¿Qué nivel de élite tiene España en la formación a nivel mundial? ¿Hasta qué punto llega a ser un reclamo al resto de países?
Si hace 35 años aparecía un dios desde la lejana galaxia NBA, llamado Larry Bird, encumbrado tras 9 temporadas liderando la franquicia de Boston Celtics -que quitaban el hipo solo de pronunciarlo-, en estos días se paseó Luka Doncic por Madrid. El niño prodigio del Real Madrid durante 6 temporadas, aterriza a su antiguo domicilio como una de las máximas estrellas a nivel mundial. Muchos en la ciudad, buscaban el saludo y la familiaridad que disfrutaban hace poco tiempo, tanto componentes del staff madridista como periodistas u operativo del mismo pabellón, con ese orgullo del ‘fui testigo del camino del chaval’.
Permítanos usar el apelativo del “lo-más-parecido-a-Bird-hoy-día”, actuando de forma breve en el WiZink Center durante este Real Madrid-Dallas Mavericks de anoche, da para reflexionar hasta qué punto sería impensable, inimaginable, en aquel octubre de 1988, la idea que gran parte de la formación de un tipo icónico a nivel mundial, sucedió en la capital de España. Por ello, la visita de los Mavs resultaba tan deseada.
Desde los 13 años a los 19 años fue continuado en su formación Luka Doncic, tallado y cincelado para el baloncesto, en el Real Madrid, siguiendo su línea de trabajo en la cantera, asumiendo que era un caso especial. Era otra cosa. Junto a él y su programa de desarrollo, el club madridista ha conseguido atraer a un buen número de jovencísimas promesas mundiales. El esloveno, alguien fuera de cualquier órbita, no deja de ser una muestra y el justificante que el proceso formativo del club blanco, es un total éxito.
Y con tal precedente y aunque cada vez haya más competencia, las ambiciones blancas han ido en aumento, buscando y anhelando incluso formar a jugadores de élite estadounidense, como fue en su momento interesarse por el canadiense R.J. Barrett (del que, sin pecar de chauvinistas, estamos convencidos que más preparado para su carrera profesional hubiese estado si la Ciudad Deportiva blanca hubiese pasado por su camino formativo, visto lo visto).
Claro, es un modelo que parece invertirse. Curioso que en Europa buscan desde los prismáticos NBA al jugador con notable formación técnica y táctica. No hace falta poner el foco en Luka Doncic. Presenciar al recientemente campeón del mundo Franz Wagner, con su perfección técnica perfeccionada con manos españolas, como ningún otro compañero suyo en Orlando Magic, es auspiciar esta reflexión. Ya hablamos y nos cuestionábamos en un artículo tras finalizar la pasada Copa del Mundo, sobre la formación del chico estadounidense en su país. No vamos a ahondar en tal tema, sino mirar a nuestro alrededor.
Es destacada la evolución del jugador europeo que, a falta de familiaridad por un estilo de vida estadounidense, se aferra al lenguaje común del baloncesto y consigue ser alguien aventajado, tras haber sido formado en nuestras fronteras. No es matemático ni todos los casos es garantía de éxito NBA, pero sí es cierto que, en el jugador europeo es su mayor aval. Y con todo el orgullo nos da por pensar, a modo de conclusión, que en la élite del baloncesto español se enseña a los jugadores (y también decirlo de las jugadoras en las últimas décadas) de manera más que notable.
Ahora hay más competencia y en según qué casas, más dinero. La marcha de Alexandre Sarr e Izan Almansa, los jugadores titulares interiores del Real Madrid en su equipo cadete -con 16 años- en 2021, que en su momento optaron por la academia Overtime Elite, porque pueden lograr un montante económico que aquí no se prevé con la edad, agudizan esa enconada competencia. Muy reciente está la marcha de Aday Mara a UCLA. Pero, independientemente de esas embaucadoras brisas, los entrenadores de formación en España siguen orientando al chaval con las mismas pautas y los mismos tiempos de siempre. La formación del baloncesto no conoce de atajos y sí de horas de trabajo. Y con el conocimiento y la preparación con la que cuentan muchos entrenadores formativos en España, se acaba cincelando un combo que da un resultado más que atractivo, incluso antes de llegar a ser senior.
