Y a los 10 años, su padre tuvo a bien poner luz en el patio trasero, donde estaba la canasta, para seguir tirando por la noche, a pesar de las quejas de los vecinos. Y verse amenazado por su madre, Noemi, cuando las obligaciones del colegio se alargaban y la única desconexión a los trabajos escolares era sacar la basura. “Y que no oiga el balón dando botes” amenazando en ese corto espacio de tiempo y recorrido hasta el cubo, lastimando ese arrebato irrefrenable en él, tras varias horas sin tirar a canasta.
Hablamos de Markus Howard, el jugador de Cazoo Baskonia que promedia 31,6 puntos en los últimos 3 partidos de Liga Endesa y que en su último año en la universidad de Marquette, llegó a 10,1 intentos triples por partido. Tirador, sí. Pero, ¿metedor? Pues un alucinante 41,2% acababan dentro de esos más de diez intentos. Y con un protagonismo extremo. El 38% de los tiros del equipo, cuando él estaba en pista, eran suyos. Nada más y nada menos.

Tenemos que pensar en rachas de Nate Davis o momentos de trance de Oscar Schmidt para encontrar tiradores así, con este protagonismo. Howard es tirador de rachas, de situaciones comprometidas y tener el balón en su gusto por decidir. Puede aprovechar bloqueos y tirar, estar colocado en el momento de recibir y levantarse con la seguridad de cientos de miles de repeticiones a lo largo de su vida. Pero, con el balón en las manos, a él le gusta crear. ¿Su propio tiro? Por supuesto. El 29 de noviembre de 2019, en el Orlando Invitational, uno de los primeros torneos y más prestigiosos de la temporada NCAA, anotó 51 puntos en 32 minutos en pista, ante Southern California. Casi un mes más tarde, el 21 de diciembre, fueron 45 puntos ante Buffalo, con la salvedad que en la 2ª mitad, llegó a los 40 puntos. Su récord universitario está en 53, cuando visitó la pista de Creighton, máxima anotación en la historia de la conferencia Big East. Como récord, fueron sus 2.761 puntos en sus 4 temporadas en Marquette, universidad histórica del estado de Wisconsin, superando a jugadores como Dwyane Wade, Jimmy Butler o Maurice Lucas.
¿Más récords? Que junto a su hermano Jordan, actualmente en Nápoles y ex componente de la universidad de Central Arkansas, batieron como hermanos, la marca que dejaron en la NCAA, Stephen y Seth Curry. 27,8 puntos en su último año universitario, con un 41% en triples, lleno de decepciones, eso sí, pues la plantilla era la más floja que había conocido. Ya no contaba a su lado con Sam Hauser (Boston Celtics) ni su compañero de fatigas, el base Andrew Rowsey, montando los tres “el belén” a cada partido. Demasiada soledad que obligaba a demasiado protagonismo para demasiadas derrotas.
Markus Howard posee la tremenda habilidad de los grandes tiradores de hace décadas, de lanzar tras bote rodeado de rivales, con defensores delante de sus narices, perpetuando mismos porcentajes. Tras dejar de botar y levantarse (quizás con alguna finta, todo un maestro en la materia), es como si el círculo que traza su vertical, fuese intocable. Y esa es la gran diferencia entre los buenos tiradores de los grandes tiradores. “Si fallas un tiro, lanzarás mejor el siguiente” fue un consejo que le dictó su hermano Desmond en sus interminables series en casa.
En Liga Endesa promedia 15,1 puntos y en Euroliga 15,5 por partido. Pero lo mejor en él, es la continuidad traducida en minutos. Parece que 22 minutos es su verdadero motor de arranque. Cuando supera ese tiempo, su anotación se dispara: promedia 31 puntos en los 4 partidos con tal circunstancia en Liga Endesa, mientras que en Euroliga, ante las mayores estrellas europeas, logra 22,8 puntos. Todo ello, contando que sus porcentajes triples son de un 45,7% y un 46,5% si separamos ambas competiciones. Una locura.
Su apenas 1,80 de estatura para un jugador que no es base, pareció ser el argumento que muchos general managers NBA manejaron para no ser elegido en 2020 en ninguna de las dos rondas del draft. Cuando Howard, nadando entre sueños de cualquier niño estadounidense de oír su nombre en tal ceremonia, vio que no iba a ser seleccionado entre las 60 posiciones del tablero, pensó que era lo mejor, que tendría libertad para negociar con cualquier franquicia. Y Denver Nuggets fue esa franquicia que se olvidó de esteriotipos y con toda la sinceridad, le confirmaron que tendría un sitio allí. Sin equipo en la G League, los Nuggets tendrían que trabajar con él en su formación, algo que en los últimos años les ha dado buenos réditos y jugadores mucho más pulidos, como son el caso de Bol Bol, actualmente en Orlando Magic, o Torrey Craig, componente hoy de Phoenix Suns. Howard se sintió arropado por el base titular Monte Morris, hoy en Wizards (“me gustaría tener una carrera similar a la suya”), tremendamente agradecido por todos los consejos y doctrinas que compartió con nuestro protagonista en los Nuggets y ahora, es el momento de deslumbrar en Cazoo Baskonia. Y a bien que lo está haciendo.
El equipo entrenado por Joan Peñarroya se encuentra en la cabeza de la Liga Endesa, compartida con Real Madrid y F.C. Barcelona, con 11 victorias y 3 derrotas. Y lo más alucinante, que también comparte liderazgo en Euroliga, junto al Mónaco y Barça (11 victorias y 5 derrotas). El equipo es un bloque que todos a una empujan por el éxito, sin mayor exaltación de egos. Y eso no es solamente un cartel, puesto que la llegada de Pierriah Henry con la temporada iniciada y todos los roles marcados, no ha trascendido ninguna molestia entre sus compañeros de posición, incluido nuestro protagonista, porque todos siguen aportando, subiendo si cabe su aportación, un peldaño más, aun restando minutos.
Markus Howard es un hombre de marcada creencia cristiana. De hecho, se dice que el número “0” que viste, sitúa su significado en no ser nadie ante Dios. El caso es que cuando salta a una pista y comienza con su éxtasis de tiro, del “0” pasa al infinito, a la gloria en las gradas del Buesa Arena, que están viendo y disfrutando de una temporada como muchos años atrás no hacían.


















