Joventut campeón de Europa (III): TOCANDO FONDO

Treinta años no son nada. En el Palau Olimpic, vacío, silencioso, se puede echar un vistazo desde el parquet, recreándose. Es un lugar especial. En la sala de trofeos existe uno en particular, pequeño, esbelto, cuya tonalidad dorada ilumina hasta el más recóndito esquinazo del recinto, por lo que representa. Porque si alguien se topara con Zeljko Obradovic paseando por las calles de Badalona, el vuelco al corazón sería abrupto. La mirada petrificada sería rota por una sonrisa de agradecimiento y una congoja que llegaría al nudo en la garganta. En los más jóvenes, aunque solo sea por lo que sus mayores les contaron. En los veteranos, por lo vivido y lo disfrutado. Y sintiendo que, efectivamente, treinta años no son nada. 

En Endesa Basket Lover hemos querido recuperar la historia de aquella Liga Europea que conquistó el Joventut Badalona en 1994, de toda la temporada al completo, con sus luces y sombras. De la comunión entre un entrenador y una ciudad que coincidieron en la manera de entender que, un simple juego, puede marcar una vida para siempre. Para ello, hay que embadurnarse en él y disfrutarlo. Seis capítulos componen este viaje. Que lo disfruten. 

Capítulo 3: TOCANDO FONDO

Corny Thompson ante Iviça Zuric (Cibona) en Liga EuropeaSin querer perder rodaje durante las navidades, el 7Up Joventut viajó a tierras holandesas a jugar ‘bolos’ amistosos. Un debutante en Europa, el pequeño y genial base de 1,78, David Rivers, recién fichado por el Antibes francés, les anotó 34 puntos para mostrarles un adelanto de lo que se avecinaba tanto en enero como en febrero: tocar fondo. Porque los problemas cristalizaron hasta el punto que Zeljko Obradovic, tras perder ante el Cáceres en el Palau Olimpic un 6 de febrero (84-88), pone su cargo a disposición del club. “No puedo aguantar más esta situación. He pedido a los jugadores que se reúnan con la junta directiva lo antes posible sin mi presencia. Si el problema es mío, me voy. No pasa nada por cambiar de entrenador”. Así llegaron las aguas a Badalona en aquel momento, más negras que verdes.

 A estas alturas de competición, 22 jornadas de liga transcurridas, buscando la clasificación para cuartos en Europa, aún se oían declaraciones del tipo “problemas de adaptación”, intentando explicar el juego con más tedio que se recordaba por los más viejos del lugar. Y estamos hablando de Badalona. Los verdinegros recibían al Real Madrid en el Olimpic, el peor rival en el peor momento, tras la vendetta de los blancos al Limoges (81-36) en liga regular de Liga Europea. “Un equipo de Maljkovic no puede perder de esta manera” confesó un hundido Bozidar Maljkovic. Parecía increíble que fuesen los mismos que eliminaron a los blancos en la última Final Four.

Pues bien, en el nuevo capítulo Penya-Madrid, aun estando ajustado, los verdinegros perdieron (74-78) mostrando graves carencias de concentración y sobre todo, la extrema dificultad para anotar que exasperaba a sus aficionados. Retumban las conflictivas declaraciones de Obradovic. “Yo quiero ayudar a mis jugadores. ¿Ellos quieren ayudarme a mí? Ya lo veis en la pista”. Tras un pírrico triunfo en Valladolid (80-86), al que devolvían al puesto de colista liguero, llegó la dolorosa y mencionada derrota ante el Cáceres (84-88), que provocó el comentado cisma. Los jugadores sí se reunieron a solas y la directiva ratificó a Obradovic, entre otras razones porque no podrían asumir ningún cambio debido a su coste económico. Para enrarecer más el ambiente, Gustavo Aranzana, entrenador del León Baloncesto, reconoció que había mantenido contactos con el club verdinegro. Se perdían demasiados balones intentando ajustarse a unos sistemas que ralentizaban sus acciones habituales, solucionados otros años por talento individual. “No ponemos en duda la capacidad de nuestro entrenador y estamos todos a una con él”, declaraba el portavoz de los jugadores, el capitán Jordi Villacampa. “Pues a ver si lo demuestran en el campo y me ayudan” fue la contestación de Zeljko, que no se mordió la lengua. 

