Resulta muy difícil encontrar en la historia estadística de la Liga Endesa un solo jugador que contenga el impresionante dato que dejó Jared Jordan durante su única temporada en España, la 2014-15 con el Acunsa Gipuzkoa. Resulta que este base norteamericano consiguió promediar más asistencias (7,0) que puntos (6,9). Y esto ha sido algo que ha alcanzado en más lugares a lo largo de su carrera, lo que habla desde luego de su generosidad a la hora de repartir juego por encima de mirar de forma mínimamente egoísta al aro.

Trasladó entonces sus habilidades a Europa, primero en la eterna alternativa de poder en Lituania, el Lietuvos Rytas, con el que apenas tendría protagonismo en la Euroliga, y después fundamentalmente en la Bundesliga, aunque también tuvo un paso por el Kolossos Rodou griego. A Donosti llegó en verano de 2014 con la misión de hacer jugar a un equipo que fue siempre claro candidato al descenso, pese a las exhibiciones de Jordan. Especialmente tuvo dos, y ambas ante el Valencia Basket: un triple para ganar en la primera vuelta y su récord de asistencias, 12, en la segunda. Acabó como el mejor de la competición en esa estadística.
En Noticias de Gipuzkoa le dedicaron una estupenda entrevista en la que hablaba de cómo veía el baloncesto: “Primero miro los posibles pases que hay. Quizás debería tirar más, no sé, pero es mi juego desde siempre. Empecé a jugar con cinco años o seis. Mi padre jugó en la universidad. Me solía decir: Si puedes pasar el balón la gente querrá jugar contigo. Es lo que he hecho desde que comencé y lo que me permite seguir en el baloncesto profesional. Siempre me he fijado en Steve Nash, me fijaba mucho en él cuando yo estaba en la universidad, ha tenido unos años increíbles en la NBA. Es verdad que desde hace tiempo hay una corriente de bases que anotan mucho. Yo no soy así, desde luego. Igual estoy equivocado, pero es mi estilo. Igual también soy así porque ya desde el instituto no era ni el más alto ni el más fuerte, y me tenía que buscar la vida. Disfruto dando asistencias y jugando así. Para mí es algo natural. Hay que ver el campo lo más amplio posible, estar concentrado y atento, reaccionar rápido, conocer a tus compañeros…”.
El descenso fue inevitable, con un balance para ocupar la penúltima plaza de 10-24, y, aunque estuvo cerca del Obradoiro, ningún club español volvió a apostar por él. Regresó a Alemania, donde anteriormente había jugado en Telekom Bonn y Brose Baskets y luego lo haría en Tigers Tubingen y Giessen 46ers. Tanto tiempo allí le llevó a ser el mejor asistente de toda la historia de la competición. Su última campaña en activo fue la 2019-20 con el CSU Sibiu rumano. Se retiró con 36 años y vive en West Hartfort (Connecticut), donde se dedica al negocio inmobiliario.

















