JEAN MONTERO, LA BIBLIA DEL “STREETBALLER”

Pocas veces un jugador recién llegado, crea un impacto tan positivo sobre un equipo. Cambios en la dinámica de juego, cambios en los resultados y acumulando victorias. Y aunque desde su llegada (hace 10 jornadas), el Real Betis Baloncesto no ha enlazado dos triunfos consecutivos, pero sí es cierto que con Jean Montero llevan 4 triunfos (un 40% de victorias), muy notable para encontrarse en puestos de descenso, si lo comparamos con lo cosechado previamente, 3 triunfos en 18 jornadas (un 16,7%). 

De hecho, exceptuando en las jornadas 3 y 4, los béticos han estado siempre en puestos de descenso o empatados a victorias/derrotas con equipos que sí lo estuviesen, hasta la llegada del base dominicano. Y por desgracia para ellos en estas últimas semanas, la irrupción de BAXI Manresa, con 5 triunfos en sus últimos 7 partidos, les ha vuelto a condenar. El cuento puede cambiar. Tras la victoria anoche ante Carplus Fuenlabrada (87-77), lo curioso es que ahora sí que pueden decir que dependen de sí mismos, porque aun adelantándoles Covirán Granada con un partido al día de hoy, el duelo entre ambos en la jornada 33 (con el basket average a favor), les hace cabalgar sobre el cartel de presumibles “salvados”. 

Cierto que no han conseguido enlazar dos alegrías en jornadas consecutivas, pero las sensaciones en los hombres de Luis Casimiro, claramente son otras. Tyson Pérez (del que hablaremos en breve) ha sido, indiscutiblemente, otro de los baluartes. Pero nos centramos en que la organización, la dirección y la decisión de Jean Montero, a sus 19 años, resulta ser decisiva en Sevilla.  La afició veía otra vez al equipo sin rumbo y, nuevamente repitiendo experiencia del pasado curso, esperaban que nuevas incorporaciones, diesen el camino a la permanencia en Liga Endesa. Pues con la biblia de “streetballer” que parece profesar Montero, la brújula se ha encontrado.

Jean Montero ha sido un regalo para nuestra Liga Endesa. Siempre decimos que, ante la enorme presión de estas jornadas -sobre todo en equipos que tienen mucho que jugarse-, con entrenadores en la obligación de tenerlo todo atado y bien atado, el que haya tipos así, con sus principios callejeros de solvencia individual, “versos libres” dominadores de conceptos muy sencillos, son una bocanada de sosiego y admiración a este deporte. Ejecutan baloncestos más dados a aros con cadenas a la intemperie, que redes iluminadas por focos entre logos de una liga. Si dominan el tempo y los ataques como lo hace nuestro protagonista, tienen crédito. Si no, (y es muy difícil hacerlo), lo lógico es apostar por otras alternativas y relegar esos arranques. 

Montero parece saber lo que hace a cada momento. Y cuenta con tanta suficiencia y fe en su baloncesto, que a veces hasta parece contar con aires de vanidad. Tipos tan insultantemente buenos en su uno-contra-uno, con argumentos técnicos de verdaderos magos, que por sí solos saben cómo forzar, para que “les toque” anotar en la posesión que ellos dicten, es la mejor forma de crear ídolos en los aficionados (30 puntos ante los fuenlabreños, 10 de 14 en tiros de campo y 3 de 4 en triples). Y no son arranques egoístas amparados en su sapiencia, sino que se empecinan con éxito en la tarea de involucrar al compañero que ellos elijan. Las 8 asistencias que repartió anoche, destinadas en su mayoría a su compañero Volodymyr Gerum, montando entre ambos “el circo” del pick&roll (forzó hasta 6 faltas personales en sus finalizaciones), tuvieron mucho de ese ensimismamiento en la grada, por la belleza que se es capaz de crear en pista. 

Juego de la calle, explosivo, finalizador puro, sabiéndose cómodo en escasos espacios, es lo que ha traído Jean Montero. Más curtido (aunque a sus 19 años le falte mucho por aprender) tras su paso por Overtime Elite en Estados Unidos, es un jugador que define y decide, con naturalidad, con la impasibilidad del rey de la calle, del “streetballer”. Y bienaventurados somos de poder leer su biblia. 

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