Más problemas. Mike Smith sufrió una inflamación en el cartílago de su rótula, con lo que sin ser baja, sí debían dosificar sus esfuerzos en los partidos. Pero lo que más sonrojo provocó alrededor del jugador, fue destapar las fechas de las diligencias en su nacionalización como español por parte del club. Desde el 24 de julio de 1991, cuando juró la Constitución Española, hasta febrero de 1992, no se tramitó la pertinente documentación ni a la FEB ni a la FIBA, con lo que no solamente Lolo Sainz no podía contar con él en la Selección Española para el Mundobasket de Toronto’94, sino que además, de cara a la siguiente temporada 94/95, tampoco podría ocupar plaza de nacional con el Joventut en la siguiente edición de Liga Europea. Montar un circo… 

La travesía de 1994 comenzó con una derrota que escoció, tras prórroga (76-74, empata a 60 a final del tiempo reglamentario), en cancha del que era sorprendente líder del grupo, Efes Pilsen. Los turcos asomaban por primera vez su cabeza en una fase final de la máxima competición europea bajo la mano maestra y mirada hipnotizante de su base, el macedonio Petar Naumoski, liderando cuatro compañeros más -que el banquillo ni contaba-, en brazos de una afición que abarrotaba el Abdi Ipeçki ya dos horas antes. Tras victoria ante la Clear Cantú (102-61) que estaba en cuadro, en Bolonia se esperaba una cita fundamental para poder encaramarse en la segunda plaza del grupo y así tener factor cancha a favor en los cuartos de final. La llamada entonces Buckler, huérfana desde “la espantá” de su americano estrella Cliff Levingston, encendió velas y esperanzas en torno a Pedrag Danilovic. Con la, llamémosle ‘no comparecencia mental’ del Joventut en la primera parte, ambos equipos se retiraron al descanso con el marcador de 39-20. Partido sentenciado. Recuperar el basket-average al menos, fue una misión que sí se logró (73-65) gracias a unos grandes minutos de Corny Thompson en la segunda parte, acompañado por la desafortunadísima lesión de Danilovic en un lance del juego -rotura de ligamentos de su tobillo-, con lo que los boloñeses se quedaron en estado de shock durante varios minutos. 

Se logró un importante triunfo en Zagreb ante la Cibona (74-82) que dejaba todas las opciones aún abiertas para el Joventut, jugando los 40 minutos con la concentración que siempre demandaba Obradovic, para perder posteriormente una gran oportunidad al sucumbir ¡en dos prórrogas! en casa ante el Panathinaikos (81-86). Los exiguos guarismos en cada uno de los parciales (empate a 59 al final del tiempo reglamentario, iguales a 70 al final de la primera prórroga), eran un botón de muestra de cómo era la radiografía del 7Up Joventut a estas alturas de temporada. Todo eran pases, pases, escasa convicción y menos aún cuando tocada tirar sobre el filo de los 30 segundos de posesión, con la amarga guinda de triples a la desesperada. Eso no quitaba, por supuesto, la enorme frustración en unos hombres que tenían carácter, que ponían voluntad y se retiraban frustrados a los vestuarios ante su falta de tino a canasta.  

Las duras críticas de Zeljko Obradovic a sus jugadores
Las duras críticas de Zeljko Obradovic a sus jugadores

La falta de alegría era evidente cuando derrotaron en casa a un más que mermado Pau Orthez (78-66) sin americanos ni estrellas nacionales. La tristeza se alarga hasta la parroquia, que poco a poco les iba abandonando (4500 espectadores en el Olimpic badalonés ante los franceses). Eso sí, supieron ganar en cancha del Benfica y finalizar esta travesía derrotando también al Efes Pilsen en casa (66-53) con una notable defensa de los hermanos Jofresa sobre Naumoski. Orgullo y ganas de salir hacia delante, había. Febrero finaliza, en ACB, la Penya se encuentra clasificada en quinta posición (16 victorias y 9 derrotas), lugar que no conocían desde sus tiempos de crisis institucional a principios de los 80. La tercera posición del grupo en Liga Europea les hizo coincidir sin factor cancha, con el rival más fuerte de todos: el Real Madrid.

