Se ha convertido casi en un rezo en la historia de nuestro baloncesto. Hablar de Unicaja-Barça es viajar a velocidad de vértigo por todas las sensaciones posibles. Y hablar del Martín Carpena, plató que albergará el próximo domingo a las 17:00 otro capítulo más de esta historia, es el escenario para poner a prueba todas las sensaciones posibles que atrapan en un partido de baloncesto ¿O no?

Nunca olvidaremos el ensordecedor ruido del que fuimos testigos en Endesa Basket Lover durante las semifinales ligueras entre ambos conjuntos en 2015. El Carpena dicta y a lo que no gusta, le da la espalda, como en aquellos años convulsos previos a la llegada de Joan Plaza. Venía Unicaja de ser un cándido rival en los dos encuentros del Palau ante los azulgranas. Sin embargo, entre el escepticismo del momento, alguna conexión no visual, pero sí palpable, hizo acto -de fe- y presencia para que el equipo fuese en volandas. Y pretendemos alejarnos de los tópicos. “Ensordecedor ruido” significa que difícilmente se oía el pitido arbitral. Hay pabellones que comienzan a carburar cuando el equipo de sus amores funciona, espoleados cuando sus ídolos brillan. En el Carpena son los aficionados quien aúpan a la plantilla cajista. Ese es el matiz. Y aquello se convierte en una locura colectiva cuyo trance alcanza a todos los locales y desborda a los visitantes. Y piensen que, desde la consecución de la Copa del Rey, este club y la masa social que lo representa, siguen levitando un metro por encima del suelo. Como para toserles.
Pues dicen que eso del ruido en 2015 no fue nada. Que para enloquecer, el triple de Pepe Sánchez. Que Euroliga sí había sido testigo de cómo los malagueños arrodillaron a los barcelonistas. Que antaño, cuando no era Navarro era Pau Gasol y si no… Ansley y su maldito destino. Seis millones seiscientas mil personas vieron delante del televisor aquel “no triple”. Una cifra solamente conseguida desde que existen mediciones en la audiencia, por las más sagradas actuaciones de Pau con la Selección Española. En la historia ACB, nunca vista.
El Carpena se estremece, delira y se libera con todo su amplificador sensitivo, cuando llega un Unicaja-Barça. No lo puede remediar. Si es que, ¡hasta se inauguró con un Unicaja-Barça! (al menos, el primer partido oficial, un 4 de septiembre de 1999). Como para no estar marcado con este duelo. Un lugar que nunca perdonó las pasadas rencillas con Aíto aun siendo su entrenador, por la tierra que removió en su pasado azulgrana. Que tenía muy presente cotilleos que le llegaban desde Madrid, que si Abromaitis y un agarrón a su camiseta. Que, en definitiva, aprieta y se desvive hasta la afonía. Y todo ello, en medio de grandes espectáculos baloncestísticos. Porque lo que se recrea en las gradas siempre ha sido fiel reflejo a lo visto en la pista.
Haga el ejercicio mental el aficionado de Unicaja de enumerar a todos los componentes de su plantilla. Todos y de todos, tiene un momento especial en la pasada Copa del Rey. Todos fueron al rescate, aprovechando su momento y todos, más tarde o más temprano, dieron el empujón hasta el título. Por ello son héroes en la ciudad.
Pues aquí lo tenemos, de nuevo, Unicaja-Barça, con todo lo que nos puede dar. Afortunados somos de disfrutarlo. Aunque de momento, con la expectación hasta el domingo, nos vale.


















