La Selección Española mostró esta pasada semana en Málaga, que para conseguir buenos resultados en el próximo Eurobasket, hay que arriesgar. Bajas de jugadores y diversas vicisitudes hacen que Sergio Scariolo tenga que exprimir al máximo las virtudes de los nuestros. Todo conlleva a más riesgos que nunca. Sin embargo, tales riesgos van de la mano de un juego terriblemente atractivo.
Jaime Pradilla finta el pase “mano a mano” con el base español que corre hacia él para la recepción del balón. En su lugar y viendo a su marca en mala posición, el pívot se arranca ayudado por un par de botes de forma frenética hacia el aro. Logra una atractiva canasta en entrada, acompasado del estruendoso aplauso del Martín Carpena. Les atrae lo que ven.
Todo ello forma parte de las diferentes pruebas que el seleccionador tiene oportunidad de precisar en estos encuentros de preparación. Lucir, ante la República Checa, con dos teóricos “4” como hombres interiores en el cinco inicial (Juancho Hernangómez y el mencionado Pradilla) forma parte del itinerario del staff técnico. Y con la combinación en pista de estos ala-pívots, asumiendo que se hipoteca contundencia en la zona y más concretamente en el rebote, en ataque se gana fluidez, se juega con espacios y dos jugadores como estos, con su gran habilidad para el uno contra uno, deberán ser marcas ya perfeccionadas durante el Eurobasket, porque son parte del “nos va la vida en ello”.

Y es que, además, tuvimos un regalo: los 5 triples anotados por el alero de Valencia Basket vienen como un mensaje del futuro garantizando éxitos desde las sagradas tierras de Riga. Con acierto en el tiro exterior, este combinado multiplica sus posibilidades. Ya dijimos que nuestros mayores hándicaps eran la dirección en la posición de base y falta de tiradores puros. No es secreto alguno, máxime cuando han sonado nuevamente las alarmas con unas molestias que ha ido arrastrando durante estos días el único director de juego veterano con el que contamos, Alberto Díaz. Y en el caso del tiro exterior, excepto la muñeca de seda con la que cuenta Santi Aldama, tenemos más tiradores por rachas y momentos de exaltación que por ser fiables francotiradores en cualquier momento de partido. Que Puerto culminara un 5 de 8 en triples, es maravilloso. Que Darío Brizuela encontrase estabilidad con su 2 de 4, pues también se antoja fundamental.
EL IRRESISTIBLE ATRACTIVO DEL JUEGO SIN BALÓN
Otra de las claves, ya un clásico en nuestro combinado, es la anotación que puede partir a través del juego de Willy Hernangómez. Su juego al poste es fiable y seguro, sobre todo de un altísimo porcentaje de acierto. Condición: que viaje a la línea de tiros libres. No hay manera más segura y fiable de anotar que nuestro pívot más destacado fuerce faltas personales y viaje a la línea, porque su 10 de 14 en los dos enfrentamientos ante portugueses y checos, dan un fiable -aunque mejorable, claro- 71,4%. Ya lo ven, notablemente fiable, sobre todo si lo comparamos con el 59,8% cosechado en la última temporada de Liga Endesa. Willy en la Selección parece dar a su mayor responsabilidad e importancia, más temple desde el 4,60. Vuelvan a pensar en el valor de este más de 70% que consigue, donde otros no fuerzan tantas faltas y sus porcentajes quedan reducidos a un 50%, aproximadamente. Si hay encuentros en los que se acerca a las 12 visitas que hizo a la línea como en el último partido del Carpena, nos damos más que satisfechos.
Y llegamos a la parte más excitante de todas: el juego sin balón. Redundando en las opciones que tienen los nuestros a la hora de forzar unos contra unos abiertos, sobre todo de jugadores como Darío Brizuela, Aldama o el propio Joel Parra (otro maestro de la materia) y acentuando el desparpajo que los jóvenes Sergio De Larrea y Mario Saint-Supery han mostrado en estas lides, todo aquello relacionado con cortes a canasta y “puertas atrás” también exhibidos en el parquet del Carpena, nos dieron momentos de enorme satisfacción y clave para desatascar defensas.
Contamos con jugadores muy vivos, de gran intuición de cuándo deben arrancarse hacia el aro pidiendo el balón. Sea jugando con la línea de fondo, sea desde el lado contrario donde está el balón, jugar así, mantener ese continuo movimiento y permanentes amenazas a las rivales, ofrece una gran efectividad como ya hemos visto. Piernas y potencia se tiene como para superar en estas acciones a los defensores, finalizando en capturar de balones bombeados o picados casi “al hueco”, porque los nuestros vuelan. Es una manera de paliar algunos defectos de los que pueda contar el equipo.
Pero, todo ello, para finalizar, depende mucho del acierto en el lanzamiento exterior. Crear en el uno contra uno o en el pick&roll cuando las defensas se cierran y colapsan las zonas, ofreciendo descaradamente las esquinas para retarnos al tiro exterior, es un escenario que solamente se resquebraja de una forma. Esperemos que contemos con las armas para ello.

