“Si preguntas a cien personas en Badalona sobre quién es el favorito de esta eliminatoria, ciento cinco dirán que el Madrid nos ganará. Y aquí es donde están nuestras posibilidades de victoria: en no ser favoritos”. Zeljko Obradovic dixit. 

Un ex verdinegro, Rafa Vecina, ponía con su actual club, Estudiantes, un obstáculo más en el camino del 7Up Joventut, forzándoles a una nueva derrota (72-71). En ataque se comienza a ver fluidez, aunque falta punch, entrecortado por pérdidas de balón. Se dice adiós a la cuarta plaza liguera, por detrás del sorprendente y excelente TDK Manresa de Pedro Martínez. Sin embargo, como sucedió en las dos anteriores temporadas, ¡tachán! entraría ‘con el serrucho’ el tan temible e inentendible “factor corrector”. ¿Y qué era el factor corrector? Casi imposible explicarlo. Para que se entienda su existencia, digamos que en la ACB había 20 equipos participantes. Como no había cabida para una liga regular de todos contra todos, lo que alargaría tal fase a unas inimaginables 38 jornadas, se ideó un sistema que quedó reducido a 28, algo parecido a las divisiones y conferencias en la NBA. Sobre una clasificación única, para confeccionar el calendario, se hicieron grupos elegidos por su clasificación la temporada anterior. Y según qué grupo se pertenecía, te enfrentabas más o menos veces a los rivales. Digamos que el Real Madrid no se enfrentaría en dos ocasiones al Argal Huesca como corresponde, porque no era del ‘grupo de la élite’ y sí dos veces frente al F.C. Barcelona, por ser ‘de su grupo’, al igual que los oscenses sí jugarían dos veces ante el Breogán y una sola ante los azulgranas. Pero claro, como lo que se intentaba hacer era algo entendible, que el aficionado viese en el periódico una clasificación única, como la del fútbol, con sus victorias y sus derrotas y su puesto global, pues así se publicaba. Eso hasta que acababa la liga regular y entraba en vigor “el hombre del serrucho” con una actualización a base de ecuaciones, poniendo en su sitio a según qué equipos, según qué victorias y con qué rivales. Porque no era lo mismo 28 jornadas enfrentándote dos veces al OAR Ferrol que al Real Madrid. Un follón. 

De esta manera, la inalcanzable cuarta plaza en la clasificación que auguraba el 7Up Joventut al acabar la fase regular, se convirtió en una tercera plaza, relegando al TDK Manresa -quienes la ocupaban-, a una novena posición. Esto significaba que la Penya tendría garantizado el billete a la próxima Liga Europa si alcanzaba las semifinales. Para llegar a ellas, debía superar a sus rivales de octavos y cuartos de final, pues en aquella ACB, exceptuando los 4 últimos que debían disputar la agonía del playoff de descenso, el resto de los 16 participantes jugaban playoff por el título, comenzando por octavos de final. Algo muy rocambolesco que tuvo breve existencia. 

Volvamos. A la marcha de John Morton tras 7 partidos ligueros, la tercera plaza extranjera queda libre y buscaron un refuerzo interior, con preferencia de un ala-pívot. Gustaba Evers Burns -que recaló 2 años más tarde en filas verdinegras-, per el candidato final fue un viejo aficionado de la afición española: Dyron Nix. Antes de la finalización de la liga regular, se disputó en Andalucía (sin sede única), durante los primeros días de marzo, la Copa del Rey. Y al 7Up Joventut en el sorteo, le tocó, valga la coincidencia, el Taugrés vitoriano. ¿Recuerdan la polémica del tiempo muerto? Pues Manel Comas esperaba. 

