Tiene, probablemente, uno de los nombres más musicales de la historia de la Liga Endesa, a lo que añadió un buen desempeño sobre las pistas. Nik Caner-Medley fue uno de los jugadores que anunció su retirada durante el 2022 y España fue una parte importante en su trayectoria, jugando para cinco equipos nada menos que 247 partidos con promedios de 10,8 puntos y 6,3 rebotes en 26 minutos. No está mal en estos tiempos en los que a los norteamericanos no se les exige una aportación numérica ingente, sino que cumplan profesionalmente con su papel en el engranaje. Gran Canaria, Cajasol, Estudiantes, Valencia Basket y Unicaja pueden dar fe de que siempre lo hizo. Especial cariño acumuló en sus dos etapas en el club colegial, cada una de ellas de dos años de duración. Al final de la segunda fue despedido con honores por la hinchada del Ramiro de Maeztu.

Siendo un pívot de buena mano desde la línea de tres puntos, tampoco alejó definitivamente de las zonas, fajándose a nivel defensivo con eficacia. Un producto de la costa Este, nacido en Massachusetts y forjado en la universidad de Maryland con buenos números (15,5 puntos y 7,7 rebotes en su año senior. Pese a ello, nunca tuvo demasiado cerca la NBA, encontrando en Europa su perfecto centro de operaciones. Tras un primer año en la Bundesliga, se estrenó España con el Gran Canaria en la 2007-08, pasando a continuación a Cajasol (el actual Betis Baloncesto) y Movistar Estudiantes con protagonismo creciente. Tanto que un equipo de primera fila como el Valencia le confió un puesto estelar en la 2011-12, respondiendo con 13,2 puntos y 6,7 rebotes. Tras un paréntesis en Israel, Unicaja le repatrió en la 2013-14, pero no recuperaría el nivel anterior. Era ya un veterano cuando volvió al Estudiantes, ofreciendo un perfil mucho más reboteador. Sus últimas aventuras fueron unos pocos partidos en Japón y un ascenso a la Pro-A francesa con el Fos.
En junio del año pasado, cuando ya tenía 38, se retiró con una emotiva carta pública que rezaba lo siguiente:
“Uno de mis primeros recuerdos que tienen que ver con el baloncesto es viajar con mi madre a Costa Rica durante unas vacaciones de niño y quedarme viendo cómo jugaban. Sin ningún tipo de criterio, simplemente necesitaba un balón en mis manos para jugar con él y estuve así durante días. Durante esos días y durante el resto de mi carrera tuve la guía de mi padre, mi inspiración y mi héroe y él introdujo el amor y la pasión por el baloncesto que me ha acompañado hasta el día de hoy.

Hoy me retiro del baloncesto tras una carrera de 16 años. En este momento comparto la noticia con una mezcla de gratitud y emoción. Estoy agradecido por el increíble apoyo que he recibido de muchos de vosotros, agradecidos por los compañeros y entrenadores que me ayudaron a ser un ganador. Agradecido por el amor incondicional de mi familia, mi madre y mi padre, mi hermano Patrick… ¡Vosotros sois mi corazón!
Estoy agradecido por las derrotas, ellas hicieron que la sensación de ganar fuese incluso mejor. Gracias a los que dudaron, vosotros me hicisteis apreciar la gratitud del equipo de Caner-Medleys que me acompañaban.
Gracias a mi increíble esposa por haber sido mi roca durante este tiempo y a mi pequeña Jade. Si en algún momento mi pequeña mira atrás y dice «Oye, papá, he oído que fuiste un buen jugador un día» es por eso que he estado trabajando todo este tiempo.
Los recuerdos de toda la vida me han hecho amar este deporte y quiero dejaros con esto: que la medida de la grandeza de uno no esté en lo que se gana entre líneas, sino en lo que se le devuelve”.

















