo un poco más”. Para ese acoplamiento, la comunicación es fundamental. Alejandro Martínez cuenta con un intérprete para comunicarse con los chavales, que como la sociedad allí, no consideran el inglés prioritario en demasía. Por ello, hay un personaje dentro de la selección, primordial. “Sí, el base Taiga Okada”. Y no solamente por su habilidad con su 1,74 en el dominio del balón y en su explosividad como jugador. “Es que juega en Madrid, en el club Zentro Basket. Y este sabe hablar español muy bien. Le digo algo en español y él lo traslada a la pista. Si te fijas, en muchas ocasiones es él quien se me acerca a la línea de banda”.

Queda mucho trabajo por hacer. Pero ahí les tienen, en cuartos de final de un Mundial y, repetimos, con un juego que, por conceptos, nos ha gustado más que el de alguna otra selección que está clasificada para estos cuartos de final. “Queremos trabajar y que compitan más. En Japón hay poca competición local. No hay el concepto de liga regular, sino son más torneos. Hay cosas que no se pueden cambiar de hoy para mañana”. Pero sí que sigan dando pasos, evolucionando, ir encontrando la forma de clasificarse para este tipo de competiciones, “algo que ya es un logro, porque piensa que a los equipos asiáticos, les juntan con los oceánicos. Y si suele haber cuatro plazas, dos ya están casi adjudicadas entre Australia y China. Las otras dos hay que buscarlas entre un puñado de unos ocho equipos, con los coreanos, los iraníes, Líbano…”. 

El “madrileño” Taiga Okada.

Y una vez logrado, alcanzar la élite como ahora. Que en la Federación Japonesa asuman que el cambio de rumbo sea el apropiado. Que esta transformación en un país que comienza a ver resultados, sea liderado por uno de nuestros representantes del mejor baloncesto patrio. Desde Endesa Basket Lover, nuestra enhorabuena a Alejandro Martínez. 

 

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