Charis Giannopoulos: Mejor en Manresa que en Santiago

Una primera temporada bastante decente y una segunda tirando a decepcionante. Es el resumen de Charalampos ‘Charis’ Giannopoulos en España. En la 2013-14 fue una buena operación del Basquet Manresa mientras que en la siguiente intentó mantener su progresión con el mismo rol en el Obradoiro, pero no lo consiguió. Esas dos son hasta ahora sus únicas experiencias fuera de su país natal. Y no parece probable que vaya a tener más, siendo ya un jugador bastante veterano.

Era todavía joven (22-23 años), que conservaba la esperanza de refrendar las buenísimas sensaciones que había dejado en su etapa de formación, en la que se convirtió en referente en las selecciones griegas. Su caso en ese sentido es llamativo porque desde muy joven jugó en varios de los ‘grandes’ de su país: PAOK, Panionios, Peristeri y sobre todo Olympiacos y Panathinaikos, que era de donde procedía cuando llegó al Nou Congost. De verde había ganado la liga con una aportación modesta (4,6 puntos y 2,3 rebotes en 12,8 minutos), pero dejando detalles de que podía ser un jugador importante a la larga con su buena planta (2,01, alero), aunque tiro no demasiado consistente.

En su año en Manresa firmó 7 puntos y 3,2 rebotes en 20 minutos, casi siempre saliendo del banquillo. Borja Comenge, su entrenador, intentó ponerle sobre todo como alero alto para sacar partido de su físico, pero acabó rindiendo más en posiciones interiores. Acabó mejor de lo que empezó y en un partido, aunque con derrota rotunda en Vitoria, alcanzó los 20 puntos en 23 minutos (8 de 9 en tiros de dos puntos). 

El año había sido malo en lo colectivo (solo 7 victorias tras 34 partidos), pero todo parecía bien encaminado para que en Santiago siguiese en línea ascendente. José Luis Mateo, director general del ‘Obra’, le elogiaba en su presentación: “entiende el juego y su envergadura y presencia física han permitido completar el perímetro mejorando en este aspecto. Con Haris incorporamos a un alero completo, capaz de lanzar, de postear, de rebotear, de defender y, sobre todo, de jugar para el equipo y adaptarse a sus necesidades. En su momento tomó la decisión de venir a probarse a la Liga Endesa pudiéndose haber quedado en su país, en una situación relativamente cómoda y en equipos importantes, lo que denota su ambición”. Giannopoulos, cuyo primer deporte fue el atletismo y se confiesa como el mayor admirador de Dimitris Diamantidis, habló de que se trataba de “subir un escalón más en mi carrera. Siempre es un nuevo desafío, ir cada vez más hacia arriba”.

Sin embargo, empezó la temporada con problemas físicos y a Moncho Fernández no terminó de encajarle y su aportación se desplomó (3,1 y 1,3 en 11 minutos).  El caso es que el recuerdo y la relación no debió ser malo: regresó a su país y jugó a un aceptable nivel en el Rethymno de Creta… tras lo que volvió a sonar para el ‘Obra’. Ese rumor no se culminaría, continuando el jugador en la HEBA griega (AEK Atenas, Promitheas Patras y apenas un par de partidos en el Peristeri la pasada campaña). También ha alcanzado uno de sus sueños: ser internacional absoluto.

Related Posts