Mike Smith, motivo de controversia
Mike Smith, motivo de controversia
LA COPA DEL REY QUE NO AYUDÓ, PERO SIRVIÓ

Ponemos la apostilla que el Baskonia era uno de los equipos más en forma (junto al Real Madrid, el que más, a esas alturas de competición), porque el cuadro presidido por Josean Querejeta, había superado al Cholet en las semifinales de la Recopa (llamada Copa de Europa), obteniendo así el billete por primera vez en su historia para una final continental. A la reciente adquisición de Andre Reed, su nuevo americano (sustituto del temporero Pat Durham), las excelencias de Pablo Laso en su mejor etapa de baloncesto y madurez, más Velimir Perasovic, Ramón Rivas, Ken “Animal” Bannister y la gran ayuda de Santi Abad, marcaban la pauta allá donde iban.

7Up Joventut, en uno de los partidos cruciales de la temporada, jugó una primera mitad dominadora, de las que gustan a su entrenador y aficionados. Se incorporó a la reciente adquisición, Dyron Nix, con tres días tan solo en el equipo y Obradovic veía a los suyos con el ritmo que tanto ansiaba. 36-41 en su favor al descanso, hablan de muy buenas sensaciones, que se fueron acrecentando incluso en el inicio de la segunda mitad (38-47), con Jordi Villacampa muy inspirado (21 puntos) en su particular duelo con Perasovic (25 puntos). 

A partir de ahí, se apagó la luz. Un parcial de 22-4 para el Taugrés en momentos de gran inspiración, liderados por Marcelo Nicola, dieron el mazazo (60-51), a lomos de la agresividad habitual de los equipos de Comas, mientras que los de Obradovic volvieron a perder la confianza en su juego colectivo. Solamente individualidades de Rafa Jofresa y Villacampa les mantuvieron en batalla, pero insuficiente claramente. 79-71 final y el Taugrés con el pase a semifinales. La Penya, a casa. 

Tomás Jofresa anota ante Vestris (Pau Orthez) en un desangelado Olimpic.
Tomás Jofresa anota ante Vestris (Pau Orthez) en un desangelado Olimpic.

No sin antes recordar que, a falta de 8 segundos y con el partido decidido, entre cánticos de los aficionados baskonistas desplazados, de “tiempo muerto, tiempo muerto”, Manel Comas se dirigió a la mesa…y lo solicitó. Quiso posteriormente excusarse con algo muy lioso de tiempos muertos de televisión, de sacar todo el fondo del banquillo que tenía, pero pareció quitarse una espina con la mayor satisfacción. Zeljko Obradovic solamente declaró con posterioridad que “lo veía lógico. Tenía derecho a él y lo pidió”. Fue más regocijo baskonista que ofensa badalonesa, la verdad. El disgusto verdinegro ya era evidente con la derrota y no se acrecentó con tal gesto.

“Es muy doloroso, porque una vez más, no solamente hemos perdido, sino que la hemos cagado” se castigaba Tomás Jofresa desde el aeropuerto, en su vuelta a Badalona. “En estos momentos, el equipo se siente decepcionado. Pero tenemos que seguir unidos, luchar más que nunca, ser autocríticos y acabar de una vez por todas con esta situación”. 

Eliminados en la Copa del Rey a las primeras de cambio, al miércoles siguiente, jueves 3 de marzo, les esperaba el primer enfrentamiento al Real Madrid en los cuartos de final de la Liga Europea. Al menos, tendrían días para prepararlo. Quizás, esos seis días, influyeron más de lo que inicialmente nadie pudiera haber imaginado. 

PRÓXIMO CAPÍTULO Nº 4: ¡A la Final Four!

 

VER CAPÍTULO Nº 1: “A new kid in town”

VER CAPÍTULO Nº 2: La dolorosa travesía europea

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