Éxtasis total en la Copa de la Reina: Zaragoza campeón

Hay pocas historias más bonitas en el deporte que la del anfitrión campeón. Este era el año, esto era como debía ser. Casademont Zaragoza se proclamó campeón de la Copa de la Reina de Liga Femenina Endesa y lo hizo de la mejor manera posible: arropado por su gente. Las mañas lograron el triunfo en una final disputadísima ante uno de los cocos, el Perfumerías Avenida. El marcador final de 55 a 51 no es más que el reflejo de un encuentro que se vivió con muchísima tensión y dio lugar después a una explosión de júbilo.

Ver a Vega Gimeno levantar el título de campeonas ante su público, tras el año que ha tenido el equipo, es algo sensacional. Las chicas entrenadas por Carlos Cantero arrancaron su final con las ideas claras, sin dudar y sin amedrentarse por un Avenida que veía en esta Copa la oportunidad perfecta para resarcirse de todos los males que han sufrido esta temporada. Pero los dioses del baloncesto tenían otros planes y estos se consumaron en forma de un título que se queda en casa, donde siempre debió estar.

Los 18 puntos de Gatling (21 de valoración) lideraron al Zaragoza en una tarde de fiesta absoluta en la capital aragonesa. Más de 10.000 almas alentaron a ambos equipos durante una final que, como todo el torneo, se recordará por siempre. Un Principe Felipe abarrotado que supone un golpe de realidad para todo aquel que insiste en que el baloncesto femenino no vende. Sí lo hace, y de qué manera.

Ni siquiera la expulsión de su capitana (Vega se fue eliminada con una antideportiva y una técnica por simulación) frenó la energía de la marea roja de las locales. A base de triples y una fantástica defensa el Zaragoza recuperó el control del partido y dejó todo por decidir para el último periodo. Y aquí, la locura. Ambos equipos dejaron sangre y sudor sobre la pista, conscientes de la importancia de cada acción y de la responsabilidad individual cada vez que el balón pasaba por sus manos. Helena Oma fue la más valiente y eso le valió el MVP de la final, un galardón que se queda pequeño al lado de lo realmente importante: ella y las suyas son CAMPEONAS DE COPA DE LA REINA.