KYLE GUY Y EL PODER DEL PLAYOFF

Pues sí. La Penya lo ha bordado en sus dos partidos de cuartos de final. Y cuando uno juega a ese nivel, cabe la posibilidad de echar el cerrojazo a la eliminatoria en dos encuentros. Muchas posibilidades. La determinación de Kyle Guy en el primer encuentro en Vitoria fue continuada por el convencimiento de todo un plantel, un cuerpo técnico y una afición, todos a una, para que la serie no se escapara de feudos verdinegros, sin posibilidad de retorno. 

El Joventut Badalona está nuevamente en semifinales, por segunda temporada consecutiva. Ya no es, como el curso pasado, llegar a la élite de nuevo, sino que esta vez es el hecho de mantenerse, contemplar desde arriba. Como hace doce meses era frente a los azulgranas, ahora con el Real Madrid enfrente, todo este aroma dulzón a polen primaveral, impregna con victorias y logros en Playoff unos colores que deben ser siempre tenidos en cuenta. La Penya es parte de nuestra historia y como tal, debe seguir siendo escrita. 

El pasado sábado en Vitoria, fuimos testigos la locura de Kyle Guy y sus nueve triples. “Sí, en G League, creo que en un par de partidos llegué a esta cifra”. ¿Sabes cuál es el récord en Playoff en el baloncesto español? Cuando se enteró que diez, entre una sonrisa que no podía disimular, hizo una mueca de ‘uf, casi’. Claro, que lo de la sonrisa no se le quitó desde su último triple estratosférico, indefendible, con el defensor pegado a él y saltando para puntear, casi para taponar. No es para menos.

Kyle Guy es un caso de lo más peculiar. Fichado como un excelso tirador, ese algo-como-Jaycee-Carroll que se fue diluyendo según transcurrían las jornadas. ¿Saben cuáles son sus porcentajes cuando supera el 33% en tiros de tres (o sea, 1 de cada 3 anotados)?  53,5% (61 de 114). ¿Y sus números cuando no los supera? 13,5% (11 de 81). Como pueden ver, los partidos en los que “no tocaba”, un buen puñado, pudiera resultar exasperante su actuación en pista. Añadan el proceso de aprendizaje de una competición como la nuestra, un rookie en Europa, sus carencias en defensa… y en definitiva, una malgama de circunstancias que no pocas críticas le acarrearon. Pero llegó la hora de la verdad, donde todos miran y todo luce. Y decidió. Pam, pam, pam. En tres golpes. De tres.

13 de 24 en la serie ante Cazoo Baskonia (54,2%) o lo que es lo mismo, reeditar sus mejores actuaciones. Y no solo eso, sino que con un conocimiento claro que, cuando tocaba, asimiló quién es el “jefe” en el Olimpic. Y en el último cuarto y a diferencia de los últimos minuntos del choque en Vitoria, él no debía ser quien generase, puesto que el cansancio a sus interminables carreras sacudiéndose defensores, tiene una cuota, sino que los balones había que pasarlos a Ante Tomic y él, con sus pases, ya facilitaría el trabajo de todos, de Guy por encima del resto.

Carles Durán supo inculcar a cada momento lo que su plantilla requería. Ora atacar a Howard con la verticalidad de Andrés Feliz, ora los triples (acertadísimos) de Guillem Vives. Y los triples de nuestro protagonista, claro. Y ahí les tienen. En semifinales. Que esto no quite el mérito a una temporada excelsa de Cazoo Baskonia, cuyo backcourt ha estado nombrado en el mejor quinteto de la competición, a un trabajo intachable de Joan Peñarroya. Pero en Badalona fueron superados por el convencimiento verdinegro que su historia de muchas décadas ya, pesa. Y mucho. Enhorabuena por su reedición en semifinales. 

Y Kyle Guy con su idilio particular en Playoff. En la hora de la verdad. ¿Hasta dónde estará su techo?

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