SURNE BILBAO BASKET, EL BAZAR DE DONDE TODO HAY

Pónganse en situación de un equipo en el que, en la quinta jornada de liga y ante el calor de sus aficionados, es capaz de ver cómo un jugador de los suyos anota 14 puntos solo en el primer cuarto. Pues, es más que probable que sea la estrella y tenga el día. Sin embargo, en el segundo cuarto del mismo partido, llega otro y anota nada menos que 19 puntos. Y para mayor locura, aparece un tercero y en el siguiente cuarto, anota 13. Pues pensaríamos que estamos ante uno de los grandes clubes de nuestra bendita competición, cuya chequera justifica a sus adineradas estrellas con actuaciones así. Pues no es el caso. Estamos hablando que Adam Smith, ante Coviran Granada se lució en el primer cuarto -algo lógico y normal-, que la sensación de Kristian Kullamae, parecía jugar a un metro por encima del suelo en el segundo (bueno, y en el resto del partido, que se fue hasta los 33 puntos) y, tras el descanso y reanudación, Sacha Killeya-Jones se marcó 13 puntales para seguir compitiendo en el partido. ¡Ah! Y ganar. 

Porque de eso es lo que hablan en Surne Bilbao Basket en esta temporada. De ganar. Que llevan 4 victorias y 2 derrotas en Liga Endesa. Eso sí, visitando el Buesa Arena y el Palau Blaugrana (derrotas más que entendibles). E incluso en ellos, compitieron, que en Vitoria obligaron a Joan Peñarroya, a solicitar dos tiempos muertos consecutivos en el periplo de 01:59 y en el Palau, a falta de 3 minutos, iban tan solo 6 puntos por debajo, con 81-75. Y este es el aspecto que luce y disfruta Miribilla este curso, porque su equipo, al margen de la fe en sus posibilidades (vencer en Santiago de Compostela en un partido que siempre tuvieron perdido) está quirúrgicamente confeccionado y tiene de todo. Que no deja de ser un eufemismo para afirmar que, con poco dinero, hay que hacer todo tipo de ecuaciones para tener un plantel compensado. Mucho de todo, como en los buenos bazares. 

RITMO, RITMO

Como si fuesen los ensayos de una coreografía musical, Jaume Ponsarnau tiene la exigencia de llevar un tempo alto en su mentalidad, cual Roy Scheider en “All that jazz”. Exigencia que roza casi la obligatoriedad. Alex Renfroe es la veteranía personificada para saber intuir dónde se hace daño en transiciones eléctricas. Que ya son muchos “tiros dados” y una cabeza muy buen amueblada para saber sentirse cómodo en tal escenario. Y si sus 37 años le hacen aflojar, aquí entra la valentía de su directiva deportiva para arriesgar por piernas jóvenes y explosivas de un casi-debutante en Liga Endesa, con el cartel del “ya aprenderá a menejarse”: el base sueco Melwin Pantzar está siendo el director perfecto de recambio para poner una marcha más y optimizar todo lo que se requiere del quinteto en pista. 

Y entre tales trazos, la presunta estrella, Adam Smith, es un tipo feliz que saca toda la grandeza de su juego, incluido esas situaciones al filo del “dónde va”, que acaban en canasta, haciendo tragar al seguidor el temor de sus aventuras. Smith es un alma libre, del que hay que jugar con su libertad, hacer de tripas corazón cuando se marca una suspensión de larga distancia tras paso atrás y el tío encima, como cuando le da por entrar a canasta en una pintura saturada de rivales. Y es que, a la larga, sale rentable. Un 41,7% en triples, 15 puntos de promedio en poco más de 25 minutos en pista de media, claro que compensan. 

Kristian Kullamae charlaba en la primera jornada amigablemente con Tyson Pérez, en el enfrentamiento ante MoraBanc Andorra. Aunque la marcha de uno en el Real Canoe coincidió con la llegada del otro, el ser apadrinados por uno de los grandes, grandes formadores de nuestro baloncesto, Pepe Laso, les hace tener una relación y sobre todo un trampolín, que les proyecta hasta su status actual. Y es que el estonio ya demanda… Miren, cuando un tío es capaz de anotar 34 puntos en ACB, pues claro que llama a la puerta de la conciencia del entrenador en que quiere-necesita ser importante. Kullamae es el base-escolta grande, con las capacidades técnicas y el carácter de aquellos bases grandes de la vieja escuela de la Unión Soviética, esta vez perfeccionados a la sombra del “Pirulí” en Madrid. Protagonista en pista y tremendamente vertical, cuenta con un 44,4% en triples. El día en el que Alex Reyes pueda repetir -y frecuentar, que es capaz de hacerlo- su 4 de 5 en triples ante UCAM Murcia, lo del perímetro exterior de portada en sus programas pre-partido. 

