BARÇA Y REAL MADRID, SUPERVIVIENTES DE LAS SEMIFINALES

Recién acabadas las semifinales, el mayor impacto que aún nos queda fueron las despedidas a los dos equipos eliminados por parte de sus aficionados. Del reconocimiento, casi confesión abierta desde las gradas, de todo lo que les han hecho disfrutar a lo largo de la temporada. Muchas lágrimas anoche en el Martín Carpena, corear una y otra vez su himno, el “caaaampeones de Cooopa” y un aroma del “que esto no se acabe nunca” y que se acabó. Acrecentado en intensidad, porque venían de una duodécima plaza liguera el pasado curso y con nueva “limpia” de jugadores y similar presupuesto, este plantel de Unicaja hizo tocar el cielo en Málaga.

En Badalona, algo semejante. Hace cinco años, Nico Laprovittola les salvaba, clavando canasta tras canasta, de las tenebrosas garras de… ¿del descenso? ¿De la desaparición? Carles Durán sonreía en túneles de vestuarios, porque de aquello que el Joventut sufrió hace cinco años, hoy les tiene clasificado para las semifinales ligueras, por segundo año consecutivo. Que una cosa es alzarles un año y otra cosa es asentarles otra vez como los cuatro primeros, como la élite de nuestro deporte que son.

Los ganadores fueron Barça y Real Madrid o, por orden cronológico, Real Madrid y Barça, los que se verán las caras a partir del viernes. Y en verdad que han salido reforzados. El aficionado que quisiera alzar otras alternativas a los dos finalistas, se frotaría las manos cuando en los dos primeros choques de cada serie, nos es que se apoderasen tan solo del factor cancha, sino de una mejor sensación general. Los verdinegros tomaron Madrid el primer día y en el segundo, el enorme talento ofensivo de los locales con varias canastas consecutivas en el último cuarto, les hizo llevarse al menos un segundo encuentro, que se les complicó durante muchos minutos. Unicaja, por su parte, tuvo un aciago día de tiro en el debut del Palau, pero defendían, llegaban a todas, apabullaron en el rebote ofensivo y desplegaban, en definitiva, un físico cono el mensaje de no sor inferiores a los azulgranas, base más que sólida para encarar tanto Badalona como Málaga.

Y ambos finalistas han salido muy reforzados tras los choques 3 y 4, porque su mejor versión la dieron a domicilio. El Real Madrid tuvo temple para ir arreglando el 21 de 76 (27,6%) en triples, que pesaban como una losa tras los tres primeros rounds, convirtiéndolos el último día en 11 de 31. Que las defensas alternativas a Kyle Guy apagaron su caudal triplista (acabó la liga con 3 de 16 finales) y que, todo el daño creado por Andrés Feliz cuando su exuberancia física le hacía introducirse en el corazón de la defensa blanca, ante la intimidación de todos, le hacía regresar por donde había venido y comenzar de nuevo la jugada. Chus Mateo había diseñado una defensa muy efectiva, que lo iba envolviendo poco a poco. Que el Chacho Rodríguez y Mario Hezonja siguen en la dinámica desde su ‘clic’ con la eliminatoria ante Partizán Belgrado, como trasfondo. Y uno de los que más desacierto ha sufrido, Dzanan Musa, ha vuelto a su lógica que, entrando a canasta, sigue siendo un virtuoso de esto (41 puntos en los dos choques de Badalona, con un 61,9% en tiros). Y por supuesto, Tavares. Siempre Tavares. Así, sin números.

Nos gustaría destacar en el Barça el hecho que, si en intensidad fueron superados en el Palau (y los 49 rebotes que capturó el contrario el segundo día), algo que la parroquia no concebía, en el Carpena sucedió lo contrario. Saras Jasikevicius mostró músculo en profundidad de la plantilla, además de sacar partido en emparejamientos individuales. En el tercero, excavó y excavó en el hecho que Nikola Kalinic, con su físico y su guerra de trinchera, acabará sacando tajada sobre defensores que se parezcan más a escoltas, como fue el caso de Kalinoski. Llevarlo al poste, sumar faltas y algunas canastas decisivas, marcaron un destino diferente ya en el tercer choque. 

Y el cuarto fue la partida de ajedrez. Nikola Mirotic es mucho jugador y sacó siempre provecho del uno contra uno ante Ejim. A partir de la obligatoriedad los dobles marcajes, tocaba jugar a la ventaja. Y ahí estuvo Jan Vesely muy brillante en esa tierra de nadie que son sus suspensiones a media distancia. La amenaza de la línea de fondo y el acierto de Tomas Satoranski y Alex Abrines en el triple (7 de 12 en toda la serie el primero, 6 de 17 el segundo), fueron definitorios. ¡Ah! Y una defensa en la que Unicaja ya no anotaba triples con fluidez (16 de 51 en Málaga), ni las entradas de Perry (3 de 11 en tiros de 2 puntos en los días 3 y 4) ni las de Brizuela (2 de 9) obtenían los mismos réditos. 

La mejor versión de Real Madrid y Barça o Barça y Real Madrid, se presentan para esta final, en su edición 22/23. Larga serie se nos antoja que se iniciará este próximo viernes. Y aunque aún tenemos el influjo de las semifinales, en una jornada ya estaremos deseando ver esta nueva edición del clásico. 

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