UNA LIGA PARA JAN VESELY

Una más, porque ya lleva ocho, tres en Serbia con Partizán Belgrado, cuatro con Fenerbahçe en Turquía y la más reciente, la conseguida el pasado martes en el WiZink Center con el Barça. Y esta, con especial importancia, porque a la hora de la verdad, en la finalísima, consiguió sus máximas anotaciones de la temporada en Liga Endesa (18 y 19 puntos en sus dos últimos enfrentamientos), tan solo superado por los 21 que logró ante Estrella Roja Belgrado en el Palau. En los últimos flecos del curso, su participación fue decisiva.

Y sí, en Endesa Basket Lover destacamos su protagonismo en este título de liga porque, desde su fichaje el pasado verano, rondaba entre nosotros una sensación de ‘llega cinco años tarde’. A Vesely lo hemos visto volar como casi a ningún hombre alto en Europa, llegar a todas partes, ser su pasaporte para el NBA donde, sorprendentemente, no cuajó cuando parecía más que cualificado. Verlo de vuelta en Turquía, defendiendo la zona junto a Ekpe Udoh, con los brazos abiertos, era confesar como aficionado el “es imposible que por ahí pueda pasar nadie”. En verdad, con ellos en la pista, las dimensiones de la pista parecían un puñado de decímetros más pequeña. Los años pasan y sus piernas ya no son las mismas. Alguien que vive del físico, de la intimidación, del salto vertical y de atrapar balones colgados allí donde no llegaba nadie, tiene una conversión complicada, cuando los miles de saltos van reduciendo esa explosividad. Y en esas, fichó por los azulgranas. 

Acabado el ejercicio liguero 22/23, hemos de decir ‘enhorabuena’ a los rectores de la sección de baloncesto del Barça. Porque estamos convencidos que su juego y sus particularidades, estaban en el foco de algo tan individualizado como era superar a Tavares, el jugador imparable en el rival más directo de la misma competición. Como llegó el momento en el que el juego al poste de Satoransky o Kalinic sería decisivo, Jan Vesely parecía perfecto para encarar la intimidación del interminable pívot caboverdiano. Buscar el sol donde él, con su presencia, muestra la noche. Las suspensiones a media distancia han sido una pócima más que efectiva.

La reconversión de Jan Vesely con el paso de los años ha sido tan sabia como su sapiencia en el estudio de los espacios, dónde hacer daño y cuándo. Seguir corriendo transiciones, no ya para volar, que esos tiempos ya pasaron, sino para ganar una posición y recibir, forman parte de ese camino evolutivo. De encarar suspensiones un par de pasos más atrás, en vez de desafiar con mates y extensiones de su brazo en las mismas narices del contrario, otro capítulo fundamental. Y estudiar de ángulos de pase, cuándo saltar y en qué lugar para recibir. Y esta final ha sido todo un perfecto compendio de sus virtudes. De bloquear y abrirse, en esa tierra de nadie donde a los pívots les cuesta un esfuerzo ímprobo salir y los defensores de los triplistas, tan solo lo podían mirar de reojo, porque no llegaban a ayudar. 

Redescubrir entre los hombres altos, la media distancia. Alucinante, ¿verdad? Algo que sonaría a chiste hace 20 años y hoy suena a extrañeza, entre corrientes tácticas que parecen restar más que sumar. En fin… Esta es la carta de las 19 canastas que Jan Vesely ha anotado en los tres partidos de esta final ACB:

Como pueden ver, 12 de sus 19 canastas en suspensiones a media distancia, donde tan solo 2 de ellas no fueron tras asistencia. 15 de ellas sí procedían del pase de un compañero. Podrán entender la conexión que tenía con sus colegas de equipo, con especial protagonismo en Laprovittola y Satoransky en ellas. 

Siempre, siempre, había una línea óptima de pase cuando continuaba el bloqueo para recibir y tirar. Parecía el ejercicio de un entrenamiento, tan grácil como fácil, armonioso, de los que no salen en highlights… de los que matan al contrario. Lo que sí ha mantenido con el tiempo es su movilidad, para llegar a muchos lugares en defensa y en ataque, tener un rango para el tiro entre 4 y 6 metros (lo del triple fue una anécdota, sobre la bocina del descanso), sin deber sobre la pizarra, transcribir las condiciones del lugar exacto, porque de eso ya se encargarían los protagonistas en la pista. 

Nikola Mirotic ha sido el MVP. Sobre ello, se ha escrito mucho. Echaremos mucho de menos su pureza en la técnica individual para alguien de su estatura. Para Endesa Basket Lover, ese embrujo de cómo se movía con el balón o cómo ganar la posición para recibirlo a continuación, eran magistrales lecciones de las que éramos testigos. Sin embargo, esta final nos ha dejado con el título del Barça, este regalo de la eclosión de Jan Vesely, un auténtico recolector de títulos de liga que, con los azulgranas, lo ha vuelto a lograr.  

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