EL POSTE BAJO, ESE INFRECUENTADO TESORO

Olé por ellos. Porque a Tryggvi Hlinason le podemos pedir que continúe bloqueos. Pero si, con ese corpachón, el hombre donde se encuentra más a gusto es ganando una posición cercana al aro, abrir su manaza pidiendo el balón y esperar a recibir, lo que toca a continuación es esperar que esos hombros que la madre naturaleza le han otorgado, le faciliten los tiros cortos. Hlinason nunca ha sido un referente ofensivo, pero sí es cierto que este año está lanzando más tiros que nunca en sus 7 años en Liga Endesa (6,7 de promedio) y sus 8 puntos por encuentro, también son la anotación mas alta. 

El regalo que Bilbao Basket a otorgado a nuestra competición este curso, ha sido la adquisición de Sacha Killeya-Jones. Miren que en nuestra percepción, no las teníamos todas con este jugador, donde siempre pensamos que su apatía y falta de esfuerzo, superaban a su calidad técnica. Y, de acuerdo, que no es que sea el más esforzado en defensa, pero sí que el enorme talento que está explotando en el juego de ala-pívot (aunque suela ser el “5”), es para pegar en un álbum. Con espacios, de cara al aro, aflorando su dominio del dribling en un tipo de 2,12 de estatura), con su bote tan estético y tan sorprendentemente bajo, yéndose de sus pares con rapidez y velocidad de pies, nos resulta la bendición de todo lo más atractivo que puede ofrecer este juego del baloncesto. Con el balón en sus manos, se muestra un juego armónico, agraciado y elegante. Dejar los tiros con ambas manos con sus extensiones, es arte al ralentí, para que lo apreciemos aún más. Aunque necesite de espacios, por su desenvoltura en poste medio-bajo, le damos cabida en este apartado de prodigio del poste bajo. Nuestro más sincero agradecimiento al club por la apuesta con este jugador de 14 puntos por partido y un 54,9% en tiros de campo.

DISFRUTAR EN DEFENSA

Ni son los más rápidos ni los que cuentan con las piernas más virtuosas para impactar defensivamente en emparejamientos de uno contra uno. Sin trabajo, el entramado defensivo que estamos viendo, sería imposible. Estudio metódico de los rivales para saber dónde pueden sacar mayor partido a sus debilidades. Sí, cuentan con ese pegamento-de-todas-las-posiciones llamado Xavi Rabaseda, un Pantzar que presiona hasta aburrir o la firmeza bajo el aro de Hlinason. Pero miren lo arriesgado de usar a Georgios Tsalbouris como ala-pívot o que Renfroe no esté para muchos trotes de máxima intensidad. Sin embargo, más que vender tal o cual cualidad, miren el cuadro de los tiros de campo de los rivales, cuando se enfrentan a ellos y cuando lo hacen con el resto de rivales.

En él se pueden ver claramente los enfrentamientos en los que ha perdido (Baskonia y F.C. Barcelona), donde ambos equipos superaron el porcentaje de tiro que exhiben con el resto de rivales, colándose también Coviran Granada, donde ambos contendientes entraron en una locura colectiva de tiro y acierto digno de ver, con un resultado inhabitual (94-93. En el resto de casos, las diferencias son más que relevantes. Y eso no es una casualidad, sino una forma de trabajar y sobre todo, como bien dijo el comentarista televisivo Mariano de Pablos el día ante los murcianos “es que disfrutan defendiendo”. Y eso es muy difícil de lograr. 

Surne Bilbao Basket cuenta con una profundidad de banquillo y de rotación como para ver que 10 de sus hombres se encuentran en una franja de minutos entre los 25 de Adam Smith y los 14 de Tsalbouris. El que menos juega es, lógicamente, Tomeu Rigo, aún recuperando tono tras su gravísima lesión (no llega a 2 minutos) y lo alucinante es que el undécimo jugador, promediando 12 minutos, se trata del belga Thijs De Ridder, que ha disputado sus más minutos en los últimos cuartos, con los partidos en el aire por decidir. 

Y todo esto son los bilbaínos. 4 victorias y 2 derrotas, ahora afrontando Europa. Que, de verdad, lo que los jugadores quieren es jugar, por encima del cansancio que suponga la competición europea. En estas 6 primeras jornadas de Liga Endesa, han dado una imagen de solvencia y solidez que, ni son casualidad ni racha afortunada de arranque. Esta plantilla y su cuerpo técnico, liderados por un “gran culpable” de este entramado, Jaume Ponsarnau, tienen poso de hacer muchas y buenas cosas. Qué importante es la tranquilidad para poder trabajar. Unen la constancia y la variedad. Hablaremos de ellos pasados unos meses, estamos seguros. Y es que, con todas sus virtudes, son como el bazar donde todo hay. 

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