
Mírenlo, rodeado de contrarios, en la final de Copa del Rey de Zaragoza 90/91. Los azulgranas, inutilizados en su ímpetu. 27 puntos en tal final tras… mejor lo exponemos en un cuadro.

La mayor experiencia del F.C. Barcelona de Boza Maljkovic les valió ganar una Copa ante el grupo de chavales entrenados por Miguel Ángel Martín que, sin embargo, estuvieron a un triple de Herreros para proclamarse campeones. El MVP fue para Juan Antonio Orenga, que aun siendo del equipo perdedor en la final, la impresión de frenar a Kevin Magee en cuartos, a Corny Thompson en semifinales y Audie Norris en la final, tuvo su peso de cara a los medios.
Y llegó Granada al año siguiente, tierra santa desde entonces para el colegio Ramiro de Maeztu y la gloria se tocó y se agarró. El triple de Juan Aísa para sentenciar al Real Madrid (82-80) fue continuado con otra maravillosa exhibición para dejar nuevamente en la estacada al Joventut en semifinales (78-77). Esta vez, la Copa no se podía escapar. Y en un choque de nervios y cansancio sacudido en mates de Winslow, Estudiantes se proclamó campeón. Y estos fueron los números de Rickie:
Marcadores más bajos, anotación más parca, pero mismo protagonismo. El líder absoluto. “Entiendo que ese MVP se lo diesen a John Pinone, como reconocimiento a una carrera. Pero debió ser para Rickie. Es que hizo cada cosa…”. Una mala actuación un año después en la edición gallega de 1993, con 2 puntos y 1/6 en tiros de campo, que no debiera empañar en nada lo anterior, completa la participación en fases finales de Copa de Rickie “Maravilla” Winslow. Es justo reconocer el recuerdo lleno de colorido que nos ha dejado por siempre, como para abrir con él estas “cápsulas coperas”.

