Sin enfocarlo exclusivamente en el Real Madrid, esta vez busquemos algún otro ejemplo de jugadores de nuestras canteras. Y para que no nos puedan ramalazos nada objetivos por ser nuestros compatriotas, hagámoslo con jugadores extranjeros. En el F.C. Barcelona llevan tres años trabajando con el pívot nigeriano de 19 años y 2,12 de estatura, James Nnaji. Un caso de los que existen muchos, pues desde su ingreso en la Academia Ratgeber de Hungría a los 14, es claro ejemplo de chaval que se inició de una forma tardía en el mundo del baloncesto. A pesar de estos condicionantes, sus 2,25 de envergadura dan para trabajar con él de una forma concienzuda en la posición de pívot.
Ya elegido en 2ª ronda del draft (posición número 31) y ante la amenaza de su pronta marcha a la NBA, se sigue entrenando con él con los cánones de siempre. Obviamente, su billete a una acomodada supervivencia en la mejor liga del mundo, viene en su éxito continuando bloqueos en pick&roll. Sin embargo y como estamos en España y en este artículo queremos ensalzar ese muestrario de todo el catálogo al jugador, se está haciendo una labor concienzuda en su movimiento de los pies y raro es que no salga el primero a calentar, dos horas antes de cada partido, ejercitándose junto a un asistente en la labor de tiros cortos a canasta, buscando la destreza con ambas manos. Ya descubriremos con el tiempo cuál es su techo.
A unas cuantas paradas de metro del Palau, se encuentra otra joya en formación de nuestro baloncesto. Desde Badalona, el pívot portugués de 2,08 de estatura, Rubén Prey. Con un año menos que Nnaji, su caso es diferente puesto que lleva más años jugando al baloncesto y su técnica individual es superior. La coordinación con la que cuenta más sus largos brazos, junto a un gran conocimiento del baloncesto, hace que la apuesta con él sea firme (renovado hasta 2028). Añadan que el chico está encantado en el Joventut y por decisión propia, prefiere mantenerse alrededor del Olimpic en su proceso formativo, que emigrar a Estados Unidos becado por alguna universidad de prestigio de la costa este, que mostró un muy especial interés (está claro que Rick Pitino conoce de baloncesto europeo).
En la actualidad, Rubén Prey está dando ese paso evolutivo con su físico y su inclusión en el primer equipo, le hace desarrollarse en diferentes posiciones, lo cual refiriéndonos a la Penya, más que un riesgo es una futura garantía de éxito. Y es que hablamos de un jugador que, en sus años de formación jugaba como pívot puesto que el físico daba para ello -alto, largos brazos aunque aún muy delgado, como es normal- por la extremada calidad técnica en el poste bajo. En verdad es de los tipos impactantes cuando se le veía jugar con 16 años, su clarividencia cercana al aro, su habilidad con las dos manos para lanzar a canasta y, sobre todo, su increíble capacidad de pase. Debido a una calidad que le cae a borbotones, se le incluía en una categoría superior por edad, donde con su físico lo pasaba algo peor, debiendo trabajar sus calidades ofensivas como hombre exterior. Por eso hablábamos de una posible indefinición que pudiera ser peligrosa… si no fuese porque se encuentra bajo el cobijo verdinegro. Y es que, por rapidez y talento, puede llegar a jugar de forma brillante en el backcourt de cualquier equipo. Eso sí, nos apenaría muchísimo que dejase de lado sus habilidades interiores -algo que no creemos-. Es todo un proceso evolutivo y cuando vaya ganando músculo en las próximas temporadas, su juego se irá reubicando hacia sus mayores habilidades. Que para eso -y reiteramos-, está donde está.
Todo esto y a modo de conclusión, nos da por soñar sobre el futuro de proyectos de élite. Porque están en equipos de formación de élite. Y a nivel mundial -y los hechos son tozudos- conforme más jugadores de nuestra liga emigran al mejor baloncesto USA, más corroboran nuestras palabras. Luka Doncic es el faro, tras él hay más ejemplos. Podemos ampliar en Baskonia el caso de Sidy Cissoko, el base de más de dos metros recientemente incorporado a la NBA. Y en Unicaja presumen de haber formado por la mejor senda a un tímido chaval que ha llegado a ser All Star NBA nada menos: Domantas Sabonis.
Y ahora, la pregunta es: ¿cuántos formadores en Estados Unidos estarán convencidos que sus jugadores pueden ser trabajados en España con las mismas garantías de éxito -que no la misma metodología, que son mundos diferentes- que en su país? La “amenaza” por R.J. Barrett se quedó tan solo en eso, pero todo podrá darse, quién sabe. Aunque el quid de todo esto, sea la respuesta a la pregunta que acabamos de formular, quizás sea esa mentalidad yanqui la gran barrera a derribar.



















