PUES… A REMAR TOCA

Siempre, desde el inicio de la preparación, acrecentándose con los infortunios ausentes por diversas razones, sobre todo lesiones, hemos dicho que había que ir con esta Selección Española a tope, porque necesitan todo el apoyo ante una plantilla de circunstancias. Conocemos y sabemos del talento individual, del trabajo desde el Día Uno y posibles resultados. Pues habrá que apretar más que nunca porque, en este debut ante la selección de Georgia no se han visto, por desgracia, ninguna de las virtudes que atesoran (69-83). 

Hablamos de apoyar a un grupo del que no tenemos claros tiradores y, con ese hándicap, toca trabajar y buscar alternativas. Hoy se ha complicado. Se intentó romper la defensa rival con tiro exterior, pero hoy tocaba el día malo ante la ya barruntada irregularidad: 7 de 32 en triples es un porcentaje pobre (21,9%), no hay muchos matices ahí. Nuestro casi exclusivo tirador, Santi Aldama, estuvo desacertado con un 2 de 10. Esto lo saben nuestros rivales y navegando entre las circunstancias del choque, así actuaron hoy y lo irán haciendo  los siguientes, según se desgrane el calendario.

Tocará días con más acierto (los más, estamos convencidos), pero la apuesta inicial del entrenador de Georgia, el serbio Aleksandar Dzikic, era contar con esta carencia, zorro viejo en estas lides. Y su sistema defensivo llegó por ahí. Extremadamente cerrados tras los primeros pases, no han dejando nunca la oportunidad de poder hacer circular de forma interior el balón. Y sí que nuestros representantes lo pudieran haber hecho mejor ante sus tipos altos, los que atesoran su mayor calidad (los pívots y ala-pívots NBA Bitadze y Mamukelashvili, junto a los más que conocidos Shengelia y Shermadini), pero todavía no existe la sincronía deseada en un grupo en los que hay demasiadas y forzadas novedades. Falta de timing para llegar con las posiciones ganadas en el momento en el que toca dar el pase, entre tal maraña de rivales, como para ser precisos en pases a Willy Hernangómez o Joel Parra y que estos lleguen a tiempo, que esa era otra, lo que generaron un número importante de las 11 pérdidas, sobre todo en la primera mitad. Y aquí se notaba las dudas de los más jóvenes, indecisos en según qué circunstancias, en dar el pase que correspondía. Hasta lógico en un debut importante, tan cargado de nervios. 

España ha intentado defender con muchas variantes, pero ante un grupo de jugadores exteriores de Georgia que, claramente, son los más flojos entre todos sus nombres, hay una diferencia clara con España: sus altos sí saben tirar -y muy bien- desde el exterior. Los momentos en los que Shengelia, Mamukelashvili y Bitadze han anotado triples, se ha resquebrajado el partido. Aunque en la primera mitad estuvieron desacertados y su porcentaje global no es que sea ninguna locura (8 de 27, rozando el 30%), lo cierto es que han asestado el golpe cuando nuestros problemas eran más punzantes, lo que hubo instantes que nos sacaron del choque. 

Tiros libres. Sumando tantas adversidades, tanto de guion previo como en el desarrollo del partido, tener un 6 de 13 en tiros libres, aumenta la condena de los españoles a un resultado tan adverso como el vivido hoy. Esto sí que ha sido un potro de torturas: muy pocos tiros libres, debido a la casi nula distribución en los balones interiores o entradas a canasta y, además, de lo más errático. Y para rematar esta colección del “hoy no tocaba”, cuando Georgia tenía problemas en sus ataques, llegó otro monstruo de enormes tentáculos (nunca mejor dicho): el rebote ofensivo. Dolían como puñales los 16 rechaces en nuestro aro que cayeron en sus manos, sobre todo en una jugada donde hasta 3 capturas consecutivas nos dio la sensación que estábamos bajando los brazos. 46 rebotes a 29 son muchísima diferencia. 

Y esta fue la lectura del partido de hoy. Nuestros bases, sacudidos ya los nervios del debut, a buen seguro que mejorarán o al menos, estarán menos inhibidos para tomar decisiones. Se trabajará de forma ardua en las situaciones de 2 contra 2 pensadas para que se puedan sacar ventajas y que los interiores tengan tiempo en hacer su trabajo, porque hoy, Darío Brizuela y las escasas ocasiones en las que nuestros representantes intentaban ser verticales, ni tuvieron espacios ni sincronización con los altos que debían ser una amenaza como receptores, con los que en demasiadas posesiones nos tuvimos que “comer” el balón. Apuntes en el cuerpo técnico de Sergio Scariolo para seguir trabajando mañana. Y es complicado tener un día tan malo en el tiro exterior. Él es la clave para tener espacios y que en la zona se pueda hacer un dibujo diferente entre los rivales del que hemos tenido hoy. 

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