CÁPSULAS COPERAS (I): El show de Rickie Winslow

“En Europa, apenas hay americanos como él hoy día”. Alberto Herreros es consciente del valor de su ex compañero en Estudiantes. Rickie Winslow, alero de 2,01 de estatura, uno de los últimos vestigios del “Phi Slamma Jamma” en los ochenteros Cougars de Houston, representaba en su estampa, todo lo bueno del club y de nuestra liga. Disfrutar imposibles entrando a canasta rodeado de contrarios, arabescos y rectificados en el aire, era un habitual. Y el cruento final de unas redes que veía un balón estrellarse de forma virulenta. Ese era el cuento de Rickie Winslow. Y en la Copa, aún más.

Mírenlo, rodeado de contrarios, en la final de Copa del Rey de Zaragoza 90/91. Los azulgranas, inutilizados en su ímpetu. 27 puntos en tal final tras… mejor lo exponemos en un cuadro. 

Promediar 26 puntos en una edición de Copa llegando a la final, 62,7% en tiros de campo, 50% en triples y 7,3 rebotes por encuentro, está destinado a los grandes de la historia de esta competición. Zaragoza esperaba su edición con el anfitrión como vigentes campeones y 7 años después de su primera edición, donde Kevin Magee, nuevamente en el plantel caísta, les elevó a lo más alto. Sin embargo, Estudiantes hizo añicos los sueños de una ciudad que buscaba una reedición (70-76). Un Príncipe Felipe con menos de un año de existencia, con unas gradas extrañamente medio llenas, quedó perplejo ante los del Ramiro que se auparon a las semifinales. Mejor dicho, a la final, que el Montigalá Joventut, líder absoluto de la liga, también fue barrido (81-71). 

La mayor experiencia del F.C. Barcelona de Boza Maljkovic les valió ganar una Copa ante el grupo de chavales entrenados por Miguel Ángel Martín que, sin embargo, estuvieron a un triple de Herreros para proclamarse campeones. El MVP fue para Juan Antonio Orenga, que aun siendo del equipo perdedor en la final, la impresión de frenar a Kevin Magee en cuartos, a Corny Thompson en semifinales y Audie Norris en la final, tuvo su peso de cara a los medios.

 Y llegó Granada al año siguiente, tierra santa desde entonces para el colegio Ramiro de Maeztu y la gloria se tocó y se agarró. El triple de Juan Aísa para sentenciar al Real Madrid (82-80) fue continuado con otra maravillosa exhibición para dejar nuevamente en la estacada al Joventut en semifinales (78-77). Esta vez, la Copa no se podía escapar. Y en un choque de nervios y cansancio sacudido en mates de Winslow, Estudiantes se proclamó campeón. Y estos fueron los números de Rickie:

Marcadores más bajos, anotación más parca, pero mismo protagonismo. El líder absoluto. “Entiendo que ese MVP se lo diesen a John Pinone, como reconocimiento a una carrera. Pero debió ser para Rickie. Es que hizo cada cosa…”. Una mala actuación un año después en la edición gallega de 1993, con 2 puntos y 1/6 en tiros de campo, que no debiera empañar en nada lo anterior, completa la participación en fases finales de Copa de Rickie “Maravilla” Winslow. Es justo reconocer el recuerdo lleno de colorido que nos ha dejado por siempre, como para abrir con él estas “cápsulas coperas”.

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