ESPAÑA, DE NOTABLE EN DEBRECEN

Recién finalizada la 1ª fase de la Copa del Mundo sub 19, España acabó liderando el grupo tras derrotar en la matinal de hoy a la República Popular de China (83-74), traduciendo los partidos por victorias, tras debutar ante los canadienses (83-56) y, sobre todo, asestando el golpe a otro de los candidatos al pódium, Francia (88-69).

Izan Almansa, el gran baluarte español.

Y el caso es que este último encuentro al que nos referimos, nos dio pie para soñar al apabullar a nuestros vecinos europeos con la mayor de las solvencias y enseñando los poderes que nuestra Selección Española más expone. Que Izan Almansa (no olviden, MVP del pasado Mundial sub 17 disputado en Málaga el pasado verano) fuera tan, tan dueño y señor en los tableros, sea en intimidación defensiva como, sobre todo, en ataque (21 puntos y 7 rebotes en 24 minutos), hacía sentir el sentimiento entre el aficionado de sacar pecho con esta plantilla. Es que da para ello. 

Apabullando a su eterno compañero francés Alexandre Sarr (con quien compartió titularidad en el Real Madrid cadete como, en la actualidad, en los combinados de la Overtime Elite), los 4 puntos del francés en los mismos minutos que el murciano, daban una dimensión que nuestro “center” va camino de ser también algo grande en esta Copa del Mundo. Si en Málaga, entre sus coetáneos de 17 años, fue el mejor pívot del torneo continuando bloqueos hacia el aro, en esta cita lo es en situaciones de poste bajo, con una gama muy amplia de recursos, que tanto asombro arrancó en las semivacías gradas de Debrecen.

Y junto a él, el también ex madridista Baba Miller (actualmente en el plantel de Florida State), cuya conversión desde la posición de alero a ala-pívot por necesidades del guion, les hace formar un dúo interior de brazos interminables que dejó sin respuesta física (física, oigan. A los franceses). Si, además, el mallorquín Miller tuvo el día, con 4 de 5 en triples (curioso, cuando en el resto del torneo ha cosechado un 0 de 7), la inesperada veintena -casi treintena, por momentos- de puntos de diferencia en la 2ª mitad, ya nos hacía soñar en la tarde de domingo como que es momento de “cortar oreja” en este torneo, que esta Copa del Mundo se nos atasca en demasía desde el oro de Portugal en 1999. 

Baba Miller, decisivo su acierto en el triple ante los franceses.
AUNQUE CHINA NOS HA DEVUELTO A PISAR SOBRE TIERRA

Así es. Y no significa que, teniendo asegurada ya la primera plaza del grupo, se haya jugado al tran-tran. Ni mucho menos. Sino que los chinos son puñeteros jugando, un baloncesto raro a nuestros ojos, de mucho juego interior al poste bajo, de creación desde el poste alto, de arrebatos individuales de sus aleros en suspensiones a media distancia (parece la hoja de ruta de un baloncesto del siglo pasado) al que estamos menos acostumbrados y nos ha hecho examinarnos en casi todos los supuestos del “¿y qué pasará cuando no funcione esto o lo otro?”. 

Porque cuando resulta que ellos dominan bajo tableros porque son más altos (que así ha sido durante muchos minutos), ¿qué pasa? Pues que tenemos que seguir en el proceso de aprendizaje y mejora y ayudarnos en la experiencia de un día como hoy. Que a Izan Almansa, aun teniendo canastas de mucho mérito, se le haga ver que no es tan buen negocio el luchar en uno contra uno en poste bajo ante un 2,16 como Hansen Yang (aun con todo, ha conseguido 24 puntos, apoyado en los 8 de 8 en tiros libres por la cantidad de faltas forzadas). Que hoy se ha vencido a pesar de ver usurpados 13 rechaces en nuestro tablero. 

La defensa española está siendo la base del éxito.

Cuando el tiro exterior no funcione como en otros días (6 de 20 en triples hoy), habrá que usar otro tipo de artimañas ante una colección de aleros tan polivalentes como las que cuenta el seleccionador Daniel Miret. Porque tanto el verdinegro Jordi Rodríguez como Lucas Langarita  y Sediq Garuba, son buenos entrando a canasta (aunque no se tenga que llegar hasta debajo del aro). Quizás hoy echamos en falta más inversión de balón para crear más espacios ante unos chinos, que eso sí, solían esperar bajo su aro. 

De las cosas positivas de hoy, pues saber cómo jugar a los chinos cuando resoplábamos, sabiendo leer que una buena defensa presionante al hombre balón, buscar dos contra unos, acaba desconcertándoles mucho, en un combinado de buenos (muy buenos en algunos casos) fundamentos, pero parece que tan solo cuenten una marcha en su motor. Que la veteranía de nuestro base titular, Rafa Villar, con minutos importantes este curso en Lleida de LEB Oro, vendrá de perlas en todo lo que próximamente habrá que afrontar. Y que Garuba también puede tener su cuota de protagonismo en ataque, como se ha visto hoy. 

Lucas Langarita, una joya de jugador.

Mañana, octavos de final, parece que ante el Líbano, aunque aún no esté confirmado. Muy pendientes seguiremos de esta selección que, por puro potencial y sapiencia baloncestística, nos puede dar muchas alegrías (sobre todo chequeando a los rivales más poderosos. Porque válgame la paupérrima actuación de los chicos USA frente a Eslovenia). Que el rincón húngaro de Debrecen, quizás sea un lugar para recordar en nuestro baloncesto.

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