Hubo un tiempo en el que pensaron en Gran Canaria que para ser consistentes bajo tableros y tener mordiente de verdad, de la de imponer al contrario, había que contratar a un profesional que asumiera que su sueldo le iba en fajarse bajo tableros más que nadie. Que, por encima de la clase individual, sobresaliera su ansia por no permitir en la pintura más que la hostilidad -bien entendida- hacia el rival. Y por eso ficharon en dos etapas diferentes a Jacob Wiley. Era la estabilidad del grupo en pista, “parida” desde el dominio de las zonas. A su alrededor, los más jóvenes podrían ir creciendo y afinando violines en el arte de anotar.
Este verano, tal candidato “rodmaniano” se llamó Damien Inglis. Y con él, uno de los saltos de calidad del actual Gran Canaria es el dominio en ambas zonas, ante rivales a los que la clasificación dicta que tienen que derrotar. Claro, estando tan arriba (6º puesto en la actualidad, con 7 victorias y 4 derrotas) son muchos los equipos a superar porque “la clasificación dicta”. Y por ello, Basquet Girona, Monbus Obradoiro, Río Breogán, BAXI Manresa, Covirán Granada… acaban viéndose ahogados y superados en la pintura. Los pívots -y los que juegan como pívots- que dirige Jaka Lakovic, marcan tendencia y dominio.
En defensa, son el equipo que menos puntos permiten en la zona de toda la Liga Endesa (28 en total) y en ataque, buscando todas las tonalidades posibles, efectivamente, también juegan -y con mucha frecuencia y soltura- al poste. De hecho, son tras el Joventut, el equipo que más invierte en juego desde poste bajo, con un 15% de sus puntos para tal recurso (anotando un 60% de ellos), contando con la inestimable ayuda de Miquel Salvó, que claramente está sacando más ventajas desde ahí y más porfía en la tarea, que en toda su carrera (7º jugador de la competición que más uso da del juego al poste bajo, con un 71% en tiros cuando decide lanzar desde ahí). Cuando los pívots no destacan en puntos, como sucedió en Girona, Salvó acabó siendo su mayor estilete en las inmediaciones del aro (13 puntos y 4 de 4 desde la posición marcada, con el juego de un pívot clásico.
Y entre toda esta maraña de números explicando una dominante realidad, entramos a valorar las posibilidades de un jugador terriblemente atractivo por lo que ya estamos viendo en la actualidad (y lo que se viene de cara al futuro): Olek Balcerowski. El pívot polaco lleva desde los 13 años en la isla, enseñado e instruido en la cantera claretiana -descontando el breve periplo el pasado curso por la cesión al Mega Basket serbio, cincelado en modo y forma del elegante basket canario. Y este año, contemplamos una realidad muy mejorada en él.
Tras el éxito veraniego con su Selección el pasado verano (Polonia se aupó con el 4º puesto en el pasado Eurobasket, con 10,3 puntos de promedio y 57,1% en tiros de campo), su vuelta a Las Palmas significa el bastión final para este dominio ya comentado y “numerizado”. Son ya 22 años para este pívot de Swidnica, y su madurez se va mostrando por fascículos a cada encuentro. Ya no es que sus hombros hayan ido ensanchando, que sus piernas han ganado en potencia hasta… les recomendamos que busquen imágenes de él de hace dos temporadas y contrastarán una diferencia de movilidad apreciable, sino que además va llegando al entendimiento pleno de lo que sucede en la cancha, para sacar partido a una colocación en pista cada vez más idónea, para intimidar, para denegar entradas a canasta y ser, en definitiva, un activo en la defensa, sea bajo el aro o a ocho meros en la defensa de un pick&roll.
Quizás sus números defensivos no son descollantes (2,9 rebotes y 0,7 tapones), pero la amenaza constante está de forma continuada en el temor del rival conde llegar al tapón, tapando el hueco que indicaba a un rival el camino expedito hacia el aro, bloqueando el rebote o recuperando posición en la zona tras salir de ella. Es cierto que cuando las defensas deben ser abiertas, aún le falta la pizca de experiencia en posicionarse mejor, que se ve demasiado solo, pero es trabajo que sigue en constante proceso. Proceso que sigue armando su ramillete de virtudes.
Y en ataque, el chico… es que tiene gracia jugando. Siempre la tuvo. Que lo más destacado de los highlights en él, sea el momento en que Andrew Albicy suelte ese balón hacia arriba, para que lo remate Balcerowski en “alley-oop”, es solo un apunte más de su repertorio. Porque nuestro protagonista es grande, muy grande. Que son 2,16 de estatura y si puede hacerse interminable en defensa para los rivales, es como un elegante gigante en ataque.
Además, el tipo es rápido -reiteramos lo de la movilidad-, hasta el punto que sale sin problemas a defender a 8 metros los bloqueos y recuperar con garantías. Cuando alguno de sus compañeros es capaz de robar el balón (y aquí destacamos las manos rápidas de Ferrán Bassas o la virtud de cortar pases de Miquel Salvó) y se ve en la línea exterior, siempre se otorga ser el primer hombre alto en correr el contragolpe y finalizarlo como primera opción, como tráiler o incluso, rebañando el rebote ofensivo en caso de necesidad. Que son 2,16 de estatura, oigan.
Tiene unas manos importantes, capaces de capturar balones muy complicados y el ejercicio que pasa con nota para su estatura -y que nos encanta-, es el sentido de equilibrio. Sin referencia de la canasta y de espaldas al ella, pidiendo el balón, es capaz de recibir un pase bombeado y con un solo pivote sabe situarse en perfecta verticalidad para dejar suavemente el balón en el aro.
A sus buenas manos, añadimos una buena mano. Su tiro en suspensión cada vez es más seguro y hasta se permite ampliar el rango de tiro, doblando sus intentos triples respecto al curso anterior (1 por partido) con un más que destacado 39,5%. Eso sí, no son los únicos tiros en suspensión que ejecuta, pues ante zonas cargadas de jugadores, la media distancia es recurrente y efectiva en él. Su “pero”, es que debe mejorar los tiros libres (63,5%).
Sus pies cada vez están mejor. Que su porcentaje sea del 63,2% en tiros de campo (una locura y algo diezmada por el mal partido en general del equipo en la última jornada) viene dado por un perfecto posicionamiento siempre, producto de una rapidez con sus pies digna de elogio, sobre todo contando que su potencia de piernas hace años no era muy destacada (os remitimos nuevamente a los vídeos de hace unos años). Enfilar el aro tras un bloqueo, ir siempre recto y preparado a recibir ganando décimas de segundos en tal gesto, son ejecuciones de muchos entrenamientos que muestran en el aficionado, la soltura en alguien que no se está predispuesto a pensar en ello.
Olek Balcerowski progresa al ritmo de sus larguísimos pasos. Que todos sus compañeros hacen una excelente tarea a su alrededor, pero en el plantel interior del Gran Canaria ha llegado el momento en que los arrebatos “rodmanianos” sean un complemento y no un pilar a todo lo que sucede en ambas zonas. Balceroswki es el “next big thing”, algo grande que se cierne en nuestras pistas en forma de pívot y que es momento de disfrutarlo. Entre otras razones, porque el pasado verano extendió su contrato con los grancanarios hasta el 2024. El foco, al día de hoy, lo tiene a lomos de la notabilísima marcha de su equipo allá donde compite. Nuestra asignatura pasa por apreciar cada uno de sus gestos y sumar en una globalidad, todo su repertorio particular, para presenciar hasta dónde puede llegar el conjunto del equipo